Sabemos que es incómodo, que nos impide dormir bien, que nos agota, que nos quita el apetito, que nos altera el carácter... Pero en lo que, probablemente, no hemos caído nunca es que el calor extremo puede convertirse, además, en el origen de toda una serie de molestias que, si no se vigilan, pueden darnos bastantes quebraderos de cabeza.
Quiropráctico y orientador en salud y nutrición, Ata Pouramini es testigo de cómo, en verano, aumentan los problemas musculares, el agotamiento -físico y mental- y el insomnio a consecuencia de las altas temperaturas. Estos son sus recomendaciones para adaptarse al calor y .
1. Hidratación estratégica, no solo agua
Beber agua es esencial, pero, si el calor es extremo, puede no ser suficiente. ¿Por qué? Porque cuando sudamos, además de agua, perdemos electrolitos, minerales clave para el correcto funcionamiento de nuestro organismo como el sodio, el potasio o el magnesio, lo que puede generar fatiga, calambres o bajadas de tensión. Por eso, Pouramini aconseja "añadir una pizca de sal marina sin refinar o preparar agua con limón para reponer electrolitos de forma natural". También son excelentes aliados "los alimentos con alto contenido hídrico como la sandía, las cerezas, el pepino o el melón".
2. Regular la temperatura desde las extremidades y la piel expuesta
Manos, pies y rostro son zonas altamente vascularizadas y sensibles a los cambios térmicos. Enfriarlas estratégicamente ayuda a regular la temperatura corporal de forma eficaz. "Aplicar agua fría en las muñecas, las plantas de los pies, las palmas de las manos o incluso sobre las mejillas permite disipar el calor rápidamente a través de las capas superficiales de la piel (lo que se conoce como 'skin cooling')". Es un recurso sencillo pero muy útil durante una ola de calor o tras exposición prolongada al sol. También se recomienda optar por calzado abierto, confeccionado con tejidos naturales y mantener estas zonas al aire siempre que sea posible.
3. Practicar la autorregulación: escuchar a nuestro cuerpo
El calor representa un factor de estrés físico que activa el sistema nervioso simpático, generando más tensión muscular, irritabilidad y sensación de fatiga. "Una columna alineada y libre de interferencias mejora la comunicación del sistema nervioso con el resto del cuerpo, lo que permite una mejor adaptación al entorno", asegura el quiropráctico. EWn su experiencia, "hacer ejercicios de respiración profunda, exponernos al sol de forma moderada durante las primeras horas del día o acudir sesiones de ajuste quiropráctico pueden ayudarnos a recuperar el equilibrio y sentirnos con más energía".
4. Agendar el ejercicio en las horas más frescas
El movimiento sigue siendo importante en verano, pero debe adaptarse al contexto térmico. Practicar ejercicio durante las horas centrales del día aumenta el riesgo de deshidratación, golpes de calor y malestar general. "Lo ideal es moverse a primera hora de la mañana o al final de la tarde, cuando las temperaturas son más suaves", aconseja. Actividades como caminar, nadar o hacer yoga en ambientes frescos favorecen la circulación, alivian la tensión corporal y mejoran el estado de ánimo.
5. Optimizar el descanso nocturno
Dormir bien es más difícil en verano, pero más necesario que nunca. El calor nocturno interfiere con el sueño profundo y reduce la producción de melatonina, una hormona vital para la reparación celular y la inmunidad. Pouramini recomienda mantener la habitación entre 18 y 22 ºC, ventilar a última hora de la tarde, evitar dispositivos electrónicos antes de dormir y usar ropa de cama ligera de algodón o lino. "Cuando dormimos bien, el cuerpo tiene más capacidad para autoregularse y soportar el estrés térmico del día siguiente", subraya.
6. No descuidar la postura en vacaciones
Con el calor y el descanso, solemos adoptar posturas inadecuadas en sofás, tumbonas o incluso camas improvisadas, lo que repercute directamente en el sistema músculo-esquelético. "La deshidratación también afecta a los discos vertebrales, haciendo que la columna esté más vulnerable. Si a eso le sumamos malas posturas, es fácil que aparezcan contracturas, migrañas o pinzamientos", advierte Pouramini. ¿Su consejo? "Buscar superficies firmes para el descanso, usar cojines de apoyo lumbar y evitar largas sesiones encorvado mirando el móvil".
