El domingo 19 y el lunes 20, al alba, podemos disfrutar de una bonita conjunción de Venus con la Luna. Es una despedida, pues Venus irá dejando de verse según sea engullido en el resplandor solar.
Adiós a Venus
En el amanecer del domingo 19 y del lunes 20 podemos observar una espléndida estampa celeste. Venus estará muy próximo al fino filo de la luna menguante (el novilunio tiene lugar el martes 21) y ambos astros, separados tan solo por unos 5 grados (el domingo) o 7 grados (el lunes), embellecerán el horizonte sudeste.
Conviene mirar en esa dirección una hora antes de la salida del sol, esto es, hacia las 7 horas y 30 minutos de la mañana, situándose en un lugar con el horizonte sudeste bien libre de obstáculos como montes, edificios o árboles.
El firmamento está ya teñido de los colores del amanecer y, si no hay nubes, veremos a Venus muy brillante cerca del filo de la Luna menguante.
Esta conjunción tiene el sabor de una despedida, pues cada día que pasa la posición aparente de Venus se va aproximando a la del Sol. Es decir, Venus está progresivamente más embebido en el resplandor solar y dejará de verse en noviembre.
El 6 de enero de 2026, Venus estará en su posición de conjunción superior, es decir, alineado con la Tierra y el Sol, pero detrás de este según miramos desde la Tierra. Debido a ello, no reaparecerá en el cielo hasta los atardeceres de finales de enero del año próximo.
En el amanecer del domingo 19 de octubre todavía es posible observar la delicada luz cenicienta que se refleja en la parte del disco lunar que no está directamente iluminada por el Sol. Pero la luz del amanecer del lunes 20 ya no nos permitirá ver este resplandor tan sutil.
Júpiter: cada día un poco más brillante
Bastante más alto sobre el horizonte brilla también Júpiter, muy cerca de las estrellas Cástor y Pólux en Géminis. El planeta gigante es visible ahora durante gran parte de la noche pues se levanta en las primeras horas de la madrugada y va ascendiendo hasta encontrarse próximo al meridiano al amanecer.
El brillo de Júpiter va creciendo cada día que pasa, pues en estos momentos se va acercando a la Tierra. Sin embargo, su distancia es enorme (unos 149,6 millones de kilómetros) y, por lo tanto, su aproximación y el aumento de su brillo se producen lentamente.
El planeta gigante alcanzará su posición de máximo acercamiento a la Tierra el 10 de enero de 2026, cuando se encuentre en oposición al Sol y esté iluminado frontalmente. Este será el momento óptimo para su observación.
Las noches siguen alargando y las constelaciones del invierno ya son visibles antes del amanecer. Aprovechemos para descansar la vista de nuestros teléfonos y de otras pantallas y mirar hacia lo alto: la Luna y los planetas siguen sus trayectorias en el gigantesco mecanismo cósmico.
Su indiferencia frente a las miserias cotidianas puede servirnos de fuente de inspiración y de reflexión sobre nuestro devenir, así ha sido para innumerables generaciones de poetas, filósofos o simples humanos, siempre curiosos por naturaleza.
Rafael Bachiller es director del Observatorio Astronómico Nacional (IGN) y académico de la Real Academia de Doctores de España.


