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Izquierda Unida ha puesto ya a funcionar su maquinaria electoral para convertir a Por Andalucía (la confluencia que comparte con Sumar) en una alternativa "sólida" al PSOE por la izquierda. Su coordinador general y candidato de Por Andalucía, Antonio Maíllo, está convencido de que la izquierda tiene actualmente un amplio margen de mejora siempre que consiga sacar a sus electores "del sillón de la abstención". Y, aunque podrían ser tres las marcas que se presenten en este segmento del arco ideológico, Por Andalucía ha resuelto seguir avanzando en el calendario electoral sin esperar a Podemos, que no parece dispuesto, de momento, a volver a diluir su sello electoral en una plataforma colectiva: "Esa pantalla ya la hemos pasado", afirmó este lunes el candidato de Por Andalucía en un encuentro informativo. Y eso significa que la coalición seguirá quemando etapas en el camino a las elecciones andaluzas que serán previsiblemente en el mes de junio. "Somos ya un tren en marcha", dijo también Maíllo, para dejar claro que estarán siempre abiertos a sumar colectivos al proyecto pero sin que ello condicione la toma de decisiones.
Con cinco diputados en el Parlamento andaluz, el grupo de Por Andalucía ha sido en la última legislatura la confluencia de las voluntades políticas de IU, Más País, Equo e Iniciativa del Pueblo Andaluz, a los que se sumaron (tras firmar su adhesión fuera de plazo) Podemos y Alianza Verde. Aquella experiencia ha dejado una suerte de trauma en el seno de IU, que puso todo el peso de su organización en beneficio de la causa común pero se quedó con un único representante en la Cámara autonómica (la portavoz, Inmaculada Nieto), frente a los tres que salieron de Podemos (Juan Antonio Delgado, José Manuel Gómez Jurado y Alejandra Durán) y uno de Más País (Esperanza Gómez, ahora en Sumar).
Además, la dirección de Podemos a nivel nacional (con Ione Belarra e Irene Montero al mando) parece decidida, de momento, a concurrir a las elecciones andaluzas en solitario. O, como mínimo, a apurar los plazos para obtener una mayor ventaja en sus posiciones en las listas, como ya ocurrió para las elecciones autonómicas de 2022. A una 'operación' de ese tipo es a lo que Izquierda Unida no parece dispuesta a prestarse, escarmentada ya de las "negociaciones de última hora": "No vamos a quedarnos esperando a Penélope en la estación", explicó Maíllo, parafraseando la canción de Joan Manuel Serrat.
Pasada esa página (al menos, de momento), Por Andalucía se pone como objetivo ahora reactivar a un electorado de izquierdas muy desmovilizado y al que la candidata del PSOE andaluz, María Jesús Montero, no parece haber conseguido ilusionar, según se desprende del análisis de las encuestas. Maíllo está convencido de que la oposición ha conseguido ya romper la mayoría absoluta de Juanma Moreno y el gran reto ahora sería que ese desgaste del Gobierno andaluz, vinculado al deterioro de los servicios públicos, no acabe alimentando el saco de votos de Vox.
A este respeto, el coordinador general de IU discrepa de la proyección que algunos analistas hacen sobre el ascenso de Vox. Así, considera que una de las virtualidades de la estrategia desplegada por el partido de Santiago Abascal es hacerle creer a todo el mundo "que los jóvenes son todos de ultraderecha o que los agricultores son todos de ultraderecha o que los cazadores son todos de ultraderecha". Por contra, Maíllo está convencido de que el mundo rural empieza a mostrar síntomas de distanciamiento con un partido (Vox) que "no va a hacer nunca frente a las políticas arancelarias de Trump". Precisamente, la deriva de las políticas trumpistas es una de las circunstancias que pueden provocar en giro de guion en las elecciones andaluzas con respecto al auge de la ultraderecha: "El trumpismo puede determinar la caída de la abstención en Andalucía". "Andalucía fue la primera comunidad en la que Vox obtuvo representación en un Parlamento y puede ser también la primera comunidad que ponga tope al crecimiento de Vox".
Sobre la influencia de Vox en los jóvenes, avisa de que "la conformación de la conciencia política en la juventud tiene un carácter efímero que la define" y, por lo tanto, ese poder de convocatoria que muestra ahora la ultraderecha entre los jóvenes también puede dejar de tener efecto por desgaste, como llegó a pasar en un momento del pasado reciente con Podemos.
Maíllo considera, en cualquier caso, que la izquierda va a librar un "combate desigual" con la derecha que, gracias al poder de las grandes empresas internacionales de comunicación y al uso ventajoso de los algoritmos, domina ciertos discursos en las redes sociales: "Pero hay que estar en todos los sitios, incluso en los más hostiles".
Maíllo se refirió también a su relación con el PSOE y defendió la permanencia de Sumar en el Gobierno de Pedro Sánchez, aunque marcó distancias con sus políticas y descartó tajantemente que se pueda pactar una estrategia electoral conjunta con los socialistas para las elecciones andaluzas: "No vamos a ser los tontos del monasterio". El coordinador general de IU cree que a María Jesús Montero se la percibe en Andalucía como parte del viejo PSOE que gobernó la Junta de Andalucía durante 37 años. Por eso, asegura, "la solución para Andalucía no es que vuelva el PSOE sino que estemos Por Andalucía".

