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El árbol de los siete hijos, de nombre científico Heptacodium miconioides, es una de esas joyas poco conocidas de la jardinería que, cuando la descubres, quieres tener en casa. Destaca por sus bonitas flores con un aspecto y un aroma similares a las del jazmín. De hecho, de forma popular a veces se le conoce como Heptacodium jasminoides. Asimismo, cuenta con una gran resistencia y una belleza única que se mantiene incluso en invierno.
El árbol de los siete hijos: fragancia y flor parecida al jazmín, resistencia y belleza hasta en invierno
Originario de China, el árbol de los siete hijos recibe su nombre por el número de perfumadas florecillas que forman sus inflorescencias. Salen en verano y otoño, pero eso no significa que esta planta pierda belleza en invierno. "Cuando los pétalos caen, perduran los cálices de color escarlata en espectacular contraste con el verde del follaje", detallan desde la Asociación Española de Centros de Jardinería.
Crece en forma de arbusto, pero se convierte en un pequeño árbol de copa redondeada que puede alcanzar los 7 metros de altura. "Las ramitas jóvenes son de color verde grisáceo claro, la corteza más vieja pasa de marrón a marrón amarillento y se desprende en tiras bastante largas", explican desde los viveros Van den Berk.
Cómo plantar el árbol de los siete hijos
La mejor época para plantar el árbol de los siete hijos es en otoño o primavera. Sin embargo, en viveros y centros de jardinería lo encontrarás en maceta, lo que permite plantarlo durante todo el año, siempre que el suelo no esté helado.
Elige un lugar soleado o con semisombra, ya que con luz florecerá mucho más. En cuanto al suelo, no es muy exigente. "Tolera casi cualquier suelo, siempre que sea húmedo, esté bien drenado y sea suficientemente nutritivo", apuntan los expertos de Van den Berk.
Para plantarlo, haz un hoyo el doble de ancho que el cepellón y un poco más profundo y coloca el árbol a la misma profundidad a la que estaba en la maceta. Después, rellena, presiona ligeramente y riega abundantemente para eliminar bolsas de aire.
Cuidados del árbol de los siete hijos
Una de las grandes ventajas de esta especie es que requiere pocos cuidados. "Una vez establecido, el Heptacodium miconioides es capaz de resistir el frío extremo, los vientos e incluso períodos de sequía", detallan desde la Asociación Española de Centros de Jardinería. Tolera tanto heladas intensas como un calor moderado.
Durante el primer año, el riego debe ser regular, sobre todo en verano. Después, bastará con riegos ocasionales en períodos muy secos. Tampoco necesita abonados excesivos, aunque conviene añadir compost o abono orgánico una vez al año, preferiblemente en primavera, para favorecer la floración.
Cómo podar el árbol de los siete hijos
El árbol de los siete hijos no requiere podas frecuentes ni drásticas. Solo tendrás que eliminar las ramas secas, dañadas o mal orientadas, así como aquellas que se crucen o crezcan hacia el interior de la copa.
Si quieres darle forma de arbolito de un solo tronco, puedes ir eliminando los brotes bajos poco a poco. Por otra parte, la mejor época para podarlo es en invierno o primavera.
Reproducción del árbol de los siete hijos
La reproducción del árbol de los siete hijos puede hacerse principalmente por semillas o por esquejes, aunque requiere algo de paciencia. Las semillas se recogen en otoño, una vez maduros los frutos, y se siembran en invierno o primavera en un sustrato ligero y bien drenado.
La reproducción por esquejes es más rápida y fiable. Toma unas ramas de unos 10 o 15 centímetros y con al menos dos nudos en primavera y verano. Después, plántalas en una mezcla húmeda de arena y turba bajo un ambiente templado y en pocas semanas comenzarán a enraizar.
Enfermedades y plagas que pueden afectar al árbol de los siete hijos
El Heptacodium miconioides resiste muy bien a enfermedades y plagas y no suele presentar problemas graves. De forma puntual, puede verse afectado por pulgones en brotes jóvenes o por la cochinilla, especialmente en climas muy secos. Estos problemas suelen controlarse fácilmente con jabón potásico o aceite de neem.
En suelos mal drenados, un exceso de humedad puede provocar problemas de raíces, así que es importante evitar los encharcamientos.
