No es habitual que Pablo Motos entre en ninguna de las polémicas que les suelen rodear a él, a El Hormiguero o alguno de sus colaboradores, incluso, invitados. Sin embargo, lo sucedido este martes en El Hormiguero durante la mesa política por "desafortunado" comentario de Rosa Belmonte sobre Sarah Santaolalla, la polémica que ha generado y la sacudida mediática que ha supuesto, ha llevado a Pablo Motos a arrancar el programa, paralizándolo durante unos segundos para pedir perdón y cortar por lo sano con una situación más que desagradable para todos.
Este martes, Pablo Motos abrió la mesa política de El Hormiguero con el desayuno que se había celebrado ese mismo día y en el que Felipe González aseguró que si Pedro Sánchez seguía siendo el candidato socialista, "votaría en blanco". Tras dar los colaboradores sus opiniones y antes de cerrar el debate, Pablo Motos señalaba que "esta mañana estaba viendo Cuatro y he oído a una tertuliana decir que Felipe González, por estas declaraciones es un traidor". El presentador en ningún momento daba el nombre de Sarah Santaolalla, pero fue ella la que efectivamente calificó a Felipe González de "traidor" en En boca de todos, el programa de Nacho Abad en Cuatro.
En ese momento, iba a ser Juan del Val el que iba a tomar la palabra, pero era Rosa Belmonte la que le interrumpia con la siguiente frase: "¿Esa que es mitad tonta, mitad tetas?". Ningún espectador dudó, aunque en ninguno momento se dijese su nombre, que Rosa Belmonte se refería a Sarah Santaolalla.
Durante unos breves segundos el resto de la mesa no supo cómo reaccionar. Se hizo un silencio incómodo y trastabillado, viendo a ver cuál era el primero que reaccionaba. Juan del Val al que se veía en pantalla junto a Rosa Belmonte cambió el rictus de su cara visibilizando el charco en el que se acababa de meter la colaboradora. Y Pablo Motos respondía con un "no recuerdo", mientras la propia Rosa Belmonte, consciente de la reacción de sus compañeros, explicaba enseguida que lo que acababa de decir era una frase de la serie La maravillosa señora Maisel, intentando justificar el tenso momento que se estaba viviendo con sus palabras y consciente también de lo que iba a provocar.
El comentario rápidamente se comenzó a compartir en X y también rápidamente la red social se dividía entre los ataques a Rosa Belmonte y a El Hormiguero, y los que aplaudían el comentario machista. Poco después Sarah Santaolalla, la aludida, lanzaba un duró tuit respondiendo a Belmonte y al programa con dureza: "Anoche en un programa "familiar" fui humillada nuevamente por mi aspecto físico", arranca Sarah Santaolalla su publicación en X. "El presentador me señaló, una señora me insultó y el resto de la mesa se rió ante esta violencia que se ejerció desde un plató. No fue en un callejón, fue en la tele. No eran hormigas, eran ratas", afirma.
"Mi físico, mi forma de pensar, mi forma de ser, mi capacidad. Todo a debate, todo sirve para acosarme. Qué asco", concluía en otra publicación que acompañaba a la primera.
Horas después, y cuando hasta el Instituto de la mujer se había hecho eco del comentario y en Malas Lenguas, el programa de Jesús Cintora en La 1, Santaolalla ampliaba su respuesta en directo, asegurando que el comentario le había dejado "tocada", Rosa Belmonte pedía disculpas en X, sin citar a Sarah Santaolla, pero dejando claro que lamentaba el comentario y pidiendo disculpas a quien se hubiera sentido ofendido: "Pido sinceras disculpas por mi inconveniente comentario en El Hormiguero. Fue espontáneo, nadie sabía lo que iba a decir, ni yo misma cinco segundos antes. Pido perdón a quien haya ofendido, a quien haya molestado y a quien haya afectado, sobre todo porque no era mi intención".
Mientras la polémica seguía llenando X de miles de comentarios, arrancó El Hormiguero como cada día, su baile, su saludo al público, su publicidad del inicio y era al volver cuando Pablo Motos paralizaba por unos segundos el programa: "Lo vamos a pasar estupendo esta noche, pero antes de empezar permitidme que pida disculpas por un comentario desafortunado que hizo ayer Rosa Belmonte en la tertulia".
"A veces pasa", continuó Pablo Motos, "que con la velocidad del directo a la vez que dices algo estás pensando que no deberías haberlo dicho, pero eso no quita que metimos la pata".
"Como no es el estilo de Rosa ni el del programa queremos pedir las más sinceras disculpas. Gracias por entendernos y nos esforzaremos para que no vuelva a suceder", finalizó el presentador mientras miraba a cámara, ponía las manos en señal de disculpas e inclinaba la cabeza en un claro gesto de que asumía la metedura de pata y la gravedad del comentario de Rosa Belmonte.
Efectivamente, tras el revuelo provocado por el comentario de la colaboradora del programa a El Hormiguero no le quedaba otra que pedir disculpas para intentar frenar la oleada de ataques que desde este martes tanto el programa como Rosa Belmonte han recibido. Las disculpas tanto de la colaboradora como de Pablo Motos en nombre del programa son más que significativas, pues ninguno es de los de avivar la llama cuando se ven envueltos en polémicas sean del tipo que sean.
El perdón de anoche de Pablo Motos es más que significativo, pues visibiliza no solo lo que el presentador expresó sino que realmente han sido conscientes de que lo que ocurrió en la tertulia política cruzó una línea roja de la que, como ellos mismos han manifestado, no fueron conscientes. Se juntaron dos cosas: por un lado, el terrible comentario en directo y, por otro, una reacción, la de la mesa que, para quién ha visto o vio este martes el programa mostraba la sorpresa de los que estaban sentados a ella, incluso de la propia Rosa Belmonte que intentó arreglar el desaguisado buscando una excusa rápida que, obviamente, fue insuficiente.
Por eso, en un hecho casi sin precedentes en El Hormiguero, la decisión de Pablo Motos fue plantarse anoche frente a la audiencia antes incluso de que arrancase la entrevista a Ana Milán y pedir unas disculpas de las que todos eran conscientes que había que dar. No servirán de mucho, pues, de nuevo, las redes sociales, las utilizaron para atacar al presentador, a Belmonte y a El Hormiguero, pero sí sirven para demostrar que el que tiene boca se equivoca y que cuando las cosas se hacen mal, pedir perdón es de sabios.
En la guerra que se mantiene entre cadenas, medios y periodistas, probablemente, las disculpas de Pablo Motos no sirvan para calmar las aguas, sino que se usen como arma arrojadiza, pues ya ni las disculpas se entienden como lo que son, disculpas.


