Atajar el deterioro cognitivo que se produce debido a la progresiva degeneración de las neuronas así como la pérdida de masa muscular y densidad ósea (sarcopenia y osteoporosis), causa principal de las caídas en la tercera edad, son dos de los grandes retos a los que se enfrenta la ciencia en su alucinante (y vertiginosa) carrera para ralentizar el proceso de envejecimiento.
Una carrera en la que una misteriosa proteína, que se produce, principalmente, en nuestros riñones, podría tener un papel protagonista, según vienen señalando los científicos desde que, en 1997, fue por el patólogo japonés Makoto Kuro-o.
Es más, en un nuevo artículo publicado en la revista 'Molecular Therapy' en abril de este año, un equipo internacional liderado por el profesor Miguel Chillón, investigador ICREA en el Instituto de Neurociencias de la UAB (INc-UAB), se ha demostrado que aumentar los niveles de la proteína Klotho en su forma secretada (s-KL) mejora el envejecimiento en ratones.
Para llegar a esta conclusión, los autores del informe trataron a animales jóvenes con vectores de terapia génica para que sus células secretaran más s-KL. A los 24 meses de edad, equivalentes a unos 70 años en humanos, comprobaron que el tratamiento había mejorado su salud muscular, ósea y cognitiva.
"Llevamos tiempo trabajando con la proteína Klotho por su potencial terapéutico para tratar enfermedades neurodegenerativas. En este estudio queríamos comprobar si s-KL también podía ser beneficiosa para un envejecimiento saludable, analizando un amplio abanico de aspectos", explica Miguel Chillón, coordinador del estudio.
Los ratones tratados con s-KL vivieron entre un 15 y un 20 % más y mostraban un mejor rendimiento físico, una mayor capacidad de regeneración muscular y menos fibrosis, factores que indican una mejor salud muscular. También se observaron mejoras en la salud ósea, especialmente en las hembras, con una mayor preservación de la estructura interna de los huesos (las trabéculas), lo que sugiere una posible protección contra la osteoporosis. A nivel cerebral, el tratamiento con s-KL favoreció la generación de nuevas neuronas y aumentó la actividad inmunitaria en el hipocampo, lo que indica posibles beneficios cognitivos.
Todo esto se logró gracias a un tratamiento con vectores virales que consiste en introducir en las células del cuerpo copias del gen de la proteína que se quiere producir, de modo que empiecen a fabricarla de forma autónoma. En los ratones, estos vectores se administraron por vía intravenosa y cerebral para asegurar que las células del cerebro también produjeran s-KL. "Actualmente se han desarrollado vectores que llegan al cerebro tras administrarse por vía intravenosa, lo que facilitaría trasladar esta terapia a humanos de forma segura. Otra opción sería administrar directamente la proteína como un fármaco, en lugar de usar vectores virales, pero todavía hay que encontrar la forma más eficiente de administrarla y lograr que llegue a los órganos diana", explica Joan Roig-Soriano, investigador del INc-UAB y primer autor del artículo.
El grupo de investigación ya había patentado el uso de Klotho para tratar déficits cognitivos y, tras este trabajo, han generado tres nuevas patentes. Estas patentes protegen el uso de Klotho para tratar déficits óseos y musculares, así como para desarrollar terapias que aumenten la longevidad. "Si se consigue encontrar una forma viable de administración, s-KL podría contribuir de forma significativa a mejorar la calidad de vida de las personas y a lograr una sociedad lo más saludable posible", destacan los investigadores.
Marcador de longevidad
Para poder calibrar la magnitud del asunto en toda su extensión, Vicente Mera, responsable de medicina interna y longevidad en SHA Spain, nos cuenta que "la proteína Klotho se produce principalmente en los riñones y el cerebro, y circula libremente en el plasma. Es un biomarcador prometedor de longevidad. Unos niveles altos de Klotho en mamíferos se han relacionado con una mejor esperanza de vida, mientras que, por el contrario, índices bajos están asociados con sarcopenia, deterioro cognitivo y disfunción orgánica".
Tal y como han constatado los investigadores de la UAB, Mera señala que "en estudios con ratones que genéticamente expresan una gran cantidad de esta proteína en sus células se observó un aumento en la esperanza de vida de aproximadamente un tercio en comparación con ratones que no la expresaban. Estos últimos, en cambio, mostraban empeoramiento en procesos neurológicos y enfermedades cardiovasculares. En modelos humanos, niveles elevados de Klotho se relacionan con un bajo riesgo de demencia y una mejor salud cognitiva".
El mecanismo de acción de la proteína Klotho incluye: "Propiedadesantiinflamatorias y antioxidantes, activando las vías Nrf2 y Foxo que reducen el estrés oxidativo. Efectos metabólicos mediante la modulación del sistema insulina/IGF1 y FGF23, mejorando el metabolismo de la glucosa y la función renal. Efecto neuroprotector que mejora la plasticidad sináptica, promoviendo la neurogénesis y la protección frente al Alzheimer. Potencial terapéutico para mejorar el sistema cognitivo, evidenciado en primates no humanos con efectos duraderos durante varias semanas después del tratamiento".
El doctor Mera recalca que, entre los beneficios observados, destacan "la mejora de la salud muscular, ósea y cognitiva" y revela que "actualmente hay en curso numerosos ensayos clínicos en pacientes con Alzheimer para evaluar su eficacia".
A pesar de que, a día de hoy, no hay 'pastilla' que pueda ayudarnos a producir esta proteína de efecto rejuvenecedor, este especialista hace hincapié en que "la modulación natural de los niveles de Klotho puede lograrse a través de: una dieta mediterránea baja en fosfatos; un ejercicio físico regular y un adecuado control del estrés. Todo esto hace de Klotho un excelente marcador para el estudio de la longevidad y la calidad de vida", concluye.



