- Cataluña Junts preguntará a su militancia: "¿Está de acuerdo con la propuesta de la dirección nacional de dar por finalizado el acuerdo de investidura con el PSOE ante los reiterados incumplimientos de sus compromisos?"
- PSOE Moncloa se conjura tras el portazo de Puigdemont que deja a Sánchez sin mayoría para gobernar: "Vamos a seguir lo que queda, hasta 2027"
En la dirección de Junts no existen dudas de que su ruptura con el PSOE será avalada sin sobresaltos por la militancia en la consulta que se celebrará entre hoy y mañana, y que concederá la última palabra sobre el divorcio con Pedro Sánchez a los algo más de 6.000 integrantes de las bases neoconvergentes.
Fuentes del partido independentista dan por hecho, en conversación con EL MUNDO, que «cerca del 90%» de los militantes que decidan participar en la votación respaldarán poner fin al acuerdo de investidura suscrito con los socialistas hace casi dos años.
Los cuadros de Junts están muy mayoritariamente alineados con Puigdemont, después de que el presidente del partido se haya encargado de promocionar a sus afines a la cúpula de la formación y de defenestrar al sector «posibilista», que lideraba el ex consejero de Economía de la Generalitat, Jaume Giró, quien decidió dimitir en septiembre al no compartir la línea política que estaba tomando la formación heredera de Convergència bajo el mando del prófugo y de su núcleo más cercano, encabezado por la vicepresidenta, Míriam Nogueras, y el secretario general, Jordi Turull.
«Esta vez no habrá ningún movimiento democrático interno en contra», dan por hecho fuentes del partido, contraponiendo la consulta actual con la que tuvo lugar en 2022 para refrendar la decisión de Puigdemont de salir del Govern de coalición que formaba con ERC. En aquella ocasión, el abandono del Ejecutivo catalán fue respaldado por el 55% de los participantes en la consulta y el 42% se opuso, haciendo aflorar un claro cisma en el seno de los nacionalistas.
El sector «posibilista», partidario de mantenerse en el Gabinete dirigido por Pere Aragonès para reforzar la imagen de partido de gobierno que había empezado a labrarse Junts, plantó cara a Puigdemont y sus fieles, propiciando el ajustado resultado final.
Ahora cunde el temor en la dirección de los secesionistas de que se produzca una «muy baja participación» en la consulta convocada para enterrar el «Pacto de Bruselas» y que eso constituya «un punto más en el proceso de debilitamiento de Puigdemont».
Romper con el PSOE es percibido entre los cuadros de Junts como un movimiento de supervivencia para no ser engullidos por Aliança Catalalana en las elecciones municipales de 2027, pero también como el fracaso de la estrategia que debía catapultar al partido aprovechando su única baza, la incidencia de sus siete diputados en el Congreso en la gobernabilidad de España.
Los rostros de los miembros de la ejecutiva neoconvergente congregados el lunes en Perpiñán evidenciaban un desencanto generalizado ante la pérdida de relevancia política y mediática a la que se aboca Junts a raíz de la ruptura con Sánchez, que ayer fue ratificada por el Consejo Nacional del partido -su máximo órgano entre congresos- antes de iniciar la consulta vinculante a las bases.
«¿Está de acuerdo con la propuesta de la dirección nacional de dar por finalizado el acuerdo de investidura con el PSOE ante los reiterados incumplimientos de sus compromisos?», es la pregunta que se trasladará a los militantes y que ha sido redactada con el afán de culpar a los socialistas del fin de la alianza.
En La Moncloa, aunque se afanan por trasladar «tranquilidad», la sensación es que caminan a ciegas. Puigdemont les ha puesto un pañuelo sobre los ojos y no saben si van a darse un golpe o a seguir de pie. Sobre Moncloa y Ferraz hay niebla de incertidumbre sobre cómo va a materializar Junts la ruptura, porque hasta ahora, incluso en los peores momentos, se mantenían cauces de comunicación y las reuniones en Bruselas. Y, además, ahora tampoco está Santos Cerdán, en prisión. «Vamos a verlo, hay que ir paso a paso», señalan fuentes gubernamentales.
Cerdán era el cordón umbilical con Junts, en concreto con Turull. Pero luego había interlocución con Puigdemont en Suiza, donde Zapatero ha tenido protagonismo, y a nivel parlamentario entre el ministro Félix Bolaños y Nogueras. Ahora, las fuentes socialistas consultadas ni siquiera saben «si se va a producir una nueva etapa». Porque, aunque la consigna es que la ruptura «no cambia nada», porque Junts no era un socio de gobierno como tal, «ahora tenemos que ir paso a paso». «No va a ser fácil», admiten. Pero pese a ello, La Moncloa se conjura para seguir, aunque sea a ciegas: «Vamos a llegar a 2027».


