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Sandra Barneda 'huye' de La isla de las tentaciones tras un espectáculo bochornoso

Estamos acostumbrados a que en La isla de las tentaciones los que salen corriendo por la playa sean los participantes. Anoche, la que 'huyó' fue Sandra Barneda, y con toda la razón del mundo

La isla de las tentaciones
Sandra Barneda, justo antes de abandonar la hoguera de solteras de La isla de las tentaciones.MEDIASET
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Tanto fue el cántaro a la fuente que al final el cántaro se acabó rompiendo. Es lo que sucedió anoche con Sandra Barneda. La presentadora y los espectadores vimos tal bochorno de espectáculo entre las solteras y las chicas que Sandra Barneda fue el mejor reflejo de lo que desde casa queríamos hacer todos: largarnos. Los insultos, la maldad, los ataques, el comportamiento de unas con otras y de otras con unas fue de tal calibre que la que no lo soportó más fue la propia Sandra Barneda, que "huyó" sin mirar atrás de una hoguera que mostró hasta dónde uno puede caer cuando la rabia, el dolor y la desesperación te consumen.

Estamos acostumbrados a que en La isla de las tentaciones sean las parejas las que abandonen las hogueras corriendo cual alma que lleva el diablo por la playa o lanzándose a la arena en modo Scarlett O'Hara en Lo que el viento se llevó —"A Dios pongo por testigo que nunca volveré a pasar hambre"—. Sin embargo, anoche fue la primera vez que quien "huyó" y abandonó la hoguera para alejarse del dantesco espectáculo que se estaba viviendo fue Sandra Barneda. Es lo mejor que pudo hacer, pues la otra opción que le quedaba era mandar a todas a freír espárragos y dejar que se matasen entre ellas. No quedaba más.

Si la hoguera de los solteros ya fue de toma pan y moja, la de las solteras, y mira que era difícil, lo superó con creces. Fue la peor demostración de cómo las mujeres podemos llegar a ser tan crueles con nosotras que ni siquiera una profesional como Sandra Barneda pudo soportarlo. Creemos que hemos avanzado como sociedad, que las generaciones que vienen detrás nuestro son mejores, más consideradas, con las ideas mucho más claras, sin determinados condicionantes que a nosotros sí nos marcaron el rumbo y de los que aún hoy nos cuesta despegarnos. Sin embargo, lo que se vio anoche fue un golpe en toda la boca del estómago. Mujeres culpándose entre ellas de lo que han hecho otros; mujeres atacándose sin compasión; mujeres insultándose; mujeres atacándose, engañándose, buscando hacerse daño de la forma más cruel; mujeres que ni por un instante pensaron en respetarse y que se dejaron llevar por los instintos más bajos.

"Tonta", "fea", "pelo de rata", "imbécil", "podrida", "no te has comido un roscón", "mosquita muerta", "culpable", "personaje", "choni", "barriobajera", "bajunaca", "sinvergüenza"... Un "espectáculo tan bajo", en palabras de la propia Sandra Barneda, que desde el otro lado de la pantalla lo único que podías sentir es vergüenza. Anoche, todos en algún momento fuimos Sandra Barneda.

La tensión comenzó con Sandra, pareja de Juanpi, y Mara, la tentadora. Sandra no es de las que se callan. De hecho, todo lo contrario: cuando se calienta, todo lo que pasa por su cabeza lo suelta. Y anoche, obviamente, se calentó. La función de las tentadoras en esta hoguera es llevar al límite a las chicas, ponerlas en el precipicio para ver cuál es la que cae. Algunas lo hacen mejor, otras son más suaves, otras se lo piensan mejor cuando están en pleno arrebato, pero todas entran con las pistolas bien cargadas.

Mara entró matando y fue directa a por Sandra: "Se te tendría que caer la cara de vergüenza de que tenga que venir tu suegra aquí a decirte que eres una mosquita muerta". "Voy a acabar el trabajo que no hizo tu suegra. Una mosquita menos", continuó Mara, refiriéndose al encuentro que Sandra tuvo con su suegra al principio de esta edición. "¿Tú te crees que le vas a gustar a mi novio, 'bajunaca'?", soltó Sandra. Esto solo acababa de comenzar.

Tras el primer encuentro, Mara mostraba a Sandra un peluche de Juanpi que para esta era muy importante. También es habitual que hagan esto, que lleven algún objeto que haga estallar a las chicas. Mara cumplió su objetivo: Sandra estalló. Comenzó a soltarle insultos, provocando que Sandra Barneda lanzase la primera advertencia de la noche. Pidió respeto, que no se insultasen; incluso hizo labor de educadora preguntando a Sandra si le parecían correctos los insultos. De nada sirvió; esto acababa de empezar.

Llegó el momento de que Claudia se enfrentase a la tentadora y expareja de Gilbert —sí, el pack completo—, Mari. La tentadora también traía lo suyo, una fotografía de Cloe, la perra de Claudia. Y también traía una amenaza: "Es para que te despidas de ella". Mari encendió la mecha y Claudia lo prendió todo. Si has visto Carrie, la película basada en la novela de Stephen King, solo con recordar la escena final te puedes hacer una idea de en lo que se transformó Claudia.

"Yo sé que tú no tienes demasiadas neuronas ni demasiado conocimiento. Cuando en un veterinario está mi nombre, el perro también es mío", le soltó Claudia. Llegarían entonces las tres preguntas que las chicas pueden hacer a las tentadoras de sus parejas. Por cada respuesta que daba Mari, un insulto. Y, de nuevo, Sandra Barneda advirtiendo de que si la cosa seguía así, apaga y vámonos. Por un oído les entraba y por el otro les salía. "Usar y tirar", le dijo Claudia a Mari una decena de veces. Terrible.

