El caos ferroviario desborda al Govern de Cataluña, que intenta descargar responsabilidades culpando a Renfe, la operadora del servicio que depende del Ministerio de Transportes, dirigido por Óscar Puente.
Después de que la puesta en marcha del servicio de Rodalies haya vuelto a fallar este lunes tras cinco días suspendido, el conseller de Presidencia de la Generalitat ha señalado a Renfe y Adif como responsables. "Les exigimos soluciones inmediatas", ha exclamado Albert Dalmau, que ejerce de presidente en funciones por la hospitalización del jefe del Ejecutivo catalán, Salvador Illa. Horas después, fuentes del Govern han añadido: "Exigimos de manera inmediata que Renfe y Adif asuman responsabilidades ante la grave acumulación de incidencias que afecta de forma reiterada a la red ferroviaria de Cataluña".
Buscando anticiparse al aluvión de críticas que le esperan tras el fallido intento por reiniciar Rodalies, Dalmau ha solicitado comparecer el miércoles en el Parlament "para dar cuenta de las reiteradas incidencias en el sistema ferroviario". Hoy, el Govern ha acabado dictando teletrabajo para los funcionarios y reclamando a las empresas privadas que se lo faciliten también a sus empleados, pues ha recomendado "evitar desplazamientos innecesarios".
Fue la consellera de Territori la que ayer comunicó que este lunes se retomaría el servicio en tres líneas de Rodalies -en la R1, la R2 y, parcialmente, en la R4-, pero la propia Sílvia Paneque admitió que se podrían producir "disfunciones" y "alteraciones" en la circulación de los trenes. Poco podía imaginar la también portavoz del Govern que el lunes arrancaría con una avería en el centro de control de Adif que obligaría a suspender hasta dos veces el servicio a primera hora del lunes, como ha acabado pasando.
El choque entre el Govern, titular del servicio de Rodalies, y Renfe y Adif, gestora y administradora del mismo, ya viene produciéndose desde anteayer. El Ejecutivo catalán anunció la madrugada del sábado que los trenes no funcionarían por falta de seguridad, pero Renfe decidió unilateralmente a primera hora ponerlos en marcha. El Govern reaccionó emitiendo una resolución en la que exigía la suspensión del servicio, que se llevó a cabo a las 13 horas y se extendió a todo el domingo.
En la tarde de ayer, Paneque compareció acompañada del secretario de Estado de Transportes, José Antonio Santano, para anunciar que Rodalies volvería a funcionar parcialmente este lunes y que podría dar servicio a 300.000 de sus 400.000 usuarios habituales. Pero los hechos han desmentidoo a los dirigentes socialistas y este lunes ha vuelto a ser caótico en el servicio ferroviario de cercanías catalán.
Tanto el líder de ERC, Oriol Junqueras, como el de Junts, Carles Puigdemont, han solicitado este fin de semana la dimisión de Paneque y del ministro de Transportes, Óscar Puente. Especialmente significativo es que los republicanos hayan dado la espalda al Gobierno de Pedro Sánchez, siendo como son sus aliados más fiables. Además, ERC reclamó ayer el Estado el traspaso "integral" de Rodalies a la Generalitat. Este lunes, los neoconvergentes han insistido en la petición de cese de la consellera y también los republicanos han hecho lo propio.
Fuentes del Govern aseguran que cesar a la consellera Paneque no figura entre los planes de Illa, que sigue la crisis ferroviaria ingresado en el Hospital Vall d'Hebron, donde se recupera de una infección ósea desde hace más de una semana.

