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En una reciente emisión de Herrera en COPE, el conocido periodista Carlos Herrera compartió con su audiencia un descubrimiento especial en plena Costa Brava. No se trata de un rincón turístico de masas ni de un destino habitual en los catálogos de viajes, sino de una localidad costera que lo deslumbró por su autenticidad, su atmósfera marinera y unas vistas que, según sus palabras, "desde arriba lo recompensan todo".
Este idilio tuvo lugar mientras recorre una ruta que abraza el litoral gerundense, siendo en una de sus etapas en las que Herrera encontró este lugar que lo conquistó.
¿Cuál es el pueblo de la Costa Brava que enamora a Carlos Herrera?
El nombre que tanto cautivó a Carlos Herrera es Calella de Palafrugell, un antiguo barrio de pescadores del municipio de Palafrugell que ha sabido mantener su esencia mediterránea a pesar del paso del tiempo. Situado entre acantilados, calas escondidas y calles blancas, este pequeño núcleo poblacional combina naturaleza, historia y cultura de una forma irresistible.
Durante su travesía por el Camino de Ronda, etapa que parte de Palamós y culmina en Calella, pasando por Cap Roig, Herrera se detuvo en este pueblo que, como él mismo expresó, "es uno de los más bellos de la Costa Brava". Quedó maravillado con el paisaje, y al llegar al corazón del pueblo, no dudó en añadir que es un lugar que invita a quedarse, a "tomar el sol, escuchar una habanera y comerse algún producto oceánico de la zona".
Qué ver y hacer en Calella de Palafrugell
Calella de Palafrugell no necesita mucho para impresionar. Su magia reside en la sencillez: barcas sobre la arena, callejones que conducen al mar, pinos que parecen tocar el agua. Es un destino para desconectar, para disfrutar sin prisa y saborear cada rincón. Entre sus principales atractivos, destacan:
- Casco antiguo y arcos de Les Voltes: Antiguas casas de pescadores, con sus porches frente al mar, hoy reconvertidas en terrazas donde disfrutar de una comida con sabor a sal.
- Calas de ensueño: Canadell, El Golfet, Port Pelegrí o La Platgeta, ideales para un baño tranquilo, practicar snorkel o simplemente tumbarse a leer bajo un pino.
- Jardines de Cap Roig: Un espacio botánico único con más de 500 especies vegetales y vistas panorámicas desde su castillo.
- Festival de Cap Roig: Cada verano, artistas internacionales actúan entre naturaleza y mar.
- Habaneras: La 'Cantada d'Havaneres' de julio se ha convertido en una cita imprescindible para los amantes de este canto marinero tradicional.
- Gastronomía: Cocina ampurdanesa con platos como los arroces, suquet de peix, erizos de mar o el histórico "es niu", típico del Baix Empordà.
¿Cuál es la ruta caminando que ha hecho Carlos Herrera por la Costa Brava?
Carlos Herrera emprendió hace semanas el Camino de Ronda completo, una travesía que va desde Blanes hasta Portbou, recorriendo a pie todo el litoral de Girona. Un reto que combina exigencia física con los mejores paisajes de la costa mediterránea.
En la etapa que lo llevó hasta Calella de Palafrugell, el periodista partió desde Palamós, atravesó la playa de La Fosca, subió hacia los miradores del Cap Roig, una zona boscosa con tramos de fuerte pendiente, y terminó descendiendo hasta Calella. "Desde arriba la vista recompensa todo", relataba con entusiasmo durante su programa. Y si bien se trata de un recorrido breve en kilómetros, Herrera lo advirtió: "Tiene su complicación, con algún accidente, alguna bajada peligrosa...".
Este fragmento del Camino de Ronda es uno de los más bellos y fotogénicos. Transcurre entre acantilados y bosques, con calas que aparecen casi como un premio para el caminante. Para los viajeros que desean una mezcla entre senderismo y paisajes marinos, esta etapa es simplemente perfecta.
Estos son los consejos de Carlos Herrera para enfrentarse al Camino de Ronda
Tras haber recorrido diversos tramos del Camino de Ronda, Carlos Herrera ha compartido una serie de consejos prácticos que pueden marcar la diferencia para quienes se animen a seguir sus pasos. En primer lugar, recomienda llevar un buen calzado, preferentemente zapatillas técnicas o botas de montaña, que permitan afrontar sin problemas las subidas y bajadas del camino. "Mis zapatillas lo eran todo", confesaba durante su programa.
Además, considera muy útil el uso de un bastón de senderismo, sobre todo en zonas como la subida al Cap Roig o en algunos descensos algo resbaladizos. En cuanto a la forma física, asegura que no hace falta ser un deportista de élite, pero sí conviene tener un mínimo de preparación, ya que algunos tramos pueden ser exigentes.
También destaca la importancia de llevar una mochila ligera pero bien equipada, con agua suficiente, algo de comida, protección solar y ropa cómoda. Y, por supuesto, ser prudente. Herrera advierte que el terreno puede resultar traicionero en ciertos puntos: hay piedras sueltas, escalones naturales y desniveles que requieren atención.
A pesar de las dificultades, asegura que, cuando uno va bien preparado, el esfuerzo se transforma en una experiencia inolvidable. "Éxtasis y felicidad", resumió. Porque el Camino de Ronda no solo se recorre con los pies, sino también con los sentidos: el olor a sal, el canto de las cigarras, el crujir de las botas sobre la tierra... y la recompensa final de encontrar una cala escondida donde darse un baño.
