YODONA
Vida Saludable

Katy Sainz, la yogui y dj que organiza los eventos de bienestar más inspiradores del momento: "Cuando el cuerpo se mueve, respira y se expresa, la mente se calma"

Música electrónica, yoga, meditación respiración consciente y movimiento se fusionan en Anamaya Projetc, una experiencia sensorial que nos reconcilia con nosotros mismos y cuya próxima cita será el 28 de febrero en Florida Park (El Retiro, Madrid)

Actualizado
La fundadora de Anamaya, durante una de sus sesiones.
La fundadora de Anamaya, durante una de sus sesiones.

Yoga, meditación, respiración consciente, música electrónica y movimiento libre en una experiencia sensorial cuidadosamente diseñada para llevarnos de vuelta al origen: a nuestra esencia. Así es Anamaya, el inspirador proyecto gestado por la yogui y dj madrileña Katy Sainz. "Nací en Madrid y tengo raíces españolas y filipinas.La música ha estado presente en mi vida desde siempre: vengo de una familia de músicos, crecí rodeada de instrumentos, ensayos y creatividad. Mi padre, Lucas Sainz, fue fundador del grupo español 'Los Pekenikes', guitarrista y compositor, y mi madre, Sharine Zaragoza, es una compositora y cantante filipina. Desde pequeños, en casa siempre estudiamos música y piano y escuchamos todo tipo de estilos", relata Sainz.

Anamaya es, según ella misma lo define "mi proyecto más personal y más honesto". Es, prosigue, "la unión de todo lo que me ha acompañado a lo largo de mi vida: la música, el movimiento, el yoga, la respiración, el sonido y el camino espiritual".

La idea de crearlo nace "de una necesidad muy profunda de unir mis dos mundos. Por un lado, la música electrónica y el DJing, a lo que me dedico desde los 20 años. Por otro, el yoga y el trabajo interior, que también empezaron en esa misma etapa de mi vida. Durante muchos años, coexistieron por separado: por un lado, la noche, los eventos, las cabinas y, por otro, esa búsqueda espiritual muy fuerte, mucho interés por el wellness, la salud, la sanación y el autoconocimiento, también muy ligada a mi propia historia de salud".

Con el tiempo, continua, "me di cuenta de algo muy claro: la música es una herramienta poderosísima. Es energía, es frecuencia, y nos afecta profundamente. No salimos igual de una sesión de música que de otra. Y cuando empecé a aplicar esa conciencia a la práctica corporal y espiritual, todo encajó. Así empezó a tomar forma Anamaya".

Su objetivo es, tal y como explica su fundadora, "servir, acompañar e inspirar. Compartir prácticas que a mí me han funcionado durante años y ofrecer un espacio donde las personas puedan sentirse mejor de verdad: más presentes, más conectadas con su cuerpo y más en paz. No busco nada extremo ni forzado. Busco crear experiencias accesibles, cuidadas y profundas, donde cada persona pueda vivir su propio proceso sin cruzar límites".

La próxima cita de Anamaya será el próximo 28 de febrero, sábado, de 11.30 a 16:00 horas en Florida Park (Parque de El Retiro, Madrid). Sainz nos explica con qué van a encontrar los asistentes a la sesión: "Se trata de un viaje de aproximadamente dos horas, diseñado con mucha intención y desde el corazón. Integra yoga de movimiento natural —lo que yo llamo 'Natural Flow'—, técnicas de respiración y pranayama, momentos de meditación, 'ecstatic dance' y música electrónica consciente. Todo está acompañado de sonido en directo: cuencos tibetanos, 'handpan' y tambores chamánicos, voz e instrumentos ancestrales, con artistas y facilitadores especializados en sound healing. Es una práctica muy sensorial, muy corporal y muy presente".

Sainz recalca que Anamaya no es solo una clase de yoga. "Es una experiencia completa donde el cuerpo se mueve de forma orgánica, se expresa y se escucha. No hay rigidez ni formas impuestas: el movimiento es natural, intuitivo, mezclado con baile y respiración. Trabajamos mucho la liberación de tensiones que se quedan atrapadas en el cuerpo. Es algo muy instintivo, muy humano. Al final, es volver a nuestra naturaleza. Volver a nosotros mismos".

¿Qué se siente durante una sesión de Anamaya? "La gente sale muy conectada. Muchas personas lloran, pero no desde la tristeza, sino desde la emoción, la liberación y el amor. Sale mucha paz, mucha calma y una sensación de haber vivido algo auténtico. También es muy bonito el sentimiento de comunidad que se genera: estar rodeado de personas que buscan lo mismo, aunque cada una lo viva a su manera. Sales con una sensación de 'high', pero consciente".

¿Qué se transforma más: el cuerpo o la mente? "Ambos, pero siempre empiezo por el cuerpo. Cuando el cuerpo se mueve, respira y se expresa, la mente se calma sola. No hace falta forzar nada. La transformación ocurre de forma natural. La mente se aquieta y ahí es donde ocurre la magia".

La música es uno de los motores de estos eventos. "Para mí es una guía, una medicina y una herramienta ancestral. Diseño cada sesión musicalmente con mucha conciencia. La música electrónica que suena en Anamaya es orgánica, tribal, profunda está pensada para acompañar el movimiento y la respiración, no para invadirlos. No concibo Anamaya sin música; es el hilo que sostiene todo el viaje".

Y la respiración, el puente hacia un 'yo renovado': "A través del 'breathwork' y del pranayama entramos en estados más meditativos de forma natural. Respirar bien es algo básico, pero profundamente transformador, y es una de las herramientas más potentes que tenemos para regularnos y estar bien".

¿Cómo se sale de Anamaya? ¿Con qué 'lección' se vuelve a casa? "Se sale más tranquilo, más presente y más conectado con uno mismo. No hay una lección mental concreta, sino un recuerdo corporal: el cuerpo sabe, el cuerpo es sabio. Anamaya nos recuerda que dentro de nosotros mismos ya está todo lo que necesitamos. Solo hace falta parar, escuchar y permitirnos sentir. Como reza nuestro lema, Anamaya es el lugar donde creamos momentos sagrados para nosotros mismos", concluye.

Anamaya Project: 28 de febrero, sábado, de 11.30 a 16:00 horas en Florida Park (Parque de El Retiro, Madrid).