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Sandra Barneda, golpeada en el momento más desgarrador vivido en La isla de las tentaciones

Nunca en las nueve ediciones de La isla de las tentaciones se ha vivido un momento como el que se vivió anoche con Almudena, Darío y Sandra Barneda. Cuando te parten el corazón la razón se olvida

La isla de las tentaciones
Sandra Barneda, tras ser golpeada por un coco en La isla de las tentaciones.MEDIASET
Actualizado

Solo quien lo ha sufrido sabe lo que es que te rompan el corazón. El amor no entiende a la razón cuando todo lo que se ha construido depende de ese amor. Almudena y Darío decidieron entrar en La isla de las tentaciones porque, tras 11 años de relación, necesitaban saber si lo que sentían el uno por el otro era verdaderamente amor o era esa dinámica de acostumbrarse a lo que ya tenemos. Once años de relación, desde los 15 y los 14 años, unas vidas construidas sobre el otro... Todo se derrumbó anoche.

Es difícil, muy difícil, expresar con palabras lo que Almudena y Darío debieron vivir en el espejo que emitió anoche La isla de las tentaciones. No hubo explicaciones, no hubo preguntas, no hubo razón, solo hubo una mujer, Almudena, completamente rota, descontrolada, desquiciada; y un hombre que, pese a sus intentos por explicarse, era incapaz de articular ni media palabra. Solo hacía falta mirar a ambos a los ojos para entender lo que ha supuesto La isla de las tentaciones para ellos.

Con mi grupo de amigos siempre comentamos lo mismo: ¿por qué no se hace una Isla de las tentaciones con matrimonios? Siempre que lo planteamos, nos reímos y dejamos volar la imaginación. La realidad es que Almudena y Darío son la viva imagen de lo que ocurriría si a La isla de las tentaciones fueran matrimonios que llevan décadas juntos. No es solo que te rompan el corazón, es que te rompen la vida entera.

Almudena y Darío entraron en La isla de las tentaciones pensando que el amor que habían construido era más que suficiente para superar y solventar la tentación. El problema es que, cuando nunca has tenido la oportunidad de que la tentación te tiente, cuando la imagen de tu pareja parece algo lejano, cuando lo que no has probado en la vida se te pone delante, cuando todo lo que has dejado a un lado por amor te lo ponen delante sin advertencias, sin control, ocurren cosas como las que les han ocurrido a Darío y a Almudena.

Entraron siendo la pareja perfecta, la pareja que quería demostrar que el amor verdadero existe, la pareja que devolvía a la televisión y a la franja que más espectadores acumula una de esas historias de amor que solo se ven en las películas, un El diario de Noa, pero del siglo XXI. Nada de lo que ellos querían demostrar se ha demostrado. Darío se dejó llevar en el momento en el que sus instintos apartaron al amor. Almudena quiso resarcirse encontrando un tentador que reconstruyera las piezas de un corazón roto.

La isla de las tentaciones
Almudena y Darío, frente al espejo en La isla de las tentaciones.MEDIASET

Los dos se dejaron llevar. Uno, porque no sabía lo que era que te atrajera otra mujer y que esa mujer te regalara los oídos y lo que no son los oídos. Almudena, porque no entendía ni entenderá cómo es posible romper 11 años de amor. Y entre el uno y la otra, lo que vinieron a demostrar se cayó como se cae un castillo de naipes cuando uno de los cimientos falla.

Anoche, La isla de las tentaciones dio la posibilidad de que una pareja tuviera un reencuentro frente a El Espejo de La isla de las tentaciones. Dudo que alguien pensara que este reencuentro acabase como acabó.

Después de que las chicas decidieran que Almudena era la elegida para encontrarse con Darío y que Sandra Barneda se lo comunicase a él, la presentadora y Darío llegaban frente a El Espejo, donde él le confesaba cómo se encontraba momentos antes de poder verse con su pareja: "Estoy bastante nervioso, impone mucho esto. La veo y sé cómo se siente. Creo que la voy a ver con dudas y voy a intentar decirle lo que siento a través de aquí". Lo peor es que, horas antes, sin que Almudena lo supiese todavía, Darío había caído con todo el equipo en la tentación. Besó y retozó con Virginia, su tentadora, pero a estas alturas el beso es lo de menos.

