TELEVISIÓN
Festival

Un pañuelo palestino desata la polémica en la primera semifinal de Eurovisión: "Nos parece triste que utilice su participación de esta manera"

Este martes, en el Malmö Arena, 15 países lucharon por un puesto en la final del sábado. No obstante, solo 10 se clasificaron: Serbia, Portugal, Eslovenia, Ucrania, Lituania, Finlandia, Chipre, Croacia, Irlanda y Luxemburgo

Eurovisión
Eric Saade luce el pañuelo palestino en su actuación en al primera semifinal de Eurovisión.AFP
Actualizado

Poco ha tardado en desatarse la polémica en Eurovisión. Eric Saade, uno de los artistas invitados para abrir la primera semifinal de Eurovisión junto a Eleni Foureira y Chanel, ha cumplido con lo que ya había avisado hace unos días: "El manejo de Eurovisión por parte de la UER es vergonzoso. No permiten ningún símbolo palestino dentro del estadio, mientras que los símbolos que representan cualquier otra etnia del mundo son bienvenido". Así que, ante su indignación, el artista no ha dudado en subirse al escenario de Malmö con un pañuelo palestino atado a su muñeca. Por supuesto, la UER no ha tardado en responder. La polémica ya está servida.

Este martes, Malmö se vistió de gala. Durante todo en el día, el ambiente festivo se sintió en las calles y, sobre las siete de la tarde, más de 12.000 personas se agolparon en la entrada de su conocido arena para ingresar a la primera semifinal de Eurovisión 2024, en la que compitieron 15 países: Chipre, Serbia, Lituania, Irlanda, Ucrania, Polonia, Croacia, Islandia, Eslovenia, Finlandia, Moldavia, Azerbaiyán, Australia, Portugal y Luxemburgo. Asimismo, se presentó Suecia, el país anfitrión, y dos delegaciones pertenecientes al Big Five, Reino Unido y Alemania.

Para saber más

El show, que comenzó puntualmente a las 21.00, inició con un número musical de tres grandes estrellas eurovisivas: la greco-chipriota Eleni Foureira, quien cantó Fuego, el cantante sueco Eric Saade -que, para honrar sus orígenes, llevó un pañuelo palestino en la mano izquierda- y Chanel Terrero, quien interpretó SloMo con una nueva coreografía. Durante las últimas horas, en las redes sociales, existían dudas sobre si los nuevos movimientos de la artista española conquistarían al público. Pero la audiencia se rindió a sus pies. La gente clamaba su nombre. "Chanel, ganadora de Eurovisión 2024", clamaban las redes sociales.

No era el único clamor. A la UER no le gustó nada que Saade apareciera con el pañuelo y, aunque las normas no lo prohíben implícitamente, la organización no ha querido dejar pasar la oportunidad de dejar las cosas claras, al menos a lo que su postura se refiere. "Eric Saade conoce muy bien las reglas que se aplican cuando se sube al escenario del Festival de Eurovisión . Nos parece triste que utilice su participación de esta manera", escribió al diario AftonbladetEbba Adielsson , productora ejecutiva del Festival de Eurovisión.

"El Festival de la Canción de Eurovisión es un espectáculo en vivo. Todos los artistas conocen bien las reglas que se aplican en el concurso y lamentamos que Eric Saade haya decidido comprometerse con la naturaleza apolítica del concurso", comunicaba la UER a través de la televisión sueca.

Sin embargo, no ha sido la única de la noche. De la misma manera, los asistentes aplaudieron eufóricos a las presentadoras, las suecas Petra Mede -que presentó Eurovisión en 2013 y 2016- y la actriz Malin Åkerman, conocida por producciones como Entourage y Watchmen. Juntas, las artistas dieron el pistoletazo de salida a la competición, que empezó con la performance de la chipriota Silia Kapsis. Una joven de 17 años que cantó Liar. El tema más pop de la noche, que recuerda, de manera inevitable a la ya mencionada Foureira. Todo un éxito entre los jóvenes.

Posteriormente, se subió al escenario la serbia Teya Dora, quien entonó su canción Ramonda. Un sencillo que habla sobre la esperanza en los días tristes. Sin embargo, no es que el tema sea muy animado... Al contrario, es letárgico y resulta soporífero. Pero, afortunadamente, el público se despertó con Luktelk del lituano Silvester Belt. Una ex estrella televisiva -conocida por los talentA-superhitas y Factor X-, que presentó un techno contagioso. Nada impresionante, aunque correcto.

Minutos más tarde, sonó la irlandesa Doomsday Blue de la artista no binarie Bambie Thug, quien desató una polémica entre los tuiteros. ¿Qué ocurrió? La artista presenta una propuesta -creada por el español Sergio Jaén- que incluye elementos de la mitología y la hechicería. "Es diabólica", mencionaron algunos en las redes. Probablemente, los mismos que se exaltaron con Dizzy. La candidatura homoerótica del inglés Olly Alexander, que sorprendió a sus seguidores bailando con cuatro bailarines disfrazados de boxeadores.

