Yoga, meditación, respiración consciente, música electrónica y movimiento libre en una experiencia sensorial cuidadosamente diseñada para llevarnos de vuelta al origen: a nuestra esencia. Así es Anamaya, el inspirador proyecto gestado por la yogui y dj madrileña Katy Sainz. "Nací en Madrid y tengo raíces españolas y filipinas.La música ha estado presente en mi vida desde siempre: vengo de una familia de músicos, crecí rodeada de instrumentos, ensayos y creatividad. Mi padre, Lucas Sainz, fue fundador del grupo español 'Los Pekenikes', guitarrista y compositor, y mi madre, Sharine Zaragoza, es una compositora y cantante filipina. Desde pequeños, en casa siempre estudiamos música y piano y escuchamos todo tipo de estilos", relata Sainz.
Anamaya es, según ella misma lo define "mi proyecto más personal y más honesto". Es, prosigue, "la unión de todo lo que me ha acompañado a lo largo de mi vida: la música, el movimiento, el yoga, la respiración, el sonido y el camino espiritual".
La idea de crearlo nace "de una necesidad muy profunda de unir mis dos mundos. Por un lado, la música electrónica y el DJing, a lo que me dedico desde los 20 años. Por otro, el yoga y el trabajo interior, que también empezaron en esa misma etapa de mi vida. Durante muchos años, coexistieron por separado: por un lado, la noche, los eventos, las cabinas y, por otro, esa búsqueda espiritual muy fuerte, mucho interés por el wellness, la salud, la sanación y el autoconocimiento, también muy ligada a mi propia historia de salud".
Con el tiempo, continua, "me di cuenta de algo muy claro: la música es una herramienta poderosísima. Es energía, es frecuencia, y nos afecta profundamente. No salimos igual de una sesión de música que de otra. Y cuando empecé a aplicar esa conciencia a la práctica corporal y espiritual, todo encajó. Así empezó a tomar forma Anamaya".
Su objetivo es, tal y como explica su fundadora, "servir, acompañar e inspirar. Compartir prácticas que a mí me han funcionado durante años y ofrecer un espacio donde las personas puedan sentirse mejor de verdad: más presentes, más conectadas con su cuerpo y más en paz. No busco nada extremo ni forzado. Busco crear experiencias accesibles, cuidadas y profundas, donde cada persona pueda vivir su propio proceso sin cruzar límites".
La próxima cita de Anamaya será el próximo 28 de febrero, sábado, de 11.30 a 16:00 horas en Florida Park (Parque de El Retiro, Madrid). Sainz nos explica con qué van a encontrar los asistentes a la sesión: "Se trata de un viaje de aproximadamente dos horas, diseñado con mucha intención y desde el corazón. Integra yoga de movimiento natural —lo que yo llamo 'Natural Flow'—, técnicas de respiración y pranayama, momentos de meditación, 'ecstatic dance' y música electrónica consciente. Todo está acompañado de sonido en directo: cuencos tibetanos, 'handpan' y tambores chamánicos, voz e instrumentos ancestrales, con artistas y facilitadores especializados en sound healing. Es una práctica muy sensorial, muy corporal y muy presente".
Sainz recalca que Anamaya no es solo una clase de yoga. "Es una experiencia completa donde el cuerpo se mueve de forma orgánica, se expresa y se escucha. No hay rigidez ni formas impuestas: el movimiento es natural, intuitivo, mezclado con baile y respiración. Trabajamos mucho la liberación de tensiones que se quedan atrapadas en el cuerpo. Es algo muy instintivo, muy humano. Al final, es volver a nuestra naturaleza. Volver a nosotros mismos".
¿Qué se siente durante una sesión de Anamaya? "La gente sale muy conectada. Muchas personas lloran, pero no desde la tristeza, sino desde la emoción, la liberación y el amor. Sale mucha paz, mucha calma y una sensación de haber vivido algo auténtico. También es muy bonito el sentimiento de comunidad que se genera: estar rodeado de personas que buscan lo mismo, aunque cada una lo viva a su manera. Sales con una sensación de 'high', pero consciente".
¿Qué se transforma más: el cuerpo o la mente? "Ambos, pero siempre empiezo por el cuerpo. Cuando el cuerpo se mueve, respira y se expresa, la mente se calma sola. No hace falta forzar nada. La transformación ocurre de forma natural. La mente se aquieta y ahí es donde ocurre la magia".
La música es uno de los motores de estos eventos. "Para mí es una guía, una medicina y una herramienta ancestral. Diseño cada sesión musicalmente con mucha conciencia. La música electrónica que suena en Anamaya es orgánica, tribal, profunda está pensada para acompañar el movimiento y la respiración, no para invadirlos. No concibo Anamaya sin música; es el hilo que sostiene todo el viaje".
Y la respiración, el puente hacia un 'yo renovado': "A través del 'breathwork' y del pranayama entramos en estados más meditativos de forma natural. Respirar bien es algo básico, pero profundamente transformador, y es una de las herramientas más potentes que tenemos para regularnos y estar bien".
¿Cómo se sale de Anamaya? ¿Con qué 'lección' se vuelve a casa? "Se sale más tranquilo, más presente y más conectado con uno mismo. No hay una lección mental concreta, sino un recuerdo corporal: el cuerpo sabe, el cuerpo es sabio. Anamaya nos recuerda que dentro de nosotros mismos ya está todo lo que necesitamos. Solo hace falta parar, escuchar y permitirnos sentir. Como reza nuestro lema, Anamaya es el lugar donde creamos momentos sagrados para nosotros mismos", concluye.
Anamaya Project: 28 de febrero, sábado, de 11.30 a 16:00 horas en Florida Park (Parque de El Retiro, Madrid).


