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Desde que apenas era una cría, la danza mueve a Jimena Villegas. Esta mexicana ha viajado muchísimo haciendo musicales con los mejores artistas, de El Cairo a Nueva York. "Hice mi Licenciatura en Danza Clásica y Contemporánea y me convertí en bailarina profesional", recuerda ilusionada. Pero la profesión somete al cuerpo a un esfuerzo extremo. Y eso le acercó al Barré, una disciplina por entonces incipiente en México y llegada de Estados Unidos. "Tenía esa parte de bailarina que siempre llevo conmigo", cuenta.
Compartir la danza a través de sus clases es lo que más disfruta una vez afincada en Madrid por amor. "Se practica usando una barra como las de ballet para apoyarse mientras haces ejercicios repetitivos y controlados, con movimientos pequeños y precisos", describe ejemplificando en esBarré, el centro donde ejerce de head coach, situado en el número 28 de la calle Trafalgar y con un segundo estudio en el 13 de López de Hoyos.
De bailarina profesional a pionera del Barré
Ella se encarga de diseñar sesiones, organizar horarios, impartir clases... "Cuando conocí a mi novio y llegué aquí, hace unos seis años, nadie sabía qué era eso del Barré. Yo me certifiqué en Estados Unidos hace nueve y empecé en un estudio de mi país. Pero he seguido formándome con más cursos". Por eso quiso darlo a conocer, primero online a través de una plataforma y, después del Covid, presencialmente con el auge de la disciplina en Madrid. "Antes ibas a un gimnasio con máquinas, cardio y un saloncillo escondido donde daban Zumba o Body Pump. Hoy triunfa el concepto importado del gimnasio boutique, que se centra en una sola disciplina y se sale de lo convencional. En la capital de España me parecía raro que no hubiera, pero ahora cada vez habrá más en cada esquina", apunta.
El objetivo de Barré es tonificar todo el cuerpo, especialmente piernas, glúteos y abdomen, mejorando también la postura y flexibilidad. "Es un entrenamiento de bajo impacto pero muy efectivo, donde se trabaja con el propio peso corporal y a veces con pequeñas pesas o bandas elásticas". Fusiona su amado ballet clásico, con posiciones y movimientos de danza, yoga con estiramientos y flexibilidad, y Pilates en el trabajo de core y control corporal.
Beneficios de la actividad
"Atrae a las mujeres porque tenemos más movilidad y coordinación. Hay un nicho enorme. Es verdad que es una actividad femenina: te hace más elástica, alargas y prolongas el cuerpo, te da un cuerpo de bailarina, y resulta muy estético en las posturas. Pero creo que si los hombres lo vieran como una posibilidad de ejercicio, les cambiaría completamente la vida, porque es buenísimo para cualquier ser humano".
Muchas alumnas le reconocen que ha cambiado su energía, que se sienten fuertes hasta subiendo escaleras. Aunque no todo son beneficios físicos. También los hay mentales. "Aprendes a escuchar el beat de la música y a enfocarte en el momento presente". La instructora habla todo el tiempo durante la clase, así que crea una conexión entre mente y cuerpo para que nadie se pierda: "Sabes qué musculatura estás activando. También generas más resistencia, al aguantar hasta que ejercitas cada lado".
El poder de la comunidad
Pero lo que más se busca en ciudades donde se evade el estrés es la sensación de pertenencia al grupo. "Por todo el tiempo que llevo en el mundo del fitness, soy fiel creyente de que más allá del ejercicio, lo que engancha es la comunidad. Sentirte parte de un estudio, conocer a la instructora, llegar a un espacio bonito, entrenar con tus amigas, saber que luego puedes irte con ellas a desayunar". Además, el ejercicio está cada vez más integrado en nuestro estilo de vida. "Las nuevas generaciones están cambiando el ocio: más deporte y planes de día, menos discoteca de madrugada. Yo disfruto muchísimo del tardeo, para estar en casa a las 11, dormir bien y al día siguiente levantarme pronto y mover el cuerpo".
Jimena reconoce las limitaciones del Barré: "No vas a subir masa muscular porque los pesos son de un kilo y necesitarías aumentar cargas. Tonificas el músculo y ganas resistencia". Sin embargo, le encanta la energía colectiva. "Las mujeres queremos priorizarnos y sentirnos poderosas. En mis clases recalco la importancia de ayudarnos entre nosotras y hablarnos desde el amor. Cuando hay apoyo pasan cosas muy bonitas". Es la mejor hora para ellas. "Aunque llegue cansada o tenga un mal día, pienso que esas personas se merecen 50 minutos de desconexión, ejercicio y sudor".
Pese a la moda, recuerda que hay que estar preparado para impartir clases y no todo vale: "Hay muchos estudios donde se inventan cosas demasiado extremas o las instructoras no se forman. A veces una bailarina da su clase de ballet repetitiva y ya, pero eso no es Barré. Queremos que aprendas a manejar tu cuerpo y cada ejercicio tiene una coordinación con la base musical que va cambiando. Estiliza, tonifica, quemas calorías y mejoras resistencia. Si tu objetivo es subir masa muscular, entonces lo ideal es combinarlo con fuerza", zanja.


