La denuncia penal que un profesor y una ex profesora del Real Club de Polo de Barcelona han presentado contra la Junta Directiva de la entidad no se limita a recoger el acoso sexual verbal -admitido por el club en una investigación interna- del director de la escuela de tenis, D.P., hacia sus dos subordinados. Sostiene también que ese tipo de expresiones las hacía sobre el físico de alumnas menores de edad. La denuncia, a la que ha tenido acceso EL MUNDO, menciona un presunto comportamiento físico inadecuado con las alumnas y señala que otras profesoras habrían sufrido maltrato verbal.
En el año 2023, un socio de la entidad trasladó al canal ético del Polo los hechos, alarmado por el presunto comportamiento de D.P. A raíz de ello, el club abrió una investigación interna a través de su Comité de Compliance, un órgano independiente. En este proceso, una de las profesoras, de 22 años, que ha denunciado el «acoso sexual» ante el juez, explicó que, además de los comentarios que recibió en público por parte de D.P., su superior directo -tales como «ostras, qué pechos más bonitos tienes» y «¿has follado mucho durante este verano?»-, este tipo de expresiones también las hacía de alumnas menores de edad y en presencia de otros profesores. Asimismo, señaló que otras profesoras del club también fueron objeto de comentarios inapropiados.
Según el testimonio de la ex empleada del Polo, que abandonó el club por el presunto acoso que recibió de su jefe, esta actitud de D.P. era continuada y representaba «su manera habitual de comportarse». Preguntada por la instructora del Comité de Compliance sobre los motivos que la llevaban a explicar en ese momento los hechos, la profesora -que había trasladado meses antes lo que estaba padeciendo a una de las responsables del área del tenis- respondió que lo hacía por la preocupación que le causaba que D.P. tuviera un trato directo y cotidiano con menores de edad.
"ESTA CUANDO SEA MAYOR..."
En su denuncia penal, la antigua profesora del Polo añadió que, junto a los comentarios sobre el físico de las alumnas -«qué buenas piernas tiene esta; cuando sea mayor...», en ocasiones D.P., las cogía físicamente para darles explicaciones técnicas, sobrepasando, a su entender, el comportamiento adecuado de un profesor con sus alumnas.
Después de entrevistar a la ex profesora del Polo y al otro denunciante, el profesor I.O. -actualmente de baja médica-, además de a una docena de posibles testigos, la investigación interna concluyó que los comentarios realizados por D.P. podían considerarse «acoso sexual». No obstante, descartó que pudieran tener responsabilidad penal y la instructora del caso no incorporó en su informe la literalidad de las declaraciones realizadas por la profesora respecto a los comentarios sobre las alumnas y el comportamiento físico de D.P.
Tras recibir este informe interno, la Junta Directiva optó por sancionar al director de la escuela de tenis con una falta leve: varios días de suspensión de empleo y sueldo y la obligación de asistir a un curso sobre acoso sexual. Sin embargo, el club no informó a las familias de los 900 alumnos de la escuela ni trasladó las conclusiones de la investigación interna a los Mossos d'Esquadra para determinar si podían derivarse de ella consecuenCias penales.
La denuncia penal presentada este lunes por los dos profesores de tenis considera que la Junta Directiva «no garantizó la protección efectiva de las víctimas ni del resto del personal y usuarios del club, ni puso en conocimiento de los Mossos, la Fiscalía o el Juzgado de Guardia unos hechos tan graves».
"SE METÍA EN LA PISTA"
Además del análisis realizado de los documentos relacionados con la investigación interna y de las denuncias penal y laboral, este diario ha entrevistado a varios ex profesores del Polo que corroboran las explicaciones ofrecidas por los denunciantes. Los profesores consultados sostienen que D.P. habría excedido los límites en el contacto físico con las alumnas cuando pretendía darles supuestamente un consejo o explicar un movimiento técnico. «Su función no era dar clases, pero a veces se metía en la pista y tenía un contacto innecesario», afirma uno de los profesores.
Otro antiguo empleado del club asegura que D.P., estando en una pista cercana a un grupo de chicas adolescentes, le habría dicho a gritos: «Estas lo que necesitan es un buen...». Un tercer profesor que trabajó en el club hasta hace poco confirma los comentarios sexuales realizados por D.P. hacia alumnas menores y varias profesoras. «Hablaba del físico o los vestidos que llevaban las niñas; decía cosas como 'qué buenas piernas tiene esta'. Venía a las pistas donde estaban las alumnas para hablar con ellas. Cuando le veía venir, yo intentaba enviarlas a hacer ejercicios lejos de él», reconoce.
Este diario contactó telefónicamente con el director de la escuela para conocer su versión de los hechos; sin embargo, declinó hacer declaraciones. Asimismo, durante los meses en los que EL MUNDO ha investigado este caso solicitó en varias ocasiones al Polo una reunión con algún representante de su Junta Directiva o con el gerente responsable de la sección de tenis. La entidad rechazó dicha solicitud y únicamente facilitó un encuentro con la responsable del Comité de Compliance y un socio identificado como abogado.
En un comunicado emitido ayer, la Junta Directiva del Polo defiende que actuó en consecuencia con el informe de Compliance, y que suspendió de empleo y sueldo durante unos días a D.P., a quien se le obligó a asistir a un curso formativo sobre acoso sexual y se le hizo un seguimiento «personalizado e independiente». Asimismo, la entidad asegura que actuará «con transparencia y diligencia ante un eventual proceso judicial», defendiendo siempre el prestigio e integridad de la institución.

