Cuenta Víctor Manuel que un día leyó que la vitamina B es muy buena para la memoria y desde ese día "tomo vitamina B a paladas". Le "aterra" la posibilidad de quedarse sin memoria como le ocurrió a su madre. Si le preguntas qué se perdería si ocurriese algo así, no contesta de forma directa. No le hace falta. La memoria de Víctor Manuel es la memoria de una época, de un lugar, de una España, de sus contradicciones y de sus ideales. Él, tal vez por esas paladas de vitamina B, los tiene intactos, aunque reconoce que tiene todo el derecho a equivocarse.
Estaba previsto que el Salvados de Víctor Manuel se emitiese el domingo pasado, pero un cambio de programación para dar paso a un especial de El Objetivo de Ana Pastor cambió los planes. Sin embargo, desde hace más de una semana la entrevista de Gonzo a Víctor Manuel se volvió viral. Probablemente, si le preguntasen por qué cree que se ha hecho viral, Víctor Manuel respondería que no tiene ni puta idea, pues lo mismo que dijo anoche, lo lleva cantando desde hace más de 50 años.
Arrancó Gonzo el Salvados a Víctor Manuel con una frase que resume perfectamente quién es Víctor Manuel: un hombre que "recoge las enseñanzas y anécdotas de una vida que transita por caminos de lo común, a pesar de ser una existencia extraordinaria". Y sigue con un Víctor Manuel que "con 16 años consiguió que sus padres le permitieran abandonar la casa familiar de Mieres para cantar desde Madrid a una España que ellos mismos temieron explicarle". Y remata con un "nieto de un fusilado e hijo de un ferroviario, Víctor Manuel lleva 60 años cantándonos las contradicciones de nuestro país, sentimientos comunes y pensamientos íntimos como quien le cuenta a un ser querido confidencias de las que regalan calma y esperanza".
En 53 minutos de entrevista -la duración del Salvados de anoche-, seguro que hubo muchas cosas que no se emitieron, pero de lo que se emitió, Víctor Manuel fue tan claro como siempre o, incluso, más. Incluso sus silencios y sus frase contundentes sin alargar las respuestas fueron más claras de lo que uno se podía imaginar.
Se fue a una tienda de discos de vinilo y confesó que ya no los compra porque se tendría que ir de casa, que escucha Spotify, pese a cómo trata la plataforma a la propiedad intelectual; que no hace ni caso al algoritmo desde que le puso música de Julio Iglesias; y se compra dos discos suyos, que no tenía, pero que no va a escuchar nunca.
Y se sentó en un bar en el barrio de Chamberí, donde comenzó a andar por el complicado camino de Madrid para hablar de que seguirá cantando, de que su nuevo disco habla de "lo que veo de los demás". Y de los efectos de la censura en sus primeros años de cantautor, por su militancia antifranquista.
La censura tuvo sus efectos, pero asegura no haber pasado miedo en aquellos años, aunque recuerda que un ultraderechista puso dos bombas en su casa de Torrelodones. Siguió cantando porque "me parecía que merecía la pena seguir cantando y seguir tocando los cojones".
"De esos tiempos solo queda el eco, la nostalgia de algún cateto...", dice la letra de una nueva sus canciones, Yo nací a la sombra de cerezo. Le dijo Gonzo que cuando la escucha piensa: 'esta la tuvo que escribir en algún momento después de leer el último CIS, donde el 21% de los españoles dice que los años del franquismo fueron buenos o muy buenos'. "No saben de qué hablan, evidentemente, y no recuerdan, porque yo no conozco a nadie que pueda echar de menos aquello, pero incluso siendo de derechas. La libertad con la que puedes vivir, con la que puedes elegir, con la que te puedes mover, no existía".
Durante muchos años, Víctor Manuel componía canciones consciente de que la censura se las iba a tirar todas. No lo hacía para ver si alguna colaba, sino efectivamente, para "tocar los cojones", porque "cuando eres joven te atreves a cualquier cosa".
