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Cuando hablamos de Alfredo Paredes y de su trabajo como diseñador e interiorista nos acercamos a un concepto del mundo de la decoración al más alto nivel. Se trata de abordar el lujo en un campo en el que la excelencia debe dominar cualquier planteamiento. Y Paredes, que fue durante más de 30 años responsable y director creativo global de la firma de moda e interiorismo Ralph Lauren, no conoce otra manera de trabajar.
Actualmente, el diseñador de interiores dirige desde Miami y Nueva York un estudio de arquitectura y diseño que le sirve para abordar cualquier proyecto. «Soy un director creativo multidisciplinar que ha sido aleccionado por los mejores», señala. Su currículum también habla del trabajo con Laura Ashley, icono de la moda, y para la plataforma del lujo Britches of Georgetown, dos referentes de gran calado. Y es precisamente esa amalgama de estilos y exotismo histórico lo que ha convertido su estudio en el mejor reclamo cuando se habla de diseño estadounidense y de nostalgia.
Esta cabaña al borde del mar, en Provincetown, Massachusetts, es un claro ejemplo. Ubicada en el histórico muelle del Capitán Jack, era un espacio reservado para los pescadores de la zona de Cape Cod que Paredes descubrió un día cuando estaba de paseo con sus perros por la zona.
«La estructura se conserva tal cual. Tan sólo cambié el suelo, que tenía muchas capas de pintura, y hemos remodelado y actualizado zonas para hacerla más contemporánea. Pero el espíritu de cobertizo de pescadores sigue intacto», comenta.
Guiños a la zona
Para mantener esa imagen histórica, se ha cuidado al máximo la decoración de todo el espacio y los motivos costeros y típicamente estadounidenses han servido de inspiración para conseguir un aspecto antiguo que parece que siempre estuvo ahí, según palabras del diseñador. Son esos pequeños guiños a la zona, de vida despreocupada y de relax vacacional, los que dominan este rincón-vivienda al borde del mar.
«Cada uno de mis proyectos refleja aspectos de mi estilo personal, que tiende a mezclar tradición y modernidad con un punto de vista exclusivamente estadounidense. Por eso, me esfuerzo en incorporar no sólo mi propio gusto, sino también en tener en cuenta el entorno», explica. Nacido en el Bronx, Paredes redirecciona su inspiración al hecho de haber crecido en Miami, un lugar donde proliferan los espacios nostálgicos.
Madera y colores claros
Con semejante escenario estaba claro cuál era la decoración que debía dominar este lugar. De ahí la importancia de recurrir a materiales como la madera y los colores claros. «Aquí manda, sobre todo, lo sencillo y la practicidad, como la vida en la costa. Por eso dominan los muebles de época, con los que se mezclan elementos antiguos que con una pátina nueva», asegura el decorador.
El baño, al que se accede desde el dormitorio principal, tiene las paredes y los techos recubiertos de madera pintada de blanco, siguiendo el mismo patrón que el resto de la vivienda. Las tuberías se han dejado a la vista y los sanitarios y accesorios de aspecto vintage enfatizan la sensación de viejo lugar de pescadores.
Paredes ha hecho realidad, con este refugio de aire marinero típico de Nueva Inglaterra, su particular sueño americano, una localización que visita un par de veces al año y que alquila el resto del tiempo para compartir una experiencia única al borde del mar.







