ANDALUCÍA
Inundaciones

El rastro desolador de una riada histórica en Andalucía: "No puedo perder la casa y el trabajo el mismo día"

El paso de Leonardo ha dejado un reguero simultáneo de catástrofes sin precedentes

Sergio y Amanda abandonan El Portal, en Jerez, por una carretera anegada tras la crecida del Guadalete.
Sergio y Amanda abandonan El Portal, en Jerez, por una carretera anegada tras la crecida del Guadalete.FRAN SANTIAGOARABA PRESS
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No es difícil encontrar en las hemerotecas andaluzas crónicas de riadas históricas como la de Granada de 1948, la de Sevilla de 1961, la de Málaga de 1989 o la última de Jerez, en 2010. Lo que resulta más complicado es hallar en los anales un episodio de lluvias que haya provocado tantas catástrofes simultáneas y sucesivas salpicadas a lo ancho y largo de una comunidad con casi 90.000 kilómetros cuadrados de superficie: desde Ayamonte (Huelva) hasta Almería. Y eso es lo que ha logrado la borrasca Leonardo, que ha atravesado la región de oeste a este y dejado un reguero inabarcable de destrozos, además de una mujer fallecida en Sayalonga (Málaga), tras ser arrastrada por la corriente del río Turvilla cuando intentaba rescatar a su perro. Su cuerpo fue hallado este viernes.

Las inundaciones que mantienen en vilo a Andalucía desde el miércoles pasado han provocado ya el desalojo de 11.000 personas y dejado aislados numerosos núcleos de población. El «epicentro» de la catástrofe se ha localizado en Grazalema (Cádiz), por unas lluvias (más de 780 litros por metro cuadrado en cinco días) que han batido todos los registros, y la evacuación total de su población (unos 1.600 habitantes) por el riesgo de deslizamientos en la ladera sobre la que se levanta el municipio. La mayoría de ellos han encontrado acogida en Ronda (Málaga), primero en el pabellón polideportivo El Fuerte y después en los hostales y albergues de la localidad. Con el susto aún en el cuerpo, Antonia y Carmen explicaban este viernes a EL MUNDO cómo se echaron a la calle tras oír varios estruendos y sentir un temblor «espeluznante» -procedente de la montaña o del subsuelo-, dejando sobre la mesa el plato de lentejas: «Le dije a mi marido: Corre que nos vamos».

Pedro Sánchez sobrevoló durante la mañana en helicóptero buena parte de los pueblos y cultivos inundados en la provincia de Cádiz, reivindicando el trabajo «en coordinación con todas las administraciones» de hasta 10.000 efectivos del Estado para atender las urgencias de la población afectada por un «río atmosférico» que todavía sigue siendo una amenaza. Porque a Leonardo le seguirá hoy la borrasca Marta. Sánchez se comprometió a que el Estado estará en lo «urgente», pero también en «lo importante», que es lo que vendrá cuando el anticiclón regrese a las Azores y haya que reconstruir vidas, viviendas y cosechas devastadas.

En paralelo, el presidente de la Junta, visitaba la Andalucía más oriental, donde la preocupación se centra en la crecida del río Genil (Granada), que ha incomunicado Huétor Tájar y obligado a evacuar Dúdar.

Antonia y Carmen, junto a su marido, en el polideportivo de Ronda, tras ser desalojados de Grazalema.
Antonia y Carmen, junto a su marido, en el polideportivo de Ronda, tras ser desalojados de Grazalema.E.G.

El mapa de calamidades tiene otro punto rojo en Jerez, donde el Guadalete está recibiendo todo el agua caída en la sierra de Grazalema que los embalses de Bornos y Arcos no están ya en condiciones de retener. El Portal es uno de los núcleos rurales del entorno de Jerez que llevan ya cinco días mirando con preocupación la crecida del Guadalete. El agua ha entrado en las casas de la zona baja de la barriada, que fue evacuada el jueves. Pero, tras el realojo de los vecinos en la zona alta (en viviendas de familiares o en el albergue de Cáritas y en el colegio Virgen del Mar), han quedado incomunicados por carretera porque el río sigue extendiéndose a lo ancho.

Amanda y Sergio viven en el vecino Poblado de Doña María, que también está inundado. Y, tras ser evacuados y pasar la noche en El Portal, han decidido volver a salir (atravesando a pie el acceso inundado de agua) para alejarse del Guadalete y atender sus obligaciones laborales. Para Sergio, trabajador de una empresa de reparto, el aislamiento no es una opción: «No puedo perder la casa y el trabajo el mismo día», afirma con un poso amargo de ironía.