En el saco de Sandra Barneda se iban acumulando las ganas que tenía de mandarlas a todas a la otra punta de República Dominicana. Y entonces llegó Erika, la tentadora de Enrique, pareja de Andrea. Parecía que, dado que Enrique no ha hecho absolutamente nada ni se ha sentido atraído ni por Erika ni por ninguna, el encuentro entre tentadora y pareja iba a pasar sin pena ni gloria. ¡Error! Pues si no hay chicha entre la novia y la tentadora, ya se meten las demás para que la haya.

Fue tal guirigay de gritos entre Erika y el resto que Sandra Barneda no pudo más. "¡No se entiende nada!", les repetía una y otra vez Sandra Barneda sin que nadie le hiciese caso. "Estoy diciendo que no se entiende nada, ¿podéis parar?", suplicaba Sandra Barneda, ante la bochornosa escena que estaban protagonizando las cinco. "¡Silencio! Como sigáis así, me piro de la hoguera. Aquí no he venido yo a gritar ni a vivir este espectáculo tan bajo". El que avisa no es traidor. Aguantó el encuentro entre Erika y Andrea porque las cinco bajaron un poco el tono cuando llegó el momento de las preguntas, pero quedaba lo peor, quedaba el momento en que Almudena se encontraría con Cristina, la tentadora de Darío. Ahora sí que sí, la paciencia de Sandra Barneda se agotó.

Con tres cojines en la mano, Cristina entraba por la pasarela de antorchas para encontrarse con Almudena. "Yo no soy tan cobarde como tú, solo sabes taparte", le espetó Almudena nada más verla, recordando el primer beso entre Darío y la tentadora debajo de unos cojines, escena que después repitió Almudena con Borja, su tentador, para cachondearse del ridículo de su novio escondiéndose bajo unos almohadones. Ambas comenzaban una dura discusión, entre gritos, con la que Sandra Barneda no daba crédito: "Pero bueno... por favor", decía Sandra Barneda, alucinando pepinillos.

La isla de las tentaciones
Almudena intenta convencer a Sandra Barneda en La isla de las tentaciones.MEDIASET

La tentadora echaba en cara a Almudena su actitud: "Te debería dar vergüenza ridiculizar a Darío delante de toda España, besarte detrás de los cojines y dejar que tus compañeros se rían de él". Almudena no lo entendía, colapsada por la situación, y se enfadaba mucho más, perdiendo por completo los papeles ante los reproches de la soltera: "Eres una personaje, vete para Canarias".

Ante los gritos y el complicado momento que se generaba, Sandra Barneda se marchaba de la hoguera en dirección a la playa: "Pero de verdad... me voy, yo no aguanto esto, ¿eh?". Detrás de ella salía Almudena, la que se dirigía hasta la presentadora, sentada en la arena de la playa con un cabreo de padre y muy señor mío, para pedirle perdón por este momento y explicarle el motivo de su reacción: "¿Has visto cómo ha venido esa persona? ¿Cómo voy a dejar que me diga esas cosas...?".

"No me parece normal. Me da igual, estad un poco más dignas y sobre todo respetadme un poco. Podéis hablar, pero lleváis una noche...", le reprochaba Sandra Barneda, que tras un nuevo perdón de Almudena decidía volver a la hoguera junto a ella. "Esto no puede volver a ocurrir, ¿os estáis viendo?". Y las chicas no dudaban en pedir perdón, pero la tensión no cesaba. No, Sandra, no se estaban viendo, pero eso es lo bueno, que no se ven y se muestran, nos muestran lo peor del ser humano.

Cristina explicaba el motivo por el que utilizaron el cojín y desvelaba ante Almudena lo que había pasado entre ellos en ese momento. "¿Cuál es el problema?". Y lanzaba un nuevo dardo a Almudena: "Has quedado por los suelos, él lo ha hecho y al día siguiente lo has hecho tú".

Tras las preguntas, tras una Sandra Barneda impresionada por el comportamiento de la soltera al reírse del sufrimiento de Almudena y de la propia Almudena por considerar que la culpable de haber roto 11 años de relación es de Cristina (también tiene tela), llegaba la traca final, la que casi provoca que Sandra Barneda echase a Cristina de la hoguera.

Pero esto no era todo. Antes de marcharse, Cristina se sacaba un anillo del escote, tiraba el anillo al suelo y se dirigía a Almudena: "Quiero decirle algo muy importante, Darío te iba a pedir matrimonio al final de la experiencia hasta que llegué yo". Lo que provocaba el enfado de todas las chicas y de la propia Sandra Barneda: "Das mucha pena y eres mala".

"Eres una persona mala y estás podrida", le espetaba Almudena entre lágrimas, completamente "fuera de juego". Y, ante las risas de la soltera, Sandra Barneda no se pudo callar: "¿De qué te estás riendo?". La tentadora explicaba que se debía a que le hace gracia que le digan mala persona por esto y la presentadora reaccionaba: "Lanzar el anillo que Darío pretendía darle a Almudena para pedirle matrimonio, mostrárselo de esta manera y reírte... no sé cómo calificarlo". No lo sabes tú ni lo sabe nadie porque ni siquiera sabemos si es verdad. ¿Hasta dónde se puede llegar? Hasta donde haga falta.