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Las normas que rigen el equilibrio estético alientan el despojo ornamental. Menos, aseguran, es más. Los riesgos del patinazo se esfuman y se presenta uno que habría puesto la piel de gallina a Michi Panero: convertirse en un rollazo. Para evitar que la sencillez devore las ganas de celebración, la luz ha de disponerse de forma estratégica en los estilismos navideños. Chaquetas y tops la han desplazado y las lentejuelas se han consolidado como cimiento. Al igual que en el desfile del otoño-invierno 2025 de Fendi, se encargan de ocupar faldas de corte midi y pantalones amplios. Se antojan, escamadas, colas de sirena. En las noches se emparejan con jerséis de punto que en ocasiones replican el brillo en las alturas con un broche antiguo o maximalista. Si la chaqueta está confeccionada con mohair, la pelambrería aportará suficiente aderezo visual.
Las joyas procuran el asombro con materiales que evitan la predictibilidad. Una pechera que traza una cruz de latón bañado en oro aviva un jersey de cuello vuelto, salvavidas imprescindible, y en anillos erigidos sobre bloques de pirita, como los de Teresa Estapé, o pendientes elaborados en cristal, como los de Cajal, los accesorios se presentan como destellos de artesanía con voz individual. En cenas y comidas, negros, grises y tonalidades cobrizas establecen esta temporada las bases cromáticas de los estilismos. Los bolsos de mano llenos de color, en piel labrada o tejidos nobles como la seda, le marcan un gol al sopor.
Para las excursiones diurnas de panetones, chocolate y roscón, del sentido de la fiesta, como ha propuesto Matthieu Blazy en su primera colección Métiers d'art para Chanel, se ocupa una gama de colores vibrantes que se alía con relámpagos metalizados en los accesorios. La diversión es un asunto serio: cada pieza, desde una chaqueta de ante minimalista a un bolso de piel lisa, se depura con precisión.
En los pies, el tacón sensato continúa su dictadura amable y los zapatos susceptibles de ser empleados como instrumentos de tortura quedan descartados. En modelos de tipo slingback (es decir, con una tira sobre el talón) o en diseños de puntera afilada, se materializa la comodidad.
Con la molestia física y el aburrimiento arrinconados, el tercer mal de las tendencias se expulsa de forma natural. Todas las piezas de esta selección comparten objetivo: no tienen, en su reverso, fecha de caducidad.
Tarde de panetone
Chaqueta de ante, de Arket (489 euros)
Blusa de algodón con cuello plisado, de Tintoretto (50 euros).
Pantalón de talle alto, de La Veste (285 euros).
Pendientes de cristal, de Cajal (99 euros).
Bolso de piel lisa con interior verde, de Mietis (750 euros).
Bailarinas metalizadas, de Hispanitas (46 euros).
Cena de reencuentro
Chaqueta con cuello mao, de Massimo Dutti (130 euros).
Pantalón con pinzas, de COS (129 euros).
Anillo con strass, de Bimba y Lola (40,60 euros).
Ear-cuff con tanzanitas y diamantes, de Tous Atelier (1.800 euros).
Bolso con efecto cocodrilo, de Patou (1.200 euros).
Bailarinas de animal print, de Adeba (195 euros).
Cita navideña
Blazer cruzada con lana, de Bleis Madrid (425 euros).
Jersey de cuello vuelto con cashmere, de Uniqlo (90 euros).
Pecherita de latón bañado en oro, de Suma Cruz (1.400 euros).
Pantalón de estampado animal con lentejuelas y terciopelo, de Zara (40 euros).
Zapato con hebilla, de Bottega Veneta (1.350 euros).
Ear-cuffs, de Moncollier (32 euros).
Nochebuena familiar
Abrigo de terciopelo con cuello de tipo chimenea y detalle de botones, de Vogana (189 euros).
Pantalón bootcut con hilos lamé, de Missoni (990 euros).
Tacón destalonado con puntera metálica, de Maje (325 euros).
Pendientes chapados en oro, de Aristocrazy (149 euros).
Cartera de mano de piel lisa, de Malababa (295 euros).
Anillo de pirita, oro y diamantes, de Teresa Estapé (3.700 euros).
Fin de año
Abrigo de mohair de tipo batín, de The Row (8.860 euros).
Vestido de terciopelo con alamares, de Mango (40 euros).
Bombonera reversible de seda italiana, de Ana Cristina P. D. (165 euros).
Pendientes de oro de 18 kilates y diamantes, de José Luis Joyeros (465 euros).
Anillo bañado en oro con cristales, de Specciale (150 euros).
Merceditas de charol con doble hebilla, de Monpiel (130 euros).






























