España tiene una opción oficial para ganar Eurovisión 2025: Melody. Pero también tiene una opción extraoficial: Kyle Alessandro. El representante de Noruega, de 19 años, se define como "mitad boquerón". Su padre nació en Madrid, aunque se mudó de pequeño a Fuengirola. Su madre, nacida en el país nórdico, también se crio en esa localidad malagueña desde los dos años. Después, en la veintena, se mudaron a la Europa septentrional, donde nacieron sus dos hijos. Eso sí, manteniendo el contacto con España.
Kyle habla en perfecto español con un entrañable acento del sur (solo se atasca un poco al pronunciar palabras complicadas como "perseverancia", cualidad que, por cierto, le define) y nos cuenta que tiene familia en Málaga y en Fuentevaqueros, que su abuela era de Salamanca y que siempre le ha encantado veranear en la costa del sol. Le gusta ir la playa de Los Boliches y tiene un ritual con su madre: ir a la heladería Gioelia de la Plaza de la Constitución de Fuengirola, pedirse un cucurucho con dos bolas de Oreo y mirar a la gente pasar.
"Los noruegos son muy reservados, ahí se nota que soy mitad español. Mis amigos dicen que hablo pegando voces. Aunque quizás aquí parezco tímido", nos cuenta sobre cómo sus dos culturas se reflejan en su personalidad. Físicamente, con pelo castaño y rizado, podría pasar por español... aunque a veces se da rayos uva. "Si no, blanco como papel", confiesa entre risas. Esa dualidad se traslada también a su propuesta musical, la canción Lighter, que interpretará en el escenario de Suiza en unos días: "Quería hacer algo con mis dos culturas. En Noruega, me dicen que suena muy español y aquí me dicen que tiene un toque muy escandinavo. Es lo que me pasa a mí también".
"Mi madre tuvo cáncer y le dijeron que le quedaban 6 meses de vida. Me dijo que nunca perdiese mi luz; de ahí viene la idea de la canción"
Lighter -cuya traducción literal sería mechero, aunque podría entenderse más genéricamente como luz- tiene un significado muy personal para Kyle. "Mi madre tuvo cáncer y le dijeron que le quedaban 6 meses de vida. Me dijo que nunca perdiese mi luz; de ahí viene la idea de la canción. Es la luz interna, la motivación, la perseverancia. Seguir aunque todo te esté diciendo que no", explica. Ella, sin embargo, superó la enfermedad. "La armadura que llevo puesta en la actuación es algo simbólico. Representa a mi madre y cuánto luchó durante el tratamiento".
"Cantar una canción que significa tanto para mí a nivel personal frente a 200 millones de personas... sólo con esto ya estoy agradecido y contento. Aunque, claro, sería lo más si ganase o quedase en top 5 o top 3", asegura. Es consciente de que ganar el certamen musical es muy difícil, aunque está trabajando duro para destacar. "Eurovisión es un escaparate gigante, tanto si ganas o como si no. Mira Rosa Linn en Armenia 2022: su canción Snap es un hit global y quedó 20ª. No me importaría que me pasase eso. Lo que será, será. No tengo ninguna expectativa".
Cita tres artistas eurovisivos como referentes. Pone como ejemplo a la representante griega del año pasado, Marina Satti, como alguien que mezcló sus raíces culturales con una propuesta más moderna. SloMo, de Chanel también utilizaba lo español, pero en una canción movida y bailable. Y, por supuesto, Alexander Rybak, quien ganó Eurovisión en 2009 por Noruega con su inconfundible violín. De ahí que Kyle Alessandro use en su canción el hardingfele, un instrumento noruego parecido.
"De ahí empezó la idea de hacer una mezcla entre música tradicional noruega y la música actual de España. Luego metí también el pop escandinavo porque es la música que siempre hago, para que tenga el sonido de Kyle Alessandro", explica. No solo eso. "También quería meterle influencias de la Edad Media. Busqué instrumentos de España y Noruega de la época". Dio con el salterio, de aquí, y el langeleik, allí. "Resulta que suenan muy parecido, así que cuando lo juntas tienes la mezcla de España y Noruega, que soy yo", resuelve.
Cuando tuvo listo el tema, se presentó al Melodi Grand Prix de Noruega, la preselección del país de la que resultaría ganador, aunque también valoró hacer lo propio en el Benidorm Fest. Cuenta que tenía preparada una canción llamada Mala fe, "pero se me olvidó mandarla a tiempo". De ese concurso saldría victoriosa Melody, con quien lleva meses hablando por Instagram -"Hablamos de todo y nada"- y a la que conoció por primera vez en la Preparty de Ámsterdam.
A la sevillana la cita como una de sus competidores preferidos. "Me gustan Esa Diva, de Melody, creo que el revamp es muy bueno, y Hallucination, de Sissal (Dinamarca). Maman, de Louane (Francia) creo que tiene opciones para ganar y me gusta mucho su producción. Y también tienes a JJ (Austria), que creo que puede ganar y es de mis favoritos". Se detiene y añade que le resulta difícil elegir: "Es que ya son mis amigos. Somos como una familia. Hay muy buen rollo entre todos este año... menos Lucio Corsi (Italia) que no tiene internet; creo que vive en una granja en las montañas".
Al margen de esta circunstancia excepcional que es participar en Eurovisión, Kyle Alessandro es como cualquier otro muchacho de su edad. La música o las clases de baile ocupan buena parte de su tiempo, aunque "intento tener tiempo para estar con mis amigos y tener una vida normal en el día a día, porque si no...". Le gusta salir de fiesta (en Noruega, dice, "bebemos mucho y muy rápido") y valora estudiar marketing y negocio musical. "Estoy en tercero de bachillerato, que es el último año en Noruega antes de la universidad. Tengo que hacer los exámenes en otoño, porque justo caen en los días en que estaré en Eurovisión, así que me han dejado retrasarlo. Todo el mundo en mi colegio y mis amigos me están apoyando".
¿Su objetivo? "Llegar a un nivel que esté conforme con el que he hecho. Y poder inspirar a gente, a quienes escuchen Lighter, a seguir aunque todos te estén diciendo que no; a tener autoestima y confianza en uno mismo; a realizarse de la manera que quieran. Esa es mi meta".

