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Belleza

Francis Kurkdjian, el perfumista (algo) supersticioso que está detrás de las fragancias más famosas y virales de las últimas décadas

El ¿destino? no quiso que Francis Kurkdjian, director de la Creación de Perfumes de Christian Dior, fuera bailarín. Hoy, 30 años de éxitos olfativos lo avalan. La presentación de la última fragancia que ha creado dentro de La Collection Privée es la excusa para hablar de su carrera, pero sobre todo de amuletos y números de la suerte.

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Francis Kurkdjian, director de la Creación de Perfumes de Christian Dior
Francis Kurkdjian, director de la Creación de Perfumes de Christian DiorDIOR

Con 12 años, Josh, el protagonista de Big, le pide a la máquina mágica de Zoltar ser adulto. Más o menos a la misma edad, un adivino no convirtió al perfumista Francis Kurkdjian (Paris, 1969) en un treintañero con el semblante de Tom Hanks, pero le dibujó el futuro. "Me veía en cielos azules, junto al océano", cuenta quien hoy es director de la Creación de Perfumes de Christian Dior desde 2021 en nuestro encuentro en una lluviosa mañana parisina. "Me desesperé. Yo quería ser bailarín, ¿por qué no me veía en el ballet de la Ópera de París?". Adivinación o casualidad -"siempre intentas que la realidad encaje en la predicción", justifica el nariz-, uno de sus primeros trabajos como perfumista fue en Nueva York, entre rascacielos y a la orilla del mar.

Algo similar le ocurrió al propio Christian Dior: a los 18 años una pitonisa predijo que iba a ser pobre, pero que posteriormente iba a tener fama entre las mujeres. Fama como la que tiene Francis Kurkdjian, aunque esta se empeñe en esconderse en un apellido casi tan impronunciable como desconocido para la mayoría. Porque a uno de los mejores perfumistas contemporáneos -si no el mejor- lo preceden sus perfumes. Raro será quien no haya vaporizado sobre su piel u olido sobre la de otros Le Male, el mítico primer masculino de Jean Paul Gaultier; For Her, el aclamadísimo femenino de Narciso Rodriguez, o Baccarat Rouge 540, un aroma nicho unisex de su propia marca, Maison Francis Kurkdjian, viral en redes sociales, agotadísimo casi siempre, copiadísimo también.

Un perfume hecho de amuletos

De genio a genio, las documentadas supersticiones de monsieur Dior son un hilo invisible que une a los dos creadores a través del espacio-tiempo. Así lo demuestra el perfume que se presenta hoy, Bois Talisman, enmarcado en La Collection Privée, esa que le permite al perfumista contar historias. "Creo que es más inspirador que simplemente enumerar que un aroma lleva cedro o vainilla, como si fuera la receta de un yogur: albaricoque, melocotón o plátano", arranca en una declaración de intenciones.

De hecho, durante nuestro encuentro, y a pesar de un saludo inicial algo distante, Kurkdjian mostrará su lado más personal y relajado -cuando el parisino es famoso por ser tirando a monosilábico y frío- precisamente porque hablamos no solo de perfumes, sino de los posos de café que asegura saber leer y de numerología. O de amuletos, como los que se sacaba del bolsillo Christian Dior en una entrevista para la CBS en 1955, recuperada de los archivos de la maison: un trébol de cuatro hojas, una estrella y un trozo de madera. "Cuando vi la grabación me puse a saltar como un niño. ¡Yo tengo la costumbre de llevar un terrón de azúcar en el bolsillo cuando tengo una reunión importante!", exclama Kurkdjian.

Le viene la costumbre de sus inicios en Gaultier, cuando una compañera tunecina le chivó que daba buena suerte, y la última vez que acarició un azucarillo escondido fue en su entrevista con Bernard Arnault -mandamás de LVMH- para el puesto que hoy ocupa en Dior. Un empuje extra de buena suerte que le sirvió para asegurar su impactante currículum: 30 años de éxitos olfativos, una marca propia de perfumes nacida en 2009 , una incursión anterior en la maison, para la que creó dos de los tres primeros perfumes de La Collection Privée en 2004... ¿Y qué pasa si Kurkdjian no lleva un azucarillo encima? "Estoy bien, no hay dramas, no me lo tomo tan en serio, y de hecho lo estoy dejando, no quiero ser tan intenso en las supersticiones como lo era Christian, que consultaba todo con sus adivinos incluso dos o tres veces al día".

Bois Talisman es el último perfume de La Collection Privée de Dior, creado por Francis Kurkdjian, donde se unen los amuletos de la suerte del diseñador y el suyo bajo la forma de madera de cedro y vainilla.
Bois Talisman es el último perfume de La Collection Privée de Dior, creado por Francis Kurkdjian, donde se unen los amuletos de la suerte del diseñador y el suyo bajo la forma de madera de cedro y vainilla.DIOR.

Los dos amuletos de la suerte están en Bois Talisman: madera de cedro y vainilla dulce cual azúcar son los dos ingredientes clave del perfume. Y poco más. Kurkdjian prefiere ser minimalista, "lo simple siempre es mejor, aunque lo importante es poner tantos ingredientes como necesites. Por ejemplo, la fórmula de J'adore tiene 90". De los amuletos a la numerología: "Cuando trabajaba para Giorgio Armani hace 25 años, como su número de la suerte era el 9, siempre le presentaba pruebas que sumaran eso, como la 81. El mío es el 8. En J'adore L'Or [su primera incursión en el famosísimo perfume de Dior] la prueba que más me gustó fue la 88, ¡doble suerte!". Pues menos mal que fue la buena... "No, hubo que retocarla. Así que la renombré: 88A, 88B, 88C...", estalla en una carcajada.

El arte de ser uno de los mejores perfumistas del mundo

A pesar de todos los elementos supersticiosos que nutren la conversación, Kurkdjian defiende que "las personas creativas no están tan locas como se cree ni son tan caóticas, es importante ser metódico y tener una rutina; yo por ejemplo siempre llevo la misma hoja de papel para escribir las fórmulas". Destaca también que "el proceso creativo es siempre mágico y en el perfume quizás más. Se puede comparar con la música, ambos son invisibles y comparten el arte de mezclar notas y crear algo que no existía".

Aunque el pequeño Kurkdjian quería ser bailarín y redirigió muy pronto su vocación -en 1985 ya tenía claro, tras no pasar las pruebas de la Ópera de París, que el perfume iba a ser el sustituto de las zapatillas-, de las clases de danza le queda "el rigor, hacer y rehacer para llegar a la perfección; aprendí también a recibir comentarios negativos", rememora. Quizás por ello su carrera despegó prontísimo, algo poco común en el sector: en 1990 entró en ISIPCA, el instituto del perfume de Versalles, y en 1993 rompió esquemas con Le Male.

Entonces, ¿un perfumista nace o se hace? "Cuanto antes empieces, mejor, hay mucho que aprender. Como con los idiomas, tu cerebro está más preparado cuando tienes tres años que 30. También es importante ponerle interés, no todo es magia, hay mucho trabajo técnico. Y arte: tienes que aprender a ver la belleza en los olores y la técnica te ayuda a dar forma a tu visión estética", reflexiona. Por eso, para el nariz, la inteligencia artificial lo tendrá difícil a la hora de hacer un buen perfume; podrá mezclar con acierto ingredientes, pero siempre faltará el valor emocional añadido. Como el de las pequeñas cosas inexplicables de la vida, como tocar un azucarillo escondido en el bolsillo y confiar en que todo va a salir bien.