"Cuando hablan de la patria no olviden que es mejor sentirla a nuestro lado que ser su salvador", dice la letra de Esto no es una canción. La escribió porque "el ambiente era muy axfisiante". La canta ahora "y la gente da un bote en el asiento y se ponen a aplaudir porque hay un auge de la extrema derecha". Y Víctor Manuel lo dice alto y claro: "Encuentro igual de patético a Abascal y Blas Piñar. No hay nada ahí detrás, son cascarones vacíos".
Es consciente de que hay un malestar generalizado que es la consecuencia de esa encuesta del CIS. No intenta taparlo ni ocultarlo: "La gente joven no puede independizarse, los sueldos son muy bajos. ¿A dónde queremos llegar? (...) Yo nunca creí que el capitalismo podía ser tan cabrón cómo está siendo en el sentido de regatear lo mínimo".
Y cuando Gonzo le pregunta si "la izquierda algo habrá hecho mal", Víctor Manuel responde lo que seguramente hubiera respondido hace 50 años: "La izquierda es la división".
Fue, junto a su mujer Ana Belén, y muchos intelectuales más, de los llamados "los de la ceja". Aquellos artistas, cantautores, representantes de la Cultura que en el año 2008 apoyaron a José Luis Rodríguez Zapatero con aquella canción, y ceja incluida, de "defender la alegría". ¿Lo haría ahora si Pedro Sánchez se lo pidiera? "No, no partiparía como entonces Tampoco creo que me lo vaya a pedir". Sin embargo, él fue uno de los intelectuales que firmó hace poco el manifiesto de apoyo a Pedro Sánchez. ¿Lo haría hoy? "Seguramente no, pero esa es mi vida, equivocarme". Las contradicciones. Y en esas contradicciones también está Felipe González.
"Es que me parecen tan patéticos (los ex presidente). Es que eso es horrible. Es horrible porque con esa desfachatez que sean capaces de juzgar al que está gobernando ahora. Pero si tú no has tenido nunca ninguna posibilidad de hacer coaliciones de gobierno y cuando las has tenido que hacer, las has hecho y nadie te ha preguntado nada. Tú le has dado a los catalanes lo que creíste que tenías que darles en su momento; tú, Rajoy, Aznar y el otro. Entonces, callaos la boca, por favor, no seáis indecentes", estalla, metiendo a todos en un mismo saco.
"Confían en la mala memoria de la gente, esa mala memoria que les sale a algunos para volverse fachas a los 60 años, ¿no? Entonces, con todos mis respetos a los que nos han gobernado y tal, ¡idos a la mierda!". Un Fernando Fernán Gómez en toda regla.
Recuerda el cantautor asturiano el "lío" que Felipe González les hizo en su día con la OTAN: "Picamos ahí todos como pardillos y se lo hemos perdonado, asumiendo el papel de pardillos que hicimos en su momento".
Organizó una reunión junto a Ana Belén en su casa cuando tuvo lugar aquel referéndum al que asistieron, además del presidente y su mujer, Carmen Romero, personalidades que se habían manifestado públicamente en contra de la OTAN, como Paco Rabal. "Ahí, Felipe nos perdonó la vida. Dijo: 'Ahí tenéis por lo menos 4.000.000 de votos en la izquierda y no se han sabido aprovechar debidamente'".
Eso sí: "Los países tienen que defenderse de alguna manera. La vida son contradicciones revueltas y tienes que tratar de elegir el mal menor". Las contradicciones y "un imbécil al que han votado 70 millones de imbéciles". Un "imbécil" llamado Donald Trump. Un hombre que para Víctor Manuel, ve "el mundo por un vendedor de crecepelos". Le causa estupefacción, y eso que el asturiano ha visto y vivido de todo, ¿o no? Para lo que quede seguirá tomando paladas de vitamina B. Igual deberíamos tomarlas todos.

