La familia de Sandra Peña -la menor de 14 años que se suicidó esta semana en Sevilla tras haber denunciado su familia que sufría acoso escolar- tiene una cosa muy clara: "Nadie hizo nada por evitarlo". Lo ha dicho este viernes el tío de la adolescente, Isaac Villar, que ejerce como portavoz familiar y que ha puesto voz y rostro al sufrimiento de los padres, del hermano mayor y del resto de los parientes de Sandra.
Por eso, Villar ha asegurado que van a emprender "todas las acciones legales" a su alcance, sin descartar una denuncia penal ante los tribunales. Esta opción, según ha confirmado a EL MUNDO, la están barajando ahora mismo los padres de Sandra.
De hecho, esta misma mañana los progenitores de la menor se han reunido con sus abogados para estudiar qué medidas se pueden adoptar. Aunque la decisión, ha insistido Villar, no está tomada aún. "Hay que darles tiempo", ha dicho.
Pida ayuda en caso de conducta suicida
La mayoría de muertes por suicidio son prevenibles y evitables. No responden nunca a una única causa y detrás de ese sufrimiento y desesperanza que sufre la persona se entrelazan factores de tipo biológico, psicológico, económico, cultural y social.
Si usted o alguna persona cerca necesita ayuda emocional por ideación suicida llame al 024, si se trata de una emergencia por riesgo inminente no dude en llamar al 112.
Mientras, la familia de la adolescente insiste en denunciar la inacción del centro escolar en el que estudiaba Sandra y donde ocurrieron los supuestos abusos. Hasta en dos ocasiones, ha insistido el tío de la fallecida, la madre acudió al servicio de orientación del colegio para trasladar lo que estaba ocurriendo y pedir que se tomasen medidas sin que, "en ningún caso", se hiciera nada.
La primera vez que la madre de Sandra denunció el acoso escolar en el colegio fue a finales del segundo trimestre del curso pasado. Justo después de que la joven, incapaz de soportar más la presión, relatase en su casa lo que estaba padeciendo en el colegio. "No hicieron nada", insiste el portavoz de la familia. Ni siquiera, especifica, hubo algún tipo de ayuda emocional.
Hasta el punto de que fue la familia la que buscó este recurso y, desde julio, Sandra acudía a terapia con una psicóloga privada. Esta profesional fue la que plasmó en un informe el sufrimiento de Sandra y con este documento la madre volvió a acudir al colegio en septiembre. Se reunió con la orientadora, de nuevo, y "exigió" que separasen a su hija de las tres compañeras que supuestamente la acosaban.
"No fue una iniciativa del colegio, fue mi hermana la que lo pidió, la que lo exigió", ha hecho hincapié el tío de Sandra, quien también ha lamentado que la dirección del centro -un colegio privado concertado pertenediente a la Fundación Educativa Mary Ward- no se haya dirigido a la familia ni antes ni después.
Las palabras del portavoz de la familia se han producido el mismo día en el que varios centenares de padres de alumnos del colegio Irlandesas Loreto de Sevilla se hayan concentrado en una plaza cercana a la vivienda de la joven para rendirle homenaje a la menor y denunciar otro presuntos casos de acoso escolar en el centro.
A la concentración han acudido los padres, el hermano y el abuelo de la adolescente, además de numerosos vecinos y allegados. La madre, visiblemente emocionada, ha acudido vestida con la camiseta del equipo de fútbol en el que jugaba su hija.
Los asistentes, reunidos en torno a un altar improvisado con flores y velas en memoria de la joven, han expresado su indignación por lo sucedido y han pedido responsabilidades al centro educativo. "El colegio solía decir que la niña tenía problemas en casa, pero eso no era cierto. No le hicieron caso. Le decían a la madre que la vigilarían en el recreo, pero era mentira", ha afirmado una de las asistentes durante el acto.
Algunos de los familiares, además de trasladar su apoyo a los padres, han lamentado que "los niños que atraviesan este tipo de situaciones sean los que tengan que abandonar los centros, y no los responsables".
Varios vecinos han insistido en que el colegio "no sabe gestionar" los casos de acoso escolar. "Es un problema lo que tenemos. Es peligroso, porque no es problema de la niña, de que se agobie más o menos, de que sea más guapa o fea. Cuando le ponen el ojo a una, van a por ella. En este colegio se dan muchos casos", ha asegurado a los medios Teresa, una vecina que afirma que su hija y sus dos sobrinas también sufrieron bullying en el mismo centro.
Por su parte, la consejera andaluza de Desarrollo Educativo y Formación Profesional, Carmen Castillo, ha asegurado este viernes que la inspección ha constatado que el colegio de la adolescente que se suicidó el martes en Sevilla adoptó una serie de medidas aunque "no le consta" el inicio de los protocolos de acoso ni el de conductas autolíticas.
"Hay que decir, y creo que es importante, que los protocolos son buenos, lo que hay que hacer es cumplirlos. No quiero yo decir que haciendo el protocolo las cosas van a cambiar, pero si no lo hacemos, no podemos evitarlo y esa es la idea del protocolo", ha advertido la consejera en declaraciones a los periodistas en Jerez de la Frontera (Cádiz).
El Colegio las Irlandesas de Sevilla, al que pertenecía la joven, adoptó una serie de medidas a petición de la familia, entre ellas un cambio de clase que, según Castillo, es una "medida habitual", para separar al alumno, y "extremar la vigilancia" en momentos en que los alumnos tienen mayor interacción -intercambios de clases o en los recreos-.
No obstante, "no consta el inicio de ninguno de los dos protocolos que de alguna manera tenían que haberse abierto con los indicios que tenemos en este caso", uno para prevenir el acoso escolar y el otro para la prevención de las conductas autolíticas.
Tras recordar que a la vista de los indicios se ha dado traslado de la información recabada a la Fiscalía por si hubiera responsabilidades de tipo penal, Castillo ha insistido en que estas situaciones "son responsabilidad de todos, no solo de los centros educativos", de los que ha dicho que realizan "un esfuerzo grandísimo".
Ha recordado la influencia de las redes sociales en este tipo de conductas, de la misma forma que pueden ocurrir fuera del horario escolar o incluso en las vacaciones, de forma que "se puede trabajar a la hora de los centros educativos, pero no fuera", y es entonces "cuando necesitamos la colaboración de todos".
La consejera ha aclarado que "responsabilidades hay siempre", y se debe comenzar por "quienes tendrían que supervisar que no se produzcan estas situaciones, pero también "sobre quién participa en esas situaciones porque estamos hablando de adolescentes, pero son adolescentes mayores de 14 años, que pueden tener responsabilidad".



