ANDALUCÍA
Sucesos

"Tras la agresión sexual estuve encerrada varios días en casa": oleada de ataques a funcionarios en las cárceles de Sevilla

CSIF denuncia las penosas condiciones en las que desempeñan su trabajo los funcionarios de prisiones. Sufren una agresión cada 16 horas

Las heridas en la boca y la oreja que sufrió la psicóloga tras ser agredida física y sexualmente por un preso.
Las heridas en la boca y la oreja que sufrió la psicóloga tras ser agredida física y sexualmente por un preso.CSIF
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Las cárceles de Sevilla parecen una olla a presión este verano. Las agresiones a funcionarios se están repitiendo y en poco más de un mes se han registrado ya cinco ataques a trabajadores de estos centros penitenciarios. La más grave fue la sufrida por una psicóloga de la prisión de Sevilla II, en Morón de la Frontera, el pasado 8 julio. Todavía sigue de baja y en tratamiento médico.

"Tras la agresión sexual, estuve varios días encerrada en casa sin salir", ha contado a su entorno más próximo. Uno de los primeros días que reunió fuerzas para poner un pie en la calle se fue a dar un paseo al campo. Allí, se cruzó con un hombre "y se puso muy nerviosa, le vinieron los recuerdos de la agresión que padeció en la cárcel y pensó que ese hombre, al que no conocía de nada, también la iba a atacar", detalla a EL MUNDO José Antonio Montero, delegado de CSIF Prisiones en Sevilla.

El ataque que sufrió la psicóloga fue tremendo. En su rostro y en su oreja [como se puede ver en la imagen que ilustra esta información] eran visibles las heridas que le causó un preso extremadamente peligroso y multirreincidente, al que se le imputan delitos de robo con violencia, agresión sexual, resistencia, desobediencia y lesiones, según pudo comprobar este diario.

Entrada la prisión de Sevilla I.
Entrada la prisión de Sevilla I.José Manuel VidalEfe

El interno, aprovechando que era entrevistado por la profesional en el despacho del equipo técnico, se abalanzó sobre ella y le hizo tocamientos por todo el cuerpo, al tiempo que forcejeaba, golpeándola para intentar que no solicitase auxilio ni pudiera salir del despacho. Los gritos que dio la psicóloga no pudo oírlos la funcionaria que estaba en ese módulo. Fueron unos presos que regresaban de un curso los que oyeron las llamadas de auxilio y pudieron socorrerla. "Gracias a ellos salió de allí con vida", cuenta Montero.

Falta de vigilancia

El día de la agresión solo había una funcionaria vigilando a los presos, además de la psicóloga que fue atacada. "Un módulo es tan grande como un colegio: con patio, talleres, una sala amplia donde los internos ven la televisión, un comedor, pasillos, una sala de reuniones, hay dos plantas... Es muy grande y es imposible que un único funcionario esté en todos los sitios a la vez", resume el delegado de CSIF.

Tras el ataque, Instituciones Penitenciarias dio traslado del caso al juzgado de guardia de Morón de la Frontera y, a nivel interno, se abrió un protocolo específico de actuación frente a agresiones. Como última medida, se trasladó al presunto agresor a otro centro penitenciario. CSIF ya había solicitado, con anterioridad, su traslado urgente a otra cárcel, por su peligrosidad y multirreincidencia, pero hasta que no agredió a la psicóloga no fue conducido a otra prisión.

La Central Sindical Independiente de Funcionarios, CSIF, que lleva todo el verano recopilando los altercados que se producen en las cárceles, denuncia que es "inexplicable" que un preso peligroso con semejante historial permaneciera en el módulo de "respeto" en el que atacó a la psicóloga.

Asistencia médica

Desgraciadamente, este grave episodio violento no ha sido el único. Precisamente este lunes un preso que debía "varias decenas" de paquetes de trabajo a otros internos atacó "de forma brutal" a dos funcionarios en la cárcel de Sevilla I. Uno de ellos tuvo que ser atendido en el hospital. Este sábado en la prisión de Sevilla II, la misma en la que la psicóloga sufrió abusos y golpes por todo el cuerpo, un reo simuló que se estaba ahorcando para golpear a otros dos funcionarios, que también tuvieron que recibir asistencia médica.

En el último mes en Sevilla, además, una funcionaria de prisiones en prácticas recibió un puñetazo de un interno del Hospital Psiquiátrico Penitenciario. "Fue sin venir a cuento y la tiró al suelo del guantazo. Imagínate lo que es esto para una persona que acaba de empezar y todavía no está acostumbrada", dice Montero.

Hay más. Un preso intentó estrangular a otro funcionario de prisiones que estaba vigilando el patio en la cárcel de Sevilla II. "Era un interno muy grande y al trabajador le costó mucho trabajo salir de ahí", detalla el delegado sindical.

Ayuda especializada

Tras sufrir estos ataques, más que pesadillas, los trabajadores no pueden dormir por la noche porque "no dejas de pensar en lo que te ha pasado". En CSIF tienen un departamento que ofrece ayuda psicológica especializada para que los funcionarios de prisiones puedan afrontar estas experiencias tan traumáticas. "Desgraciadamente tenemos muchos casos y cada vez hay más".

Las estadísticas que maneja CSIF son escalofriantes. Una agresión al día en las cárceles españolas a los funcionarios. Una cada 16 horas y van al alza. El caldo de cultivo perfecto para los episodios violentos es la masificación que hay en muchas prisiones. En Sevilla II, por ejemplo, hay unos 1.300 presos para 500 trabajadores, entre personal laboral y funcionarios. La ratio no parece muy pequeña, pero cuando se restan los empleados que hacen labores de oficina, sanitarias o de cocina, queda un número realmente pequeño para el contacto directo con los presos.

Otra de las reivindicaciones del colectivo es que el Gobierno otorgue "de una vez por todas" a los trabajadores penitenciarios la condición de agentes de la autoridad, algo que podría frenar los ataques que sufren. Sin ese estatus, las posibles condenas por las agresiones que soportan son mucho más pequeñas.

Excluyendo Cataluña y el País Vasco, que tienen las competencias penitenciarias transferidas, en las cárceles españolas trabajan 21.797 funcionarios y 867 trabajadores que son personal laboral. La población reclusa es de 58.937 internos. CSIF advierte de que la situación en las prisiones empeora, sin que el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, atiendas las peticiones del colectivo.