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En ocasiones, la escena gastronómica ofrece sorpresas que crecen rápido y sin grandes altavoces. En Palamós, un municipio donde la cocina forma parte del día a día de vecinos y visitantes, un restaurante joven ha logrado situarse en el centro del foco culinario en Cataluña gracias a una propuesta bien definida y a un ritmo de crecimiento que pocos imaginaban hace menos de un año.
¿Cuál es el exitoso restaurante de Palamós que lleva abierto menos de un año?
El protagonista de esta historia es La cort de Mos, un pequeño restaurante que abrió hace apenas siete meses y que se ha ganado una reputación sorprendentemente sólida en muy poco tiempo. Su ubicación, en pleno casco histórico de Palamós (calle Mal Pas 3), uno de los municipios costeros más visitados de Cataluña, contribuye al encanto de un local que combina tradición y modernidad sin excesos: piedra, luz cálida y un ambiente acogedor que no hace más que mejorar la experiencia.
Aunque desde fuera puede parecer un restaurante más, basta cruzar la puerta para percibir un funcionamiento preciso y cercano. El equipo transmite una energía que muchos clientes destacan tras su visita, y esa mezcla de profesionalidad y naturalidad explica buena parte de su éxito.
La cort de Mos: el proyecto culinario de Helena Termes y Jeffrey Ruiz
El éxito del restaurante se entiende en gran parte gracias al trabajo conjunto de Helena Termes y Jeffrey Ruiz, dos cocineros jóvenes que comparten una visión clara: producto de temporada, proximidad y técnica al servicio del sabor.
El proyecto nació con la idea de cocinar desde el producto y el entorno, con recetas reconocibles y una carta corta que cambia cuando lo hace la temporada. Esa flexibilidad les permite trabajar con proveedores locales y ajustar cada servicio a lo que ofrece el mercado.
Así es la carta de La cort de Mos
La carta cambia con frecuencia siguiendo la temporada, pero mantiene una identidad clara: recetas cuidadas, ritmo propio y un estilo que prioriza el sabor por encima del artificio.
El precio medio ronda los 45 euros por persona, una cifra ajustada para una propuesta que combina técnica y producto. En cuanto a los platos, se mueven en una franja de precios que va de los 20 a los 30 euros, precios coherentes con el tipo de cocina que defienden. En estos meses han pasado por la carta platos como un arroz de los humedales de Pals, unas ancas de rana con salsa fricandó o un bocado crujiente de oreja con tartar de gamba roja, ejemplos que ayudan a entender su estilo.
En el apartado dulce, especialidad de Helena Termes, destacan la crema de Sant Josep con leche de almendra y crema de naranja, el pastís de temporada y el torrixuixo relleno al momento, postres que reflejan su sensibilidad pastelera y refuerzan el reconocimiento obtenido en este ámbito.
Los premios que ha ganado La cort de Mos tras siete meses abierto
Uno de los factores que ha impulsado la proyección del restaurante es la obtención de varios reconocimientos en un periodo sorprendentemente breve. El más destacado es el premio Cuiner 2025 del Gastronòmic Fòrum, otorgado a Helena Termes y Jeffrey Ruiz, una distinción que los sitúa entre los cocineros emergentes más influyentes del país.
A este galardón se suma el premio Georgina Regàs a la Cuina Dolça, que pone en valor la sensibilidad repostera de Helena Termes y la coherencia del proyecto en su conjunto. Un premio que sin duda contribuye a reforzar la identidad culinaria del restaurante y confirma que la propuesta funciona también en su vertiente más dulce.
Estos reconocimientos han incrementado su visibilidad y la lista de reservas, aunque el equipo mantiene el mismo enfoque: mejorar cada servicio y consolidar su manera de trabajar sin acelerar el proceso.
A día de hoy, La cort de Mos continúa creciendo sin perder la identidad que lo ha convertido en una de las sorpresas del año. Todo apunta a que este es solo el inicio de un recorrido prometedor para un equipo que, en menos de un año, ha demostrado una madurez poco habitual en proyectos tan jóvenes.
