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Lejos ha quedado aquel 21% de cuota de pantalla del primer Benidorm Fest o el 17,1% de la edición del año pasado. La final del Benidorm Fest 2026, al igual que sus dos semifinales, se va con el trofeo de ser la menos vista de su historia.
La final del Benidorm Fest 2026 logró una audiencia de 12,1% cuota de pantalla y congregó una media de poco más de un millón de espectadores, convirtiéndose en la menos vista tanto por cuota de pantalla como por número de espectadores.
Mientras en el primer Benidorm Fest, el de Chanel, se llegó a superar los dos millones de espectadores y a alcanzar una cuota que superó el 20% de share; y aunque las dos siguientes, la de 2023 y 2024, frenaron el efecto de audiencias con un 14,7% y un 16,6% de cuota de pantalla, respectivamente, para que la de 2025 volviera a ser uno de los programas más vistos de nuevo rozando los dos millones de espectadores de media, la de 2026 ha dejado claro que sin Eurovisión hay una parte de la audiencia a la que el Benidorm Fest no interesa.
Aun así, la final de anoche del Benidorm Fest 2026 fue lo más visto de la noche en su franja y congregó a más de 4 millones de espectadores únicos, aquellos que pasaron por la gala al menos durante un minuto.
Si nos centramos en los resultados por targets, el Benidorm Fest 2026 alcanzó anoche un gran 21% de share entre los jóvenes de 13 a 24 años. Sube más incluso en el público de 25 a 44 años: 28,4% de share y 353.000 espectadores.
Esta pérdida de audiencia con respecto a otras ediciones ha sido el precio que RTVE sabía que iba a pagar por su retirada de Eurovisión, pues parte del interés televisivo del Benidorm Fest siempre ha sido gracias a qué de este festival salía el representante de España en Eurovisión.
No será porque RTVE no lo haya intentado. Ha buscado de todas las maneras posibles que la parte televisiva del Benidorm Fest no se perdiera. Para ello ha puesto toda la carne en el asador con actuaciones dignas de los grandes shows musicales, con canciones pegadizas, con participantes jóvenes y prometedores, con una promoción que ya le gustaría tener a otros programas, pero... pero no ha sido suficiente, pues el peso de Eurovisión es demasiado importante para un festival que, aunque demostrando que puede vivir sin estar a la sombra de Eurovisión, pierde lo que un programa de televisión siempre necesita: audiencia.
No siquiera alargando la gala final hasta más allá de la una de la madrugada (las anteriores ediciones acabaron a eso de las 00:30 horas) se consiguió levantar el share de la gran final. Los expertos en programación alargan los programas de prime time porque cuanto más dure más de cuota de pantalla consigue. Por contra, cuanto más se alargue más espectadores se pierden. Es decir, hay que decidir y, de momento, las cadenas se decantan por la primera opción, la del porcentaje.
El Benidorm Fest tiene sus grandes adeptos, un público muy concreto, que ocurra lo que ocurra en el festival siempre va a estar a su lado. La otra parte, era aquel público más generalista cuya vinculación con el Benidorm Fest era que de aquí nos íbamos a Eurovisión. Sin ese gancho, ese público no termina de encontrar su lugar ni la razón para acercarse al Benidorm Fest. Y tras el trabajo que se ha hecho, la mejora, el ímpetu y las ganas que se han puesto en esta edición, el siguiente paso será conseguir que esté o no Eurovisión en la baraja, ese público regrese y se quede.

