Desde que Nacho Cano fuera detenido e imputado por el caso de los becarios mexicanos de Malinche, cada entrevista que dio el artista era un pozo sin fin de titulares. Desde que se archivase la causa más de un año y medio después de que saltase la noticia, el ex de Mecano se había mantenido en silencio al menos en televisión. Anoche, concedió en El Hormiguero su primera entrevista televisiva desde el archivo de la causa. Si los titulares de antes te habían dejado a cuadros los de anoche eran propios de una película de terror, de un true crime, de un thriller de espías... Las plataformas están tardando en sentarse con Nacho Cano porque lo que pueden sacar de ahí iba a superar cualquier docuserie de crimen, castigo y asesinato.
Fue tal lo que soltó anoche por su boca Nacho Cano que la cara de Pablo Motos era el reflejo de seguramente todas las caras que estuvieran viéndolo en ese momento. El plató de El Hormiguero la ausencia de los siempre necesarios aplausos del público o el silencio durante más de 26 minutos de Pablo Motos son la mejor muestra de que la entrevista a Nacho Cano, por llamarlo de alguna manera, pues sólo hizo falta que Pablo Motos le hiciera un pregunta, fue de esas que te bloquean los parpados y te dejan la mandíbula sin posibilidad de que permita a la boca cerrarse.
"Nacho, voy a ir directamente. Vas a hablar por primera vez en televisión desde que se ha archivado la causa. ¿Por qué crees que se hizo esto?". No hizo falta nada más. Nacho Cano venía a hablar, a contar lo que él creía que debía contar e hizo que todos nos quedáramos completamente ojipláticos. Es tal brutalidad lo que largó anoche Nacho Cano que parece irreal, que es imposible creérsela, que hace que dudes si el artista está en sus cabales o si pudo suceder realmente lo que relató, pues ni en el mejor de los thriller, en el más rocambolesco llega a ocurrir algo así.
De hecho, fue de tal calibre lo relatado que Pablo Motos dejó que Nacho Cano lo contase por orden cronológico, desde el principio al fin, como si Carmen Mola se hubiese apoderado del alma del productor musical.
"Esto empieza antes de lo que todo el mundo piena. Empieza en 2021 cuando Isabel Díaz Ayuso me da una medalla y yo le agradezco que mantuviera los teatros abiertos", arrancó Nacho Cano. Dos días después de la entrega de esa medalla y del discurso de Nacho Cano, Ayuso ganó las elecciones y "a alguien le sentó mal". Según Nacho Cano, las palabras de aquel discurso no iban ni de un lado ni del otro, sino simplemente estaba agradeciendo que la presidenta de la Comunidad de Madrid hubiese mantenido los teatros abiertos durante la pandemia y lo que supuso en particular para él y para el equipo de Malinche.
"Pasan dos años. Mayo de 2023. El 28 de mayo había elecciones y el 24 entran tres tíos en mi casa. Están 20 minutos y no se llevan nada. Entran y se van. En ese momento puedo entender que es un mensaje de estate calladito o puede que esté flipando, aunque mucha gente me dice que es un mensaje", afirmó Nacho Cano. La paranoia se instala en su vida ante lo visto en las cámaras de su casa: "Hago registros de si han puesto cámaras, lo pongo todo blindado y denuncio a la poli. Me encuentro con un inspector -del que anoche dio nombres y apellidos sin cortarse ni medio pelo y ya sin ningún medio- que me pregunta por qué creo que han estado. Él me dice que cree que han entrado a robar y que se fueron porque oyeron algo".
Nacho Cano le pide que investigue, que mire las cámaras de la zona en la que vive, cerca de la plaza de Oriente, pero... "me dijo que estaban apagadas las cámaras". "Con el tiempo me entero por una investigación que hago de que las cámaras estaban encendidas", aseguró. Se lo confirmó el cura del Convento de Las Descalzas.
