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El presidente de la Junta, Juanma Moreno, ha dado instrucciones a sus consejeros para evitar entrar en el ruido político que pueda generar el debate más o menos interesado sobre las responsabilidades derivadas de accidente ferroviario de Adamuz (Córdoba).
Cinco días después de la catástrofe, pese a la colaboración institucional que ha presidido la gestión de la emergencia, el clima político ha empezado a enrarecerse y el Partido Popular a nivel nacional ha dado por finalizada la tregua que el luto institucional por las víctimas había impuesto en el debate político, al menos en lo que afecta a los partidos con responsabilidades de Gobierno en esta crisis.
Sin embargo, aunque altos cargos del PP empiezan ya a elevar el tono y exigen la asunción de responsabilidades por la falta de inversión en las infraestructuras, Juanma Moreno no ha querido apearse del tono institucional que ha imprido a todas sus intervenciones. Y así se lo ha reclamado también a sus consejeros, a los que ha trasladado un mensaje para que, en ningún caso, se ofrezca la imagen de que se busca un aprovechamiento político de lo ocurrido. «De ninguna manera vamos a utilizar con interés político una tragedia con 45 muertos», subrayan fuentes del Gobierno andaluz.
Así, según ha podido conocer EL MUNDO, se les ha pedido que no caigan en la tentación de hablar de responsabilidades que no son propias de la Junta de Andalucía, lo que significa, por tanto, no entrar a valorar la situación de las infraestructuras ferroviarias o la respuesta de Adif a la emergencia. Tampoco deben especular sobre las causas del accidente o sobre la investigación, que corresponde a la Guardia Civil y a la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios.
El Gobierno andaluz está convencido de que la percepción de la ciudadanía sobre la gestión de la emergencia por parte de la Junta es positiva, porque se ha actuado de forma rápida, eficaz y coordinada con otras administraciones. Y, por tanto, no quiere que nada pueda empañar esa imagen.
Moreno quiere convertir esa «lealtad institucional» en medio de una tragedia en una cuestión que identifique al Gobierno andaluz y lo distancie de lo ocurrido en otras catástrofes recientes (la dana de Valencia, por ejemplo). Y, en esa línea, avisa a sus altos cargos para que "no metan la pata", saliéndose de esa línea de moderación y colaboración con otras instituciones. El presidente les ha pedido también que «no presuman» de la gestión y se limiten a reivindicar el trabajo que han hecho los profesionales que han intervenido en la emergencia, incluidos los que no dependen de la Junta, como las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado. Es, a su juicio, la mejor manera de mostrar respeto a esos trabajadores que han sufrido el desgaste de estar en primera línea y también a las propias víctimas, que no entenderían que quieran utilizarlas para sacar algún tipo de rédito político. El Gobierno andaluz valora, además, que sean los profesionales de emergencias y los técnicos los que ofrezcan los detalles de la intervención, lo que, a su juicio, da confianza y credibilidad a la actuación de la Junta.
De momento, también el Gobierno de Pedro Sánchez ha respetado esa frontera que separa lo institucional de lo político en relación al Gobierno andaluz. Así, el ministro de Transportes y Movilidad, Óscar Puente, ha tenido durante la semana palabras de agradecimiento al trabajo realizado por los servicios de emergencia bajo la coordinación de la Junta. «Chapó. Tengo cero reproches que realizar», afirmó en una comparecencia en el pueblo de Adamuz junto al presidente de la Junta horas después del accidente.
Incluso, este viernes, salió en defensa de los servicios sanitarios de Andalucía cuando las preguntas de los periodistas apuntaban a un retraso en la atención a los heridos del tren Alvia. «Todos lo hicieron lo mejor que pudieron -afirmó en relación a los equipos sanitarios-. Hay que estar allí y saber con lo que se encontraron». «Es lógico que se tarde más en acceder a un tren que estaba a 500 o 600 metros. Con lo que encontraron en el Iryo ya tenían mucha tarea. Y no todos los efectivos llegaron de golpe al lugar», afirmó el ministro, que también está siendo cuestionado por la falta de información que Adif tenía sobre la situación del Alvia en los primeros momentos tras la colisión.
En línea con lo trasladado a sus consejeros, y tras dar por concluida la emergencia el pasado jueves, el presidente de la Junta subrayó que los tres valores que habían inspirado el trabajo realizado habían sido «la gestión, la lealtad y la empatía» con las víctimas. Ni siquiera quiso entrar a valorar las palabras de la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, cuestionando la decisión de que el homenaje de Estado se celebre en Huelva, una decisión consensuada por el propio Moreno y Pedro Sánchez: «No vamos a entrar en polémicas», afirmó.