Las normas de El Espejo son muy claras: tres minutos, no se pueden tocar ni cruzar el espejo, no pueden hablar, solo pueden utilizar la mirada, los gestos, pero no palabras. Saltarse las normas tiene consecuencias muy graves. Se saltaron todas.

Sandra Barneda daba paso a Almudena, que llegaba corriendo mientras de fondo sonaba Nights in White Satin de The Moody Blues. Podría haber sonado la banda sonora de Carros de Fuego, porque la carrera de Almudena por la playa era perfecta para ello... "Porque te amo, sí, te amo. ¡Oh, cuánto te amo!" (Cause I love you / Yes, I love you / Oh, how I love you).

La canción se rompió, igual que el corazón de Almudena estaba ya hecho mil pedazos. La razón perdió su sitio y solo quedó el dolor, la rabia, la ira. "Eres un hijo de puta, me has roto el corazón", gritaba una Almudena completamente fuera de sí, mientras golpeaba con todas sus fuerzas el cristal que la separaba de Darío. Sandra Barneda intentaba que cumplieran las normas, pero ¿qué normas se pueden cumplir cuando 11 años se han ido por el desagüe? "Eres un desgraciado, mi padre tenía razón. Te odio, eres un cerdo, me estás perdiendo", continuaba gritando Almudena, mientras Darío lo único que era capaz de decirle era un "me estás mosqueando" unido a una cara de odio, de rabia, de... Mejor no ponerle adjetivo, porque ninguno sería bueno.

La isla de las tentaciones
Sandra Barneda intenta calmar a Almudena en La isla de las tentaciones.MEDIASET

Cuando los sentimientos, los que sean, lo ocupan todo, ocurre lo que ocurrió instantes después. Almudena cogía un coco de la arena y lo lanzaba directamente al espejo, pese a que Sandra Barneda intentaba impedirlo. Almudena recordaba "el cojín que se ha puesto en la cara, el beso que yo lo vea" en sus momentos íntimos con Cristina. Almudena volvía a coger el coco y, al lanzarlo, acababa dando a Sandra Barneda, que no podía creerse lo que estaba sucediendo. Almudena, rápidamente, pedía perdón a la presentadora, que intentaba mantener las formas y no tensar más una cuerda que se acababa de romper y les recordaba que "esto iba a tener consecuencias".

Almudena le hacía una clara pregunta a Darío: "¿Estás conmigo por estar? Me tienes harta". Mientras Darío se mostraba muy enfadado y, cuando Sandra Barneda les pedía que se retirasen de El Espejo, Almudena terminaba tirada en la arena, entre gritos: "Te tenía en un pedestal, me has roto el corazón, cerdo de mierda, y yo te he respetado en todo momento".

Sandra Barneda lograba que Darío se diera la vuelta y regresara a su villa, pero terminaba corriendo hasta donde estaba Almudena. Sandra Barneda conseguía frenarle, mientras Almudena permanecía tirada en la arena. "La he dejado gritar y no me escucha. Mírame a los ojos y me verás. Vergüenza es lo que me das, has desaprovechado la oportunidad", le gritaba Darío. "Vergüenza", dice. Vergüenza es ser infiel a tu pareja después de 11 años y tener las santas narices de llamarla "loca". Sí, "loca", tal cual.

"¿Quieres explicarme qué te ha pasado? Tenías la oportunidad de mirarle, ¿dónde ha quedado el amor?", le preguntaba Sandra Barneda a Almudena mientras Darío se marchaba por la playa y se tiraba a la arena, pero al verlo, ella no podía resistirse y corría hacia él desconsolada, mientras Sandra Barneda intentaba que esto no sucediera y corría detrás de ella. No se vio nada más. El final será esta noche. Tampoco hace falta ver nada más.

Sí, Almudena perdió por completo los papeles. ¿Quién no los perdería? Toda una vida destruida, 11 años... ¡11 años! Demasiado para cualquiera, demasiado para Almudena, demasiado para una Sandra Barneda que aguantó el tipo como pudo.

Friedrich Nietzsche decía que "en el amor hay siempre algo de locura, pero también siempre en la locura algo de razón". Lo de anoche en La isla de las tentaciones es mejor ejemplo.