YODONA
Sexo

Orgasmos de ensueño o sueños húmedos: no sólo Rosalía los tiene (pero ella se atreve a confesarlo)

Rosalía confesó en la televisión haber tenido orgasmos mientras dormía, algo que puede sonar extraño, pero que la ciencia ha estudiado durante décadas. Y quizá suceda más de lo que imaginas.

Actualizado
La cantante Rosalía.
La cantante Rosalía.GETTY

Las declaraciones de Rosalía en La Revuelta sobre sus orgasmos soñados nos invitan a tomar consciencia de que el cuerpo humano puede experimentar orgasmos sin estimulación genital directa, tanto en sueños como en la vigilia, y que esto tiene explicación neurofisiológica y psicológica.

El placer no está limitado a la genitalidad ni al contacto físico y nuestro cerebro es el principal órgano sexual, pudiendo generar placer con imágenes, fantasías o movimientos.

El cuerpo es sabio

Por tanto, si experimentas este tipo de orgasmos no temas, pues no tiene por qué ser patológico, sino una muestra de una sexualidad viva, integrada y conectada con el cuerpo; aunque también se asocia a largos periodos de abstinencia sexual o represión del deseo, por diferentes razones.

Es muy curioso cómo este tipo de orgasmos pueden incluso expresarse en personas con disfunción eréctil o movilidad reducida, lo que indica que son más cerebrales que físicos.

¿Son habituales los sueños sexuales con orgasmo?

Un estudio de Antonio Zadra y colaboradores analizó más de 3.500 sueños de hombres y mujeres, concluyendo que los sueños con contenido sexual representaban aproximadamente el 8% de todos, y se observó que aproximadamente el 4% terminó con orgasmo.

Ya en los años 40, Alfred Kinsey, uno de los pioneros en el estudio de la sexualidad humana, apuntó que alrededor del 40% de las mujeres indicó haber tenido al menos una "emisión nocturna" u orgasmo en sueños.

En la actualidad, se puede afirmar que no es raro experimentar un orgasmo en sueños, al menos alguna vez, tanto en hombres como en mujeres. Pero es mucho menos frecuente que se produzca regularmente. Además, existe una gran variabilidad según la edad, el género, la frecuencia de actividad sexual despiertos, la salud general y en relación a diversos factores psicológicos.

Los orígenes

Como facilitadores de la expresión orgásmica, tanto en sueño como en vigilia, destacan la conexión con las fantasías sexuales, la conciencia de sueño, practicar la meditación o los "sueños lúcidos", pudiéndose producir procesos inconscientes de liberación o reparación emocional a través del placer.

Tener una mente abierta sobre la sexualidad y conectada con la fantasía sexual, el nivel de excitación y una mayor integración entre cuerpo y deseo aumentarían la probabilidad de experimentarlos. Por supuesto, determinados procesos hormonales pueden influir en su aparición; este es el caso de las conocidas poluciones nocturnas, habituales en hombres jóvenes y adolescentes. Aunque, lejos de vivirse de manera positiva, en ocasiones pueden verse de manera negativa por desconocimiento, miedos o incluso con culpa; tanto en mujeres como en hombres.

Qué ocurre en el cerebro y el cuerpo

Durante el sueño REM, donde se producen los sueños más vívidos, el cerebro activa zonas vinculadas al placer y la sexualidad, como la amígdala, el hipotálamo y la corteza orbitofrontal, y se aumenta el flujo sanguíneo genital. En mujeres puede aumentar la lubricación y se produce una vasocongestión clitoriana. En los hombres aparecen erecciones; cuestión que suele ser más conocida popularmente. También se liberan neurotransmisores como la dopamina y la oxitocina, implicados en el placer y el vínculo.

Tanto los estudios de Masters & Johnson en los años 60 como los realizados con EEG y polisomnografía (Zadra et al., 1996; LaBerge, 2000) confirmaron que estos orgasmos oníricos, también llamados orgasmos nocturnos y conocidos como sueños húmedos, no requieren estimulación física, ya que el cerebro recrea las sensaciones corporales mediante la activación de las mismas redes neuronales que se activarían en un encuentro sexual real.

Orgasmo físico, orgasmo psicológico

Hay que tener en cuenta que experimentar un orgasmo físicamente, cuando se generan contracciones y espasmos musculares, genitales y uterinas, no significa necesariamente que sea placentero ni agradable, pues son dos fenómenos diferenciados.
Algunas personas han vivido los conocidos como coregasmos, digamos la parte física del orgasmo, mientras practicaban algún deporte, y no por ello se ha desencadenado el orgasmo psicológico, que sería el responsable de la interpretación placentera; habitualmente porque el contexto no lo facilitaba. Aunque es cierto que ambos suelen aparecer de manera simultánea, como sucede con la eyaculación y el orgasmo, no siempre sucede así.

Sobre los coregasmos

Pero existe una explicación fisiológica para estos coregasmos. Las contracciones involuntarias del suelo pélvico aumentan el flujo sanguíneo genital, se produce la activación del nervio pudendo y del nervio vago, que transmiten señales de placer; lo que produce un incremento de endorfinas y dopamina. Pero no siempre el placer intenso es sinónimo de orgasmo, aunque el cerebro active redes similares.

Sucede algo similar con la alimentación donde, aunque no hay evidencia de orgasmos fisiológicos inducidos por alimentos, sí hay reacciones hedónicas intensas por liberación de dopamina y endorfinas ante sabores placenteros. Sustancias como la feniletilamina, presente en el chocolate, o la caseína, en el caso del queso, que estimulan receptores del placer. La asociación emocional o erótica con el alimento sería facilitadora, al igual que puede ser la relajación mientras dormimos, generando placer sensorial, creando mapas eróticos a través de la memoria, generando deseo mediante la anticipación; como cuando salivamos pensando en el delicioso pastel.

No a la educastración

Sí, Rosalía abrió el melón de los orgasmos en sueños, y muchas se lo agradecemos, porque poco se investiga y visibiliza aún nuestra sexualidad, deseante, potente y placentera.
Subestimamos nuestro poder sexual por miedo, pudor, culpa o vergüenza; por ser una señorita. Educastración lo llamo yo. Pero qué bueno y positivo es hablar de nuestro placer y disfrutarlo con libertad, muy despiertas, pero también soñando, cosas tan bonitas como un orgasmo.