"Unos brazos bonitos no se entrenan solo con fuerza, sino con conciencia", sostiene Yasmina Sancayo, exbailarina en de The Royal Ballet School de Londres, La Scala de Milán, la John Cranko School de Stuttgart y la compañía de Ballet de Víctor Ullate. Para la creadora de Ballet Workout, método con el que trabaja en Ballet Sporty Club, la clave radica en "tomar conciencia de nuestro centro postural, de tener la espalda alta y del control de la escápula. Ahí es donde nace de verdad un brazo bonito y funcional".
Sancayo nos invita a arrancar "activando de forma consciente nuestra zona escapular, tratando de juntar suavemente los omóplatos hacia abajo" para, de ese modo, 'construir' "una base firme desde la que los brazos puedan alargarse con intención y precisión". Bajo esta premisa, nos propone tres ejercicios inspirados en el ballet que podemos hacer en cualquier sitio, sin material y que apenas requieren unos minutos:
Port de bras con control escapular
"Siéntate bien erguida o ponte de pie. Activa el abdomen, alarga la columna. Redondea los brazos como si abrazaras un balón grande, lo que para nosotras sería una primera posición, luego ábrelos hacia los lados, que sería la segunda, y por último llévalos por encima de la cabeza, nuestra quinta posición. El objetivo no es mover rápido, sino mantener las escápulas conectadas, como si tiraras de los omóplatos hacia los bolsillos traseros del pantalón. Esto tonifica, estabiliza y estiliza".
Cisne sentada
"Siéntate con las piernas cruzadas y el torso levemente inclinado hacia adelante. Lleva los brazos hacia atrás, abiertos, con las palmas hacia el suelo. Desde ahí, intenta alejar las manos del cuerpo como si quisieras tocar algo muy lejano detrás de ti. Notarás cómo se activa la espalda, los tríceps y el hombro posterior. Mantenlo diez segundos, después aletea en esa posición, respira y repítelo tres veces".
Pequeños rebotes con los brazos en segunda posición
"Frente a un espejo, coloca los brazos ligeramente redondeados hacia los lados, como en segunda posición. Imagina que empujas el aire con los brazos hacia fuera y realiza pequeños rebotes sin cambiar la forma ni subir los hombros. Este ejercicio trabaja profundamente el tríceps y previene el clásico efecto colgante, que no nos suele gustar nada".
Por último, Yasmina Sancayo nos recuerda "algo fundamental: la respiración. Inspiras al preparar el movimiento y exhalas al ejecutarlo. de esta manera, se activa el 'core' y se liberan tensiones innecesarias".