Amanda recuerda que hace sólo un año reformó y amuebló su casa. Antes de tener que evacuarla, tuvieron tiempo de poner en alto electrodomésticos y objetos de valor, pero no se fían de que el agua no acabe de alcanzarlos. La Policía Nacional les permite acceder hasta la finca una vez al día para que alimenten a los animales que siguen en ella (gallos, palomos). Pero de nuevo tienen que salir porque el Guadalete sigue generando mucha preocupación.

Lo sabe bien la concejala de Servicios Sociales, Yessica Quintero, que se volvió este viernes a calzar las botas de agua para llevar hasta El Portal pan fresco. A la altura de la Venta del Pollo tuvo que desistir porque el agua ya subía casi un metro. Unos vecinos recogieron el pan en un quad. La delegada se emociona cuando cuenta cómo se ha puesto en marcha una red solidaria en Jerez que recoge mantas y alimentos para los desplazados y los aislados, unos 2.300 y 7.000 respectivamente en Jerez. Arriba, los vecinos desplazados preparan una olla común para comer.

También ha tenido que abandonar su casa Juan Antonio, músico y compositor, que vive con su mujer en el número 7 (totalmente anegada) de El Portalillo y que, a sus 61 años, lleva ya tres riadas en el cuerpo. Cuando se le pregunta cómo va a afrontar, una vez más, la reconstrucción de su vivienda responde con genio: "Pues luchando, como un guerrero". Él es de los vecinos que no quiso comprar una de las casas de la zona alta de El Portal construidas tras la riada del 2010. "Había que endeudarse otra vez. Nadie te regala nada". Tampoco confía en los seguros, que le han dejado tirado en anteriores ocasiones. Sí en las ayudas que puedan ofrecer las administraciones. "Aquí se vive muy bien. Y no pienso marcharme. Las riadas son el precio que pagamos por vivir en esta zona", reflexiona.

Como Amanda, Sergio y Juan Antonio hay ya 11.000 personas desalojadas (más otras tantas aisladas) por las crecidas de los ríos. Tras pasar las primeras horas en albergues o polideportivos, los ayuntamientos buscan para ellos una alternativa que les permita algo de confort porque no está claro cuándo van a poder regresar y si habrá una casa a la que volver.

La ruta catastrófica tiene también una parada obligada en Córdoba o Lora del Río (Sevilla), amenazadas por el Guadalquivir. «Aunque deje a ratos de llover los ríos siguen creciendo y, por tanto, es necesario mantener la precaución», explica el consejero de Emergencias, Antonio Sanz.

Carmen, la señora que dejó las lentejas en la mesa para salir corriendo de su casa de Grazalema, tiene un hijo en la UME: «Ha estado en lo de los trenes, en Turquía, en la Palma cuando el volcán y ahora con las inundaciones de Cádiz. Estoy muy orgullosa de él, pero también preocupada».

El riesgo de inundación se traslada también al casco urbano de Jerez

La alcaldesa de Jerez, María José García Pelayo, ha alertado del riesgo de inundaciones en el casco urbano ante el posible colapso de los colectores por las lluvias y la crecida del río Guadalete. Jerez ya sufre importantes anegaciones de sus barriadas rurales pero el riesgo se extiende ahora también al núcleo urbano, ya que el sistema de recogida de aguas no puede seguir vertiendo en un río que soporta excesiva presión por la lluvia recogida en la parte alta del cauce, con el desembalse de las presas de Bornos y Arcos.

García Pelayo ha informado de que la red de saneamiento se encuentra al límite de su capacidad. "Si se mantienen las lluvias como está previsto, se va a producir lo que ya ocurre en otras ciudades andaluzas, que el agua salga hacia arriba por los desagues de las calles y de las casas", ha avisado. "No hay garantías al cien por cien de que vaya a ocurrir, pero tampoco de que no vaya a ocurrir", ha afirmado, tras anunciar la puesta en marcha de medidas preventivas.

El Ayuntamiento va a distribuir cartelería informativa alertando del riesgo de inundaciones, pidiendo la retirada progresiva de vehículos, informando del corte de calles, del traslado de contenedores a zonas más seguras y de la prohibición de estacionamiento o el tránsito en los puntos más vulnerables de la ciudad. "Es fundamental mantener la calma y que los vecinos sepan que estamos preparados para intervenir, que vamos a hacerlo de nuevo unidos y que no los vamos a dejar solos", ha subrayado la alcaldesa.