Nueve de cada diez consumidores reconoce estar muy preocupado por su alimentación, pero solo un 28% asegura poder mantener unos hábitos saludables en su rutina diaria. Dicho de otro modo, solo tres de cada 10 españoles consigue llevar a la práctica sus buenas intenciones.
Este es, sin duda, uno de los datos más significativos que se recogen en la II Edición del 'Radar SaluDiable', elaborado por Dia con el aval de la Sociedad Española de Nutrición Comunitaria (SENC), en el que se han analizado los hábitos alimentarios de los hogares españoles mediante una encuesta cuantitativa 'online' lanzada a 20.000 clientes de Club Dia con edades comprendidas entre los 18 y los 70 años.
¿Cuál es la razón de esta brecha entre 'el quiero y el no puedo'? Una combinación de barreras que se interponen entre el deseo de cuidarse más y la tozuda realidad, encabezada por el precio de los alimentos saludables, señalado por un 73,1% de los encuestados como gran obstáculo a superar; seguido por la falta de tiempo (30,6%) y la escasez de promociones en productos saludables (27,6%).
¿Comer bien es tan caro?
Según esta nueva entrega del 'Radar SaluDiable', ocho de cada diez encuestados considera muy difícil preparar una comida saludable por menos de 2,5 ¤ por persona que es la propuesta de los promotores del estudio. La 'culpa' se le echa, principalmente, a los alimentos frescos -claves para una dieta equilibrada- y que, según estima el 64% de los encuestados, resultan más caros que los ultraprocesados o preparados. Tan solo un 15% considera que son más baratos y un 19,5% cree que ambas opciones cuestan lo mismo.
Además del interés por los alimentos frescos, el Radar SaluDiable revela que los consumidores prestan cada vez más atención a la calidad y composición de los productos que eligen. De hecho, un 68,5% afirma que la información de las etiquetas influye directamente en su toma de decisiones de compra, prestando especial atención a aspectos como los datos nutricionales (71,4%), los ingredientes y aditivos (70,2%), la fecha de caducidad (64,7%) o el origen del producto (46,4%).
Esta conciencia se traduce también en un mayor conocimiento: siete de cada diez encuestados aseguran saber identificar qué alimentos son saludables. A la hora de distinguir entre procesados y ultraprocesados, los consumidores se fijan especialmente en la presencia de aditivos (73,3%), el número de ingredientes en la etiqueta (32,8%) y el método de conservación (26,1%).
Otro aspecto curioso es el crecimiento del interés por los alimentos funcionales, es decir, aquellos que ofrecen beneficios añadidos para la salud. Entre los más valorados por los consumidores destacan los que contribuyen a mejorar la digestión (58,3%) y reforzar el sistema inmunológico (53,8%), reflejando una tendencia hacia una alimentación que no solo nutre, sino que también cuida.
La mitad de los encuestados cree que el impacto de los alimentos en la salud depende del tipo de procesamiento al que han sido sometidos, mientras que un 29,5% considera que este procesamiento reduce su calidad nutricional.
Compromiso de comer mejor
Durante la presentación de esta investigación, a Pilar Hermida, directora de Comunicación y Sostenibilidad de Grupo Dia hizo hincapié en que "los resultados de esta edición de 'Radar SaluDiable' reflejan que barreras como el precio, la falta de tiempo o promociones limitan mantener una alimentación saludable. En Grupo Dia creemos que llevar una dieta equilibrada no puede depender del presupuesto o del tiempo disponible. Por eso trabajamos para eliminar esas barreras, acercando productos frescos, locales y asequibles, y ofreciendo herramientas útiles para que nuestros clientes puedan comer mejor cada día".
En un contexto de cambio en los hábitos de consumo, José Miguel Herrero Velasco, director General de Alimentación del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA), destacó la importancia de vincular la salud con la alimentación. "La creciente preocupación de la ciudadanía por mantener una dieta saludable es más que evidente y queda patente en el aumento el seguimiento de dietas específicas y el interés por el etiquetado y la información nutricional, incluso mediante aplicaciones móviles". No obstante, señaló Herrero Velasco, "desde la Estrategia Nacional de Alimentación, se advierte del riesgo de alejamiento del patrón tradicional, especialmente entre los sectores más vulnerables, pero también se identifican oportunidades en la mayor demanda de productos de calidad y proximidad. El MAPA está desarrollando numerosas iniciativas para hacer accesible, preservar y actualizar este modelo alimentario, que evoluciona sin perder su esencia y se consolida como referente de salud, sostenibilidad y cultura."
Por su parte, el doctor Javier Aranceta, presidente del comité científico de la Sociedad Española de Nutrición Comunitaria, recordó que "la alimentación es un elemento clave en nuestra salud y calidad de vida. Al igual que planificamos nuestra economía familiar o las vacaciones, la alimentación también requiere de una planificación consciente, pues no podemos comer bien si no se compra bien".
Para la SENC es prioritario "apoyar a la ciudadanía y trasladar estrategias de compra inteligentes, conscientes y sostenibles que permitan incorporar una estructura alimentaria más favorable para su salud. Iniciativas como la de Dia contribuyen a facilitar que la población adopte hábitos de alimentación saludables a largo plazo".
Aranceta también subrayó "el valor de la dieta mediterránea, reconocida como la más saludable y sostenible, porque se apoya prioritariamente en alimentos de origen vegetal, de cercanía y de temporada".

