Dicen que Ibiza es un destino con mil caras. Durante demasiados años nos han hecho creer que la isla pitiusa había nacido por y para la fiesta y el desenfreno, pero no era del todo cierto. La isla pitiusa está resurgiendo (empleamos el gerundio porque el tema llevará su tiempo) para mostrar la verdadera fiesta que debe brillar en este rincón de Mediterráneo. Calas de aguas cristalinas, atardeceres de ensueño, paseos en llauts, pueblos interiores en los que siempre se encuentra una historia que escuchar, mesas en las que probar un delicioso arroz o el típico bullit de peix... Los encantos que ofrece la isla balear no se encuentran a pie de discoteca, eso parece claro.
Ponemos rumbo al norte de la isla, un escenario siempre sereno donde reina la calma. Nuestro destino es Cala San Miguel Ibiza Resort, un adults only en el que sólo ofrecen habitaciones dobles y con filosofía pet-friendly desde esta temporada, que arrancó en abril y terminará a mediados de octubre. De las 292 habitaciones del alojamiento, 114 se incluyen en el concepto The Club, que ofrece a los huéspedes exclusivas experiencias y servicios, además de un espacio para desayunar, Na Joaneta, que es una auténtica maravilla con vistas a la cala de San Miguel. El día arranca aquí con una selección de embutidos locales, una amplia variedad de fruta fresca recién cortada, deliciosa bollería y, por supuesto, unos huevos benedict que hay que probar. Desde primera hora hay ajetreo porque aquí la isla se vive más de día.
Las hamacas del hotel en la playa se llenan a partir de las 10.00 horas. El sol calienta pero aún no abrasa y el mar amanece como un plato. Los primeros bañistas nadan hasta la boya, apenas 100 metros de Mediterráneo que saben a gloria. Algún pájaro y las chicharras ponen la música de fondo. No faltan en el horizonte un par de tablas de paddle surf y algún patín, que circulan con orden alejados de la orilla. Es la otra fiesta de la isla. La más bella.
Es una verdad comprobada -no diremos científicamente, pero casi- que la playa despierta el apetito. De vuelta al hotel, mucho y bueno donde elegir. La tentación gastronómica se ha multiplicado por cien esta temporada con la apertura del Beach House, donde los arroces se saborean con los pies en la arena, uno de esos pequeños placeres que no tienen precio. El concepto incluye restaurante y zona de hamacas y camas balinesas (las tarifas varían para alojados y visitantes); también tiene piscina. En la carta, las brasas, el marisco y los arroces marcan el ritmo, con un producto de primer nivel. La gamba roja se come en versión ensaladilla, en croquetas o simplemente a la plancha. En los postres no falta la tradicional ensaimada balear acompañada de helado de vainilla. Otra opción es coger posiciones en las hamacas y picar algo con una colada ibicenca, a base de ron oscuro, leche de plátano y jengibre, en la mano. Más opciones para comer: Cálido, con una propuesta ligera a base de poke bowls y ceviches y DA'MAR, el italiano del lugar con una interesante carta de cócteles.
El hotel dispone de tres piscinas para echar muy a gusto la tarde. En la de la zona de The Club siempre se respira buen ambiente y nunca hay sensación de agobio ni dentro ni fuera del agua. Este verano, los viernes a las 17 horas hay música en directo con ovación desde las tumbonas a Juan Pi, que reversiona con su guitarra temas clásicos. Si apetece darse un capricho o se ha olvidado algo en casa, acérquese a la tienda de aire hippy que se encuentra en la piscina. Hay vestidos y cestos maravillosos.
El relax en este cinco estrellas se diseña también con multitud de actividades: desde un taller de pintura al óleo a pie de piscina o de hierbas ibicencas hasta sesiones de yoga y pilates a primera hora de la mañana. Los días aquí parecen eternos y los atardeceres siempre son mágicos. En Paseo, el restaurante con las mejores vistas de la cala, cerramos la jornada. De fondo, una banda interpreta el Killing me softly with his song mientras el horizonte se tiñe de rojos y ocres. Ibiza y su fiesta.
Cala San Miguel Ibiza Resort, Curio Collection by Hilton. Puerto de San Miguel, 26. Ibiza. Tel. 971 33 45 30. Habitación desde 350 euros en temporada alta. Más info en la web.




