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"Deporte sí, pero con moderación". No hace tanto tiempo que se pronunciaban impactantes mensajes de veto hacia la mujer como éste que deja el documental Todas musculadas. En esta colección disponible en ARTE.tv, plataforma de streaming cultural europea gratuita, participan expertas historiadoras o psicólogas del deporte, además de atletas profesionales, como la futbolista francesa Mélissa Plaza, quien ofrece su testimonio a las puertas de los primeros Juegos Olímpicos de la paridad.
PARITARIOS, NO IGUALES
La primera vez que ellas formaron parte de la expedición como deportistas sucedió precisamente en París 1900. Un 2,2% de los participantes. Han tenido que pasar 124 años para llegar a un 50% de representación femenina. En concreto, 5.250 atletas de cada sexo. Pese a las cifras, aún estamos lejos de la igualdad, reivindica la jugadora a ZEN: "Las mujeres tienen que rendir dos o tres veces más que los hombres para que sean tomadas un poco en serio". Detalla numerosas escenas de discriminación a lo largo de su carrera. "Desde niña siempre sentí que éste era un mundo de hombres, incluso cuando me convertí en una joven adulta y en una jugadora de fútbol 'profesional'", enfatiza.
Tras retirarse, Plaza es un ejemplo de cómo una atleta puede trascender al deporte, utilizando su voz y su influencia para generar cambios significativos en la sociedad. "Teníamos las mismas exigencias en el campo, pero no las condiciones ni el reconocimiento para conseguir logros y progresar". Y no era ni es sólo una cuestión de salario, protesta. "Por supuesto que las mujeres cobran mucho menos que los hombres, al menos 12 veces, por el mismo esfuerzo y sacrificio. Las diferencias son abismales, pero la discriminación en el fútbol se encuentra en los detalles más pequeños".
Enumera que se ha llegado a cambiar en cuartos oscuros improvisados o en el vestuario de los árbitros porque no había para ellas, que la ropa siempre era más grande (calcetines de hombre de 9.5, que corresponde aproximadamente a una talla 43 en Europa).
"Eso no impide que los jefes te exijan un buen rendimiento. Para ser sincera, siempre tuve la impresión de que nos habían invitado al aperitivo pero que no debíamos esperar quedarnos a cenar. Como mujer siempre tienes que conformarte con las migajas que te dejan. Cada detalle te hace sentir que no vales", cuenta rotunda.
EL ÉXITO EMPAÑADO DE LAS ESPAÑOLAS
¿Qué opina del triunfo de sus compañeras campeonas españolas? "Incluso cuando ganan un Mundial, siempre hay un hombre que eclipsa su éxito. ¿Por qué sigue siendo menos interesante? Porque a la gente no le interesan las mujeres. Y punto", zanja. Para ella, el fútbol no sólo es el espejo de nuestra sociedad, sino que nos muestra "lo lejos que estamos de un trato de respeto y dignidad hacia las mujeres".
Confiesa que en Francia todo el mundo tiene una buena razón para justificar las diferencias salariales que existen entre hombres y mujeres en el fútbol. La clásica: los hombres aportan más dinero. "Aquí, en el nivel más alto (D1), hay muchas jugadoras que no cobran por jugar al fútbol y que además tienen que buscarse otro trabajo. En el caso de las que tienen un salario, ni siquiera alcanzan el nivel mínimo. Reciben 300 ó 400 euros al mes, que no cubren los gastos de viaje. ¿Se lo imagina?".
DIFERENCIAS SALARIALES
La mayoría de ellas viven en la pobreza absoluta, prosigue, no se les permite contribuir a su jubilación (no tienen una verdadera nómina) y dejan sus estudios antes de tiempo para dedicarse plenamente al entrenamiento y el deporte. "¿Con qué fin exactamente? A ver qué pasa en los próximos años cuando estas mujeres dejen de jugar al fútbol, por su edad, lesiones u otras razones, y lo hagan sin ahorros, con un pequeño fondo de becas. Una vez más, la pregunta sigue siendo la misma: ¿cuánto le importan las mujeres a la sociedad?". Aún así se muestra esperanzada. "El fútbol es un buen termómetro de la sociedad. Si ésta cambia, el fútbol no tendrá más remedio que cambiar a su vez".
LOS ENFOQUES EN LOS MEDIOS
Ve numerosos referentes para las niñas. "Hay muchas mujeres inspiradoras en todos los campos. La cuestión es si están representadas por igual en los medios de comunicación y cómo. ¿Por su talento o porque marcan las casillas de la feminidad?". De hecho, en el capítulo ¡Quítate la ropa!, el documental saca los colores a los enfoques: patinadoras en braguitas, tenistas en minifalda, jugadoras de vóleibol playa en biquini... "La ropa deportiva es como un cabaret organizado por hombres, en el que la mujer tiene que rendir homenaje al espectáculo que es su cuerpo".
Frente a las federaciones, los medios de comunicación y los patrocinadores, las deportistas elevan el tono para denunciar los obstáculos a los que se enfrentan. "En un mundo deportivo sexista, ser profesional es una lucha".