La historia continúa: "En diciembre de 2023 traigo unos chicos becarios desde México con todo pagado, condiciones increíbles, gente maravillosa, con un gran talento. Venimos a Madrid y una de las chicas a la semana monta mucho lío y se la saca del proyecto y acaba en la comisaría de Leganitos. Durante seis meses empiezan a pertrechar una operación donde un día están los chicos ensayando llegan tres coches de Policía, los meten en los coches y se los llevan a la comisaría en la que les interrogan durante once horas sin asistencia legal y sin asistencia del consulado".
Los chicos "se dan cuenta de la situación y a los dos días me llaman y me detienen". La acusación la conocemos todos: los chicos han entrado ilegalmente y esto es tráfico de personas. "El policía que se queda conmigo me dice que es uno de los que fue a mi casa cuando lo del robó", dijo anoche Nacho Cano. De todo tiene "pruebas", "imágenes" y "documentos".
Aquel día, "salgo de la comisaría y la gente me empieza a mirar raramente y es que en El País y en la Ser ya estaba la información. Hago una rueda de prensa y a la hora Óscar Puente retira la promoción de Renfe de Malinche". Nombres, desde "Marlaska al comisario Alberto Carba, Jefe de la Brigada de Policía Judicial de Madrid". Sin morderse la lengua, sin pensar en que todo lo que iba a soltar a continuación puede traer consigo más de una denuncia en su contra.
"Esta banda criminal es la que nos gobierna", sentenció ante un plató de El Hormiguero enmudecido. "Entra la jueza con la que me estoy querellando porque está mujer llama a la chica, luego a otra y en ese tiempo se me van cayendo contratos. Me llama el día de la imputación y me pide entre dos y seis años de cárcel. Una cosa de locos. Ahora se ha jubilado. Cuando me imputó ya sabía que se iba a jubilar (...) La policía ya sabía que cuando llegara al juzgado el atestado iba a esa jueza. Pide el informe a trabajo y como dice que todo está perfecto pide otro que también dice lo mismo para alargar el proceso hasta que interviene la audiencia provincial".
Pero quedaba más, mucho más. ¿Increíble? Más que increíble. "El inspector que me monta todo lo de las chicas es el mismo que el que me atiende con la entrada de dos personas en mi casa. El comisario jefe de ese hombre, Alberto Carba, no le dan el toque sino que le premian -asumió el cargo de Jefe de la Brigada de Policía Judicial de Madrid en mayo de 2025-. Esa es con la banda que estamos. Esa es la forma de trabajar del señor Sánchez de Marlaska". Sin medias tintas. De sopetón.
¿Por qué Nacho Cano? ¿Por qué? Él mismo se respondió anoche: "Me importa España ahora mismo, pero me importa porque lo tenemos jodido". Y cuando terminó, con un Pablo Motos sin palabras, anodado, flipando en colores y en blanco y negro, Nacho Cano le pidió perdón por "si he sido demasiado". Aún quedaba la traca final. El cierre de una primera temporada que te deja con ganas de que llegue la segunda o que te lleva al más absoluto terror: "Estamos en un momento muy malo, gobernados por esta banda criminal financiada por gente que sospechamos y esto hay que contarlo".
Pablo Motos decidió seguir preguntando. Desde hacía mucho tiempo no había tanto silencio en el plató. "¿Salías a la calle siendo sospechoso?", interrumpió impresionado el presentador. "No, salía a las calle y la gente que paga los impuestos a estos criminales me animaba. Otra cosa es las empresas con nombre y con dinero que se tienen que asociar contigo porque como está todo el mundo acojonado...".
Le preguntó por quién del mundo de la cultura le había mostrado su apoyo y dijo que "Olvido y Mario" -Alaska y Mario Vaquerizo-; por si había pensado en tirar la toalla e irse a vivir fuera de España y dijo que "en México me siento bastante más seguro que aquí". Y le preguntó si tenía miedo de que le volviera a pasar algo parecido: "Temo que me peguen un tiro y he dejado un dinero en una cuenta por si lo hacen que lo paguen". Ahora sí la traca final, ¿o no? To be continued.


