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Blue Monday, por qué los lunes alteran tanto nuestro bienestar emocional y cómo el frío ayuda a evitarlo: "Abrigarse menos tiene muchas ventajas"

El color azul asociado a la melancolía da nombre al que se considera el día más triste del año. ¿Qué tiene este lunes para que nos hunda? ¿De verdad lo hace? Los expertos dan las respuestas.

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Blue Monday, por qué los lunes alteran tanto nuestro bienestar emocional y cómo el frío ayuda a evitarlo: "Abrigarse menos tiene muchas ventajas"
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No nos gustan los lunes. Y este en concreto, el lunes 20, menos que ninguno: es el Blue Monday 2025, la fecha señalada en el calendario como el día más triste del año y que se celebra desde hace un par de décadas cada tercer lunes del mes de enero. ¿Por qué éste y no otro? Porque así surgió de una fórmula pseudomatemática que introducía factores como el clima, el salario, el gasto excesivo durante las recientes fiestas de Navidad e incluso la motivación y voluntad de enfrentarnos, y cumplir, con nuestros propósitos para el resto del año. Todo esto sirvió al psicólogo Cliff Arnall, profesor de la Universidad de Cardiff, para determinar, supuestamente, cuál era ese día trágico, aunque más allá de cálculos la ecuación sirviera como telón de fondo a la campaña de márketing de una agencia de viajes y la comunidad científica se empeñe en desmentir el rigor de la fórmula. Incluso el propio Arnall, que en sus redes sociales se presenta como psicólogo, coach y consultor de felicidad, se postula hoy día como activista del movimiento #StopBlueMonday, que se inició en 2016; curiosamente, éste auspiciado por Turismo de las Islas Canarias.

Con todo, ¿qué hay de cierto en este lunes azul, el color que se asocia a la melancolía?, ¿realmente tenemos mayor número de papeletas para estar tristes o es sólo uno más de los días con nombre propio importados de Estados Unidos, como Halloween o el Black Friday? "Más allá de que pretendan animarnos a hacer las maletas, tiene sus condicionamientos psicológicos", responde Alejandra Menassa, médico internista y psicoanalista de la Escuela de Psicoanálisis Grupo Cero, "llega en plena cuesta de enero, un momento en que tenemos poco dinero porque nos hemos gastado demasiado en las fiestas de Navidad y estamos recuperándonos de todo tipo de excesos. A esto se une el clima frío y que oscurece antes, es decir, tenemos menos exposición solar. Desde el punto de vista médico, éste sí es un factor que influye bastante en el estado de ánimo: los días más cortos y grises nos afectan". En su centro se nota que es un momento del año complicado: "Después de las Navidades siempre hay un repunte de consultas, porque la gente se desequilibra mucho. Se pierde el ambiente laboral, que puede ser muy malo, pero también bastante bueno, en el sentido de que te sostiene un poco, tienes compañeros, una tarea clara... En las reuniones sociales a veces hay mucha incertidumbre y la sobredosis de familia puede pasar factura".

En cualquier caso, de esos lunes despiadados hay muchos durante el invierno, y aunque evidentemente el final de las vacaciones y la vuelta a la rutina no ayudan, ese malestar emocional a la hora de iniciar una semana no es algo nuevo para la mayoría de los mortales. "Lo que pasa es que a nosotros, a los humanos, nos afecta mucho más el lenguaje y la palabra que cualquier otra cosa, el medio donde vivimos y lo que escuchamos es decisivo. Si a ti te dicen que el Blue Monday es el día más triste del año y eres susceptible a esas cosas, pues lo será. Especialmente si tienes ya cierta tendencia a la tristeza; el cerebro obedecerá de manera totalmente inconsciente muchas veces y estarás más triste".

Es algo constatado también para María Mira, directora de la Escuela de Coaching Líder-haz-GO! "El Blue Monday puede ser real en la medida en que se analice el estado emocional de la sociedad tras la euforia de las fiestas y el análisis de cierre y apertura de un nuevo año. Es probable que el momento donde se examina 'qué he conseguido y qué quiero conseguir' provoque ese sentimiento de desesperanza, unido a la vuelta a la rutina. Y afecta a un porcentaje alto de la población" asegura.