Eurovisión
Bambie Thug, la representante irlandesa.AFP

Luego llegó el turno de Teresa & Maria. El tema que representa a Ucrania y que interpretan la rapera Alyona Alyona y la ex youtuberJerry Heil. Ambas le cantan a la Virgen María y a Sor Teresa de Calcuta, con un single que mezcla lo sacro con el rap y que suscitó una ola aplausos en el arena. Sobre todo, después de que gritaran "gracias por apoyar a nuestro país". Por supuesto, en el estadio se generó un ambiente de recogimiento. No obstante, la polaca Luna lo rompió con su sencillo The Tower. Una canción pop, con una propuesta escénica que incluía estructuras, mucho maquillaje y pirotecnia.

Después llegó el turno de Rim Tim Tagi Dim, una canción, inspirada en la Croacia rural, con la que Baby Lasagna presenta una especie de rave, mezclada con danzas folclórica de su país. Para ser sinceros, se asemeja bastante al Cha Cha Cha de Käärijä. Pese a ello, el público estaba totalmente encendido con el ritmo. Es más, el ánimo se mantuvo así durante la siguiente actuación: la de la islandesa Hera Björk, quien estaba por segunda vez en Eurovisión. En esta ocasión, la diva cantó Scared of Heights. Un tema pop que podría interpretar, perfectamente, Kelly Clarkson.

En la mitad del show, se presentó Alemania con Isaak y su Always on the Run. La historia del cantante es atípica: fue músico callejero, luego participó en un concurso de televisión y durante el covid montó una empresa de eventos. Sin embargo, su presentación no causó mayor interés. Lo mismo sucedió con la eslovena Veronika y su tema Raiven. La canción, supuestamente, emula el canto de las sirenas... Pero la verdad es que solo provoca un sueño extremo.

Finlandia y la performance más polémica

Por suerte, para levantar el público, llegó a las diez, la performance más polémica de la noche. El finlandés Windows95 Man cantó No Rules! con un tanga color carne, que dejó boquiabiertos a los más conservadores. El artista paseó sus nalgas por el escenario y realizó diversos movimientos subidos de tono. No obstante, la temperatura del ambiente decayó cuando llegó la moldava Natalia Barbu, quien interpretó el tema In The Middle, con un violín y una voz que alcanza altos dignos de estudio.

Eurovisión
La extravagante y polémica actuación de Finlandia.AFP

Segundos después, uno de los mejores momentos de la noche llegó de la mano de Marcus & Martinus. Los gemelos noruegos que representan a Suecia con Unforgettable. Un canción pop, con matices electrónicos, con la que el dúo se luce bailando. Su interpretación fue impecable. Igual que la de Fahree e Ilkin Dovlatov de Azerbaiyán... Pero, aunque sus voces suenan increíbles juntas, la historia de uno de los cantantes y su novia no logró cautivar a la audiencia en el Malmö Arena.

Después fue el turno de Australia y One Miliki. Un tema, interpretado por Electric Fields en inglés, pitjantjatjara and yankunytjatjara, que son lenguas aborígenes. La idea de los artistas era promover la idea de un mundo unido por "una sola sangre". Pero los presentes no los acompañaron. La propuesta no gustó. A diferencia de Grito, de la portuguesa Iolanda, quien arrasó con su bailarines con la cara tapada y su emocionante voz. Probablemente, de las mejores de esta edición.

Finalmente, fue el turno de Luxemburgo, que vuelve a Eurovisión después de 31 años. La encargada de su retorno fue Tali, con la canción Fighter. Una diva pop en toda regla. Aunque en Twitter no goza de ninguna popularidad. Y es que la chica, realmente, es israelita de padres judíos. Sin embargo, la organización de Eurovisión evita mencionarlo. Prefieren hablar sobre homenajes -como el que hizo el cantante Johnny Logan a Loreen- y la alegría que el sueco Benjamin Ingrosso trajo al escenario, mientras se esperaban las votaciones.

A la 23.15 de la noche, las presentadoras anunciaron a los 10 países clasificados. Ellos son Serbia, Portugal, Eslovenia, Ucrania, Lituania, Finlandia, Chipre, Croacia, Irlanda y Luxemburgo, que -tras el final de la gala- concedieron una rueda de prensa. Todos se mostraron conmovidos, emocionados y agradecidos por tener una oportunidad en la final del certamen. No obstante, entre los periodistas acreditados no existe el mismo sentimiento. Muchos piensan, por ejemplo, que Islandia merecía estar presente este sábado y que Luxemburgo no debía haber avanzado.