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Ibone Olza, psiquiatra infantil y perinatal: "Con la gestación subrogada se hace daño al bebé, porque se queda huérfano de madre"

La autora acaba de publicar 'Gestar', un libro donde, desde una perspectiva científica, pone el foco en un periodo tan decisivo para el ser humano como el embarazo.

Actualizado
Ibone Olza, psiquiatra infantil y perinatal: "Con la gestación subrogada se hace daño al bebé, porque se queda huérfano de madre"
D.R.

Ibone Olza (Lovaina, 1970) es un referente para muchas y el blog que comenzó allá en 2012 sobre 'asuntos de mujeres', tanto tiempo ignorados, fue una manera de hacer camino al andar. Sobre sus pasos, otras han transitado después, continuando una labor que pone el foco en la salud mental de bebés y madres, y en procesos neurálgicos de sus vidas, como el embarazo, el parto, la lactancia y tantos otros.

Ella es una lista muy larga de títulos y cargos y, por tanto, terror absoluto de plumillas con poco espacio: psiquiatra infantil y perinatal, activista por los derechos de madres, padres y bebés, profesora universitaria, cofundadora de la asociación El Parto es Nuestro, consultora de la Organización Mundial de la Salud, directora del Instituto Europeo de Salud Mental Perinatal...

Recalca que también es madre, por si hay dudas, y arrastra una gran producción de artículos científicos y de divulgación que son el caldo del que nacen sus libros. Ahora acaba de publicar 'Gestar' (Vergara), pero antes fueron otros, como 'Parir', 'Maternidad y salud', 'Lactivista', 'Psicología del embarazo' y 'Palabra de madre', entre otros títulos.

Charlamos sobre su último 'hijo', donde ha querido detenerse en el embarazo, un periodo decisivo en la biografía del ser humano, dice, sobre el que la ciencia está encontrando importantes hallazgos.

¿Qué se descubre de nuevo sobre la gestación?
Cada vez conocemos mejor cómo concebimos. Sabemos, por ejemplo, que es el óvulo el que elige, no una competición entre espermatozoides. La fecundación es fruto de la colaboración entre ambos. También se ha comprobado que el cerebro de las mujeres sufre una poda neuronal y que ya no volvemos a ser las mismas.
Usted dice que el embarazo precisa una mirada más amplia. ¿Qué nos dejamos fuera?
Nos falta cuidar y proteger a las embarazadas. Es momento de parar, de disfrutar y es importantísimo que lo hagamos para que todo vaya bien. Muchas mujeres lo viven con estrés, con miedo a la medicalización, trabajan hasta el final por precariedad... Tenemos que conseguir que lo vivan con gozo, que puedan vivir también su proceso psíquico de fantasear con su bebé, hablar de él con su pareja, pensar cómo lo van a criar... Ese debería ser el objetivo de la sociedad.
Eso está un poco reñido con la productividad...
El embarazo no es una enfermedad, pero tampoco una mujer debería trabajar hasta el último día. Es un momento especial. Crear un ser humano es el trabajo de nuestra vida, ¿es poco? Todo lo que hagamos por nuestra salud revierte en el bebé. E invertir en bajas para las embarazadas, por ejemplo, previene partos prematuros.
Habrá mujeres que no puedan permitirse esa calma.
Claro. No es algo que deba recaer en una mujer, o en su pareja, o en su empresa. Se trata de una responsabilidad colectiva que interpela a toda la sociedad. Pero al final, quien se siente culpable si hay un bebé prematuro es la madre. No puede ser. La caída de la natalidad nos va a confrontar con este tratamiento que tenemos frente a la gestación, igual que el hecho de que haya mujeres que quieren ser madres pero ni se lo plantean.
O si tardan en intentarlo, por falta de estabilidad laboral y económica, al final tienen dificultades.
Es paradójico que haya jóvenes que donen óvulos pero no puedan tener hijos aunque quieran. O que otras mayores hayan congelado los suyos animadas por la fantasía de que todo es posible y que después se den cuenta de que ni con todo el dinero en la mano consiguen ser madres. Se genera mucha frustración ahí.
¿Los humanos se gestarán en úteros artificiales?
Estoy segura. Se está investigando mucho, también para evitar los partos prematuros, pero ya podrían disminuir en gran medida previniendo el estrés de las embarazadas. La tecnología no va a solucionar todo. ¡Nosotras ya tenemos la máquina perfecta para gestar! La biología nos atraviesa, pero la hemos negado muchas veces. Usemos el sentido común. Nuestro cuerpo está diseñado para que nos enamoremos, concibamos, gocemos... y que todo sea bonito y amoroso.
¿Qué herramientas concretas deberían implantarse para reducir ese estrés y favorecer el disfrute en la gestación que reclama?
Por ejemplo, ayudas económicas para las mujeres más vulnerables. Hay algunas que ni trabajan no cotizan siquiera. Es cierto que las necesidades serán distintas en cada caso, y por eso tenemos que preguntarles. También deberíamos favorecer la creación de espacios grupales para embarazadas, tener más matronas, psicólogas perinatales, facilitar la participación del hombre en el embarazo, etc.
¿Qué pueden hacer ellos?
La biología marca las diferencias. No es lo mismo ser un padre que una madre. Al principio, su función es sostener y estar disponible. En el embarazo, además, pueden preguntar por sus orígenes. Estaría bien que supieran cómo vivieron sus madres su gestación para saber cómo ha podido condicionarlos.
En 'Gestar' dedica un capítulo entero a la gestación subrogada. Se llama 'Gestar para otros'. Metámonos en el charco.
Es necesario incorporar la neurociencia al debate. Sabemos científicamente que el embarazo afecta a nuestra salud. Por eso nos damos cuenta de que la gestación subrogada es peligrosa. Se pide que una madre no se vincule con el bebé, pero eso es pedir peras al olmo porque su cerebro se transforma. También sabemos que muchas mujeres son víctimas de violencia de género y son sus parejas quienes las obligan a someterse a esos procesos. O están en situación de pobreza o consumen tóxicos... Además, al bebé le afecta todo lo que vive su madre. Todos los humanos nacen esperando enamorarse de su madre y separarle de ella nada más nacer es como matarla en el parto. Se hace daño a un recién nacido, porque se queda huérfano. Hay una herida muy profunda en su vida y como psiquiatra infantil considero que esos niños tienen más riesgo de sufrir maltrato en su vida. No pretendo juzgar a nadie que haya pasado por ahí. Hablo desde la ciencia y el respeto. Se ha hecho una publicidad increíble sobre que te llevas un bebé sano, pero no. Te llevas un bebé con un daño que tendrá problemas por esa herida y debe nombrarse.
¿Cuál es la huella que el embarazo deja en el bebé que nace y en el adulto que será?
En el plano físico, la teoría de la programación fetal dice que el ambiente uterino condiciona nuestra salud a veces de por vida. La gestación no determina pero sí influye en algunos casos de obesidad, dolencias cardiovasculares, déficit de atención, etc. También sabemos que si has perdido a tu gemelo en el útero sentirás ese impacto emocional y siempre echarás de menos... En los humanos influye la genética pero también la epigenética [los factores ambientales del útero activan o inactivan genes], lo que explica grandes diferencias entre hermanos, por ejemplo. No es igual un bebé nacido de una mamá feliz que otro con una madre que ha sufrido una pérdida durante su embarazo. Por eso yo animo a todos a atar cabos de cómo fue su gestación, qué pasó en esos nueve meses antes de su nacimiento.
Penguin Random House

Gestar

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