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The Washington Post despide a un tercio de su plantilla y prescinde de todos sus corresponsales en Oriente Próximo y de su sección de Deportes

El diario de Jeff Bezos reduce el número de corresponsales en el extranjero y reestructura los equipos de edición junto al de información local. "Los repugnantes esfuerzos de Bezos por congraciarse con el presidente Trump han dejado una mancha especialmente fea. Es un caso de estudio de destrucción de marca", critica su ex director Marty Baron

Una persona entrando a las oficinas centrales del The Washington Post este miércoles.
Una persona entrando a las oficinas centrales del The Washington Post este miércoles.JIM LO SCALZOEFE
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The Washington Post, el diario propiedad de Jeff Bezos y uno de los medios de referencia en Estados Unidos, ha despedido este miércoles a cerca de un tercio de su plantilla. La medida, centrada en secciones como Local, Deportes (que cierra por completo, igual que su principal podcast diario de noticias o el suplemento de Libros) o Internacional, supone prescindir de buena parte de sus corresponsales extranjeros, especialmente los de Oriente Próximo en un momento especialmente sensible, con la armada de EEUU posicionándose en torno a Irán.

Según los propios afectados, la decisión afecta a personal administrativo, comercial y de publicidad, así como a cerca de 300 de los aproximadamente 800 periodistas de la redacción, incluyendo a la persona que se ocupa de fiscalizar a Amazon en las páginas de Negocios. Según ha explicado esta mañana Matt Murray, editor ejecutivo de The Post, en una teleconferencia con los trabajadores de la redacción, la compañía considera que pierde demasiado dinero y que sin estos recortes seguiría encadenando ejercicios en rojo. Por ello, añadió, la dirección ha optado por concentrarse en información Nacional, Política, Economía o Salud, y relegar lo demás. Habrá despidos en todas las áreas, pero las mencionadas son las que sufrirán el mayor impacto.

La caída de suscripciones e ingresos publicitarios llevó a pérdidas de 100 millones de dólares el año pasado, según The Wall Street Journal. La plantilla no confía en la dirección y la dirección cree que la plantilla no vale para los retos de la actualidad. Muchos columnistas renunciaron o fueron invitados a irse. Y reporteros importantes se han pasado a la competencia en los últimos meses, por lo que la sensación en los cuartes generales es de frustración, impotencia y rendición, con mensajes cada vez más claros de que los tiempos han cambiado. Bezos soportó las presiones en el primer mandato de Trump, pero ahora ha optado por evitar el choque y hacer negocios.

"No se puede minar una sala de redacción sin consecuencias para su credibilidad, su alcance y su futuro. Seguir eliminando trabajadores solo sirve para debilitar al periódico, alejar a los lectores y socavar la misión del Post: exigir cuentas a los poderes públicos sin temor ni favoritismo y proporcionar información crucial a las comunidades de toda la región, el país y el mundo", han lamentado los sindicatos, convocando hoy una protesta frente a la redacción.

Durante la tensa reunión de esta mañana, Murray habló de un "reajuste estratégico" para lograr un posicionamiento de cara al futuro. Explicó, como había hecho el director actual en varias ocasiones en los últimos meses, que los lectores han caído, así como las suscripciones, en buena medida por el giro ideológico forzado por Bezos en los últimos 15 meses, para intentar mejorar sus relaciones con la Casa Blanca. "Hoy, el Washington Post está implementando una serie de medidas en toda la empresa para asegurar nuestro futuro", indicó la propiedad a los periodistas. "Todos reconocemos que las medidas que estamos tomando hoy serán dolorosas, sobre todo, por supuesto, para quienes se ven directamente afectados, pero para todos. Sé que el reinicio será un shock para el sistema y planteará algunas preguntas", prosigue en un audio filtrado inmediatamente.

En las últimas semanas, cuando la decisión parecía inevitable, los periodistas del periódico se lanzaron a las redes sociales para destacar su trabajo y rogar a Bezos, que ha dedicado más de 70 millones de dólares a la compra de los derechos y la distribución de un documental hagiográfico sobre Melania Trump, la primera dama de EEUU, que reconsiderara la decisión. No ha servido de nada. Después de cambiar la dirección, de prohibir que el periódico pidiera el voto pro Kamala Harris en las elecciones de 2024 y de reconfigurar la sección de Opinión ahora llegan los recortes de plantilla. Una noticia que ha causado regocijo entre las filas del universo MAGA dominado por el presidente Donald Trump.

"Este miércoles se encuentra entre los días más oscuros en la historia de una de las organizaciones de noticias más importantes del mundo. Las ambiciones de The Washington Post se verán drásticamente mermadas, su talentoso y valiente personal se verá aún más reducido y el público se verá privado de la información objetiva y de primera mano en nuestras comunidades y en todo el mundo, que se necesita más que nunca", lamentó en un comunicado el legendario Marty Baron, ex director del periódico.

La información internacional es una de las que sufre un golpe más duro. La dirección asegura que mantendrá en torno a 10 oficinas por el mundo, pero se desvincula casi totalmente de Oriente Próximo o Australia. Y las que queden deberán también tener una prioridad en cuestiones de Defensa Seguridad y ángulos nacionales.

Los empleados están especialmente furiosos con Bezos. Le han escrito muchas cartas solicitando reuniones o que diera la cara, pero sin respuesta. El multimillonario, mientras, ha participado activamente en la promoción de la película sobre Melania. Y este mismo lunes se vio, sonriente, con Pete Hegseth, el secretario de Guerra de Estados Unidos, para enseñarle las instalaciones de su startup de vuelos espaciales, Blue Origin, en Florida. "Los repugnantes esfuerzos de Bezos por congraciarse con el presidente Trump han dejado una mancha especialmente fea Este es un caso de estudio de destrucción de marca casi instantánea y autoinfligida", criticó Baron al que fuera su jefe.

"Soy parte de los despidos masivos en el Washington Post. Estoy triste y cabreado. Todos queremos seguir trabajando. Pero por ahora quiero documentar una realidad del periodismo hoy en día", ha escrito en su cuenta de X el periodista Sam Fortier, mostrando el email de despido. "Bezos, lo que le hiciste hoy al Washington Post es una monstruosidad. Debería ser criminalizado. Quizás Amazon sea un centro comercial, Blue Origin una agencia de viajes, pero el Post no es eso. Es un legado, un pedazo de historia, una institución estadounidense. Si no lo respetas y no se puede confiar en que lo mantengas, deberías entregárselo a alguien que sí lo respete", ha criticado Liz Sly, antes reportera en Oriente Próximo. "Me duele mucho anunciar que me han despedido de mi puesto en TheWashington Post. Trabajar en este periódico, y especialmente como corresponsal extranjero cubriendo Irán y Turquía durante los últimos meses, fue un sueño hecho realidad", ha comunicado la corresponsal Yeganeh Torbati.

"Jeff Bezos acaba de despedir a cientos de periodistas del Washington Post, incluida la periodista que cubría a Amazon y que exige cuentas a su PROPIA empresa. Recordatorio: el patrimonio neto de Jeff Bezos es de casi 250.000.000.000 de dólares", ha denunciado la senadora Demócrata Elizabeth Warren.