¿Qué pasa con los lunes que alteran tanto nuestro bienestar emocional? "Tienen, 'per se', mucha carga; ahí está, por ejemplo, el 'Lunes negro' de Estados Unidos, provocado por la caída de la Bolsa. Están asociados a un rollo raro; la vuelta al trabajo y el comienzo de la semana laboral después de la desconexión del sábado y el domingo, pesan", responde la doctora Menassa. Y enero, además, es un mes crítico en cuestiones de salud mental. "Aparte de la menor exposición a la luz solar, a la ultravioleta, que incide directamente en que estemos de mejor o peor humor", insiste la experta volviendo al principio, "el frío hace también que se reduzca el contacto social; éste es un mes de recogimiento, apetece más quedarse en casa que salir con los amigos. Y está más que demostrado que las relaciones personales son claves para el estado de ánimo; el aislamiento favorece la tristeza".

Y que miremos hacia adentro. "Enero es el momento donde surge la gran pregunta: ¿qué objetivos tengo para el próximo año? Y aquí es donde el sentimiento de víctima entra a apoderarse de la persona y hace surgir esa sensación de falta de capacidad de acción", añade María Mira. Quienes les piden ayuda les hablan de "desmotivación, falta de metas, sensación de estar perdido, sin rumbo o foco". Para salir de esa situación es crucial "definir objetivos y trazar un plan de acción", asegura, "pero si la persona está secuestrada emocionalmente y no es libre para actuar de forma diferente, necesita ponerse en manos de un profesional de la salud mental".

Cómo superar la tristeza

Moderación, es el primer consejo para que el Blue Monday no pase factura. No perder la cabeza en diciembre hará que lleguemos a este lunes de enero "sin ese bajón al que contribuye también la parte económica", explica Alejandra Menassa. El segundo, vencer la tendencia a encerrarse en modo sofá. "La luz blanca que tenemos en todas las casas perjudica mucho nuestro estado de ánimo, necesitamos la exterior, aunque no haya un sol brillante", añade.

Salir de casa es bueno en todos los sentidos. Para empezar, porque evita "la situación de ostracismo, de encierro, que te hace estar triste y desconectado", afirma la doctora Menassa. "Tenemos que rodearnos de personas que nos aporten satisfacción y disfrute. Que las relaciones con amigos, pareja o seres queridos sean positivas ayuda a equilibrar nuestro bienestar emocional", insiste también el psicólogo Sebastián Girona, especializado en vínculos. "Es importante realizar actividades placenteras y disfrutar de pequeños momentos y hacer algo de ejercicio, que también tiene un impacto positivo en el estado de ánimo; sobre todo, hay que evitar pasar tiempo solos, es fundamental", señala el experto, que anima también a pensar en nuestra lista de propósitos de año nuevo: "Puede ser una buena estrategia, ya que nos proyecta hacia el futuro. Por ejemplo, planear un viaje o trabajar en proyectos personales o de pareja puede darnos una perspectiva positiva". No hay una única solución, asegura, "sino una suma de pequeñas acciones" que, en conjunto, nos ayudarán a pasar el día de forma más llevadera.

El frío como aliado

Incorporar estímulos fríos es otra de las ventajas de poner un pie en la calle a la hora de acabar con la tristeza de este lunes. "Tenemos la costumbre de abrigarnos, pero el frío tiene muchas ventajas para los seres humanos, es un factor de la evolución que estamos perdiendo en favor de nuestra comodidad. Una exposición paulatina al frío mejora el sistema inmune", asegura Alejandra Menassa. Para subir nuestro estado de ánimo hay que "abrigarse un poquito menos y aprovechar la luz solar levantándonos más temprano, para ver el amanecer. Eso regula los ritmos circadianos y la secreción de hormonas como la serotonina y el triptófano", afirma. Es la parte física de nuestro bienestar emocional, que también depende en buena medida de la cantidad de vitamina D que le demos a nuestro cuerpo y que "en los meses de invierno el frío nos ayuda a sintetizar".

El consejo de María Mira es escucharnos: "Cuestiónate qué viene a decirte esta tristeza, de qué te alerta y qué está en tu mano hacer. Y a partir de ahí, desarrolla un plan para transformarla en lo que te ayude a conseguir tus objetivos. Porque al final, todas las emociones son necesarias y vienen para comunicarnos un mensaje". Incluso las del Blue Monday.