- XXII Premios Internacionales de Periodismo Xavier Colás y Michael Reid, ganadores de los Premios Internacionales de Periodismo de EL MUNDO
El planeta vive uno de los momentos más delicados de las últimas décadas en el campo de la libertad de expresión y de información. El populismo y la política iliberal han lanzado una ofensiva sobre dos de sus grandes enemigos: los medios y los periodistas, ambos garantes de uno de los pilares que sostiene la democracia. Rusia es uno de esos países en los que más se ha acrecentado esa regresión no sólo hacia un control de los medios, sino hacia la persecución de aquellos informadores independientes que no se someten al poder.
El periodista de EL MUNDO Xavier Colás (Madrid, 1977) es uno de los que ha sufrido como reportero en Moscú esa represión cada vez más feroz sobre la libertad de prensa. El periodista fue expulsado el pasado mes de marzo tras 12 años de trabajo en Rusia y en toda Europa del Este, en los que ha cubierto la transformación de esta autocracia desde la pseudoapertura del gobierno de Dimitri Medvédev hasta el regreso de Vladimir Putin, la toma de Crimea, su papel en la guerra del Donbás y, finalmente, la invasión de Ucrania, que a Colás le sorprendió en la propia plaza Maidán aquel 24 de febrero de 2022.
El jurado de los Premios Internacionales de Periodismo de EL MUNDO ha elegido a Colás como uno de los ganadores de esta edición, concediéndole el galardón de 'Libertad de Prensa', por su trabajo valiente e independiente en un momento en el que realizarlo suponía, en la Rusia actual, estar sometido a las presiones y a leyes represivas como la de agentes extranjeros. Desde hace unos meses, la actividad periodística se había puesto aún más difícil para los corresponsales internacionales de lo que es habitual en Rusia.
En el caso del enviado de EL MUNDO, había recibido en su casa la visita de agentes de policía para advertirle que dejara de cubrir las ya habituales manifestaciones de mujeres de militares rusos, que suponen uno de los pocos signos visibles de descontento con la guerra. Finalmente, un funcionario le ofreció una breve explicación telefónica para conminarle a dejar el territorio ruso en 24 horas. "Si no se va usted antes de que caduque su visado tendrá problemas", aseguró su interlocutor. El reportero pudo encontrar un billete de avión en pocas horas y ya se encuentra fuera de Rusia.
La negación de renovación de visado de periodista es una de las herramientas habituales de determinados regímenes para lesionar la libertad de expresión e impedir la cobertura internacional con autocracias como la de Vladimir Putin, obsesionadas con el control de la información. La última cobertura de Colás en Rusia fue el intento de consolidación de Putin a través de un proceso electoral que no ha sido tal y que convierte al autócrata ruso en el dirigente más longevo de la historia de su país por delante del propio Stalin.
"Estoy muy contento por recibir este premio, que ha recaído antes en periodistas a los que sigo y admiro", admite hoy el periodista. "Los corresponsales tenemos la misión de convertir lo global y lejano en local e íntimo, y la única manera de hacerlo es tomarnos tan en serio el lugar desde el que informamos como si fuese nuestro país".
Colás acaba de publicar su primer libro, Putinistán (La esfera de los libros), donde vuelca esa experiencia de 12 años de cobertura del régimen y sus excesos. "La guerra de Putin fue una cruzada para destruir una Ucrania que no cuadraba en el proyecto putinista. Pero también fue una reacción depredadora de la paleomodernidad, atenta a colonizar recursos y desarrollar el negocio de la guerra", escribe Colás en el capítulo dedicado a la invasión, Manicomio Z.
"El libro que ha firmado Xavier es un diagnóstico muy valiente de un país que censura las voces de periodistas extranjeros", reconoce Joaquín Manso, director de EL MUNDO y presidente del jurado. "Tiene una mirada muy profunda sobre Rusia tras 12 años cubriendo el país y personifica la lucha que tienen los corresponsales por informar sin riesgos".
El régimen ha conseguido que la prensa independiente rusa ya sea cosa del pasado (o del exilio) a base de amenazas, cierre de publicaciones y persecución, la presión hacia la prensa internacional se ha multiplicado en un sistema que prohíbe a sus ciudadanos consultar medios extranjeros con un poderoso cortafuegos online. El reportero Evan Gershkovich, de The Wall Street Journal, fue encarcelado en marzo de 2023 por hacer un reportaje en Ekaterimburgo, y es "en representación de las represalias a todos los periodistas que han sufrido persecución en el ejercicio de su labor" por lo que el jurado concede este premio a Colás.
Esta misma semana, las autoridades rusas han detenido al menos a tres periodistas rusos de medios y agencias de noticias de países occidentales considerados "inamistosos" por el Kremlin. Son Serguéi Mingázov, reportero de la edición en ruso de la revista estadounidense Forbes, Serguéi Karelin, de la agencia estadounidense Associated Press (AP) y Konstantín Gábov, de la agencia británica Reuters.
"Como hemos visto en Ucrania y en Rusia, vivimos un momento en el que las mentiras pueden costar la vida a miles de personas y la libertad a muchas más, desarmar las mentiras es tan urgente como apagar un incendio, para hacerlo hay que correr riesgos y pagar costes, algunas veces incluso pasar miedo; pero si te rindes el fuego viene a por ti y no hace distinciones", recalca Colás.

