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Tecnología y discapacidad

IA para todos y todos para IA: cómo el uso de la inteligencia artificial reduce barreras

El desarrollo de nuevos proyectos y herramientas destinados a determinados colectivos contribuyen a recortar la brecha tecnológica

IA para todos y todos para IA: cómo el uso de la inteligencia artificial reduce barreras
SHUTTERSTOCK
Actualizado

Existe un aforismo instalado en el mundo de la digitalización y el desarrollo de nuevas tecnologías. A saber, que todo lo que se consigue y presenta son avances con el propósito general de "mejorar la vida de la gente".

La inteligencia artificial (IA) y sus posibilidades para simplificar y agilizar tareas complejas es una de esas nuevas herramientas con un poder transformador incalculable. Es decir que, en efecto, esta tecnología cumple el axioma de que su aplicación mejora la calidad de vida de las personas.

Como suele suceder con casi todo lo que se da por hecho, la sociedad interioriza esta realidad -la de mejorar la vida de la gente- como un lugar común, una muletilla o frase de marketing que se usa detrás de cada nueva herramienta digital. Sin embargo, existe una parte de esa misma sociedad para la que el concepto "mejorar la vida" significa, literalmente, eso: mejorarles la vida; su día a día.

Así es para personas con discapacidad y/o enfermas, con movilidad reducida, con capacidades cognitivas dañadas y un largo etcétera. Porque los avances o benefician a todos o contribuyen a perpetuar esa barrera -física y psicológica- que existe entre personas sanas y no sanas.

"El mundo está diseñado para gente que tiene pies y manos, que no tiene dificultades físicas o cognitivas... Si empezamos a pensar desde el principio de las mejoras que todos somos diferentes, el mundo iría mucho mejor y las soluciones serían mucho más eficientes". Así lo expresa Diana de Arias, creadora de Decedario Gym (un gimnasio cognitivo en casa), que en el fondo recoge una demanda más que razonable: que la tecnología que llega hasta personas con discapacidad no sea una adaptación de lo ya creado, sino que desde el minuto cero se tenga en cuenta que debe servir para todo el mundo. De Arias, que reconoce que existe «una brecha increíble», es optimista ya que ve cómo la sociedad avanza en este sentido.

Percepción de la IA

Sobre esta realidad, la Fundación Randstad acaba de publicar su informe La inteligencia artificial desde la perspectiva de las personas con discapacidad. En sus conclusiones, el estudio evidencia una dualidad de pensamiento: el 86% de personas con discapacidad cree que la IA puede mejorar su calidad de vida, pero sólo el 40% afirma haber experimentado mejoras reales en sus tareas del día a día y su autonomía gracias a esta tecnología.

Es decir, la IA puede ser clave para ellos, pero todavía no creen que lo sea... o no lo es en toda la medida que desearían; de hecho, un 22% de los encuestados menciona la poca accesibilidad como una barrera significativa.

Otra de las conclusiones del estudio revela que la principal barrera es la brecha de conocimiento. El 54% desconoce cómo aprovechar las oportunidades de la inteligencia artificial, mientras que un 15% la considera irrelevante para sus necesidades. Y sin embargo...

Sin embargo, "la inteligencia artificial es una herramienta extremadamente potente y útil para el ámbito de la discapacidad en todos los planos que puedan existir. Tiene el potencial de multiplicar por 100 todas las mejoras". Lo asegura, rotunda, Diana de Arias, que se apoya en tecnologías de IA e IA generativa para potenciar el alcance de los juegos y actividades de su gimnasio virtual dirigido tanto a niños como adultos con diferentes patologías (dislexia, Daño Cerebral Adquirido, trastorno del espectro autista, síndrome de Down...).

Detrás del disfraz de emprendedora de De Arias está su experiencia personal como 'superviviente' de un ictus con tan solo 23 años. "Me quedé sin poder andar, inmovilizada toda la parte derecha del cuerpo, parálisis facial... tuve que volver a aprender todo de cero", relata.

Una vez recuperada, y retomada su carrera universitaria de diseñadora gráfica, quiso unir su mundo profesional y el personal en un único proyecto que solucionase los vacíos que vio -y vivió- durante su recuperación. "Existía un problema de usabilidad de las aplicaciones de rehabilitación. Problemas de claridad, de diseño... No cubren las necesidades reales del paciente; ni de su familia ni del terapeuta", comenta.

Así se puso manos a la obra para combinar juegos específicos para mitigar afecciones de personas con discapacidad con herramientas de última generación que introducen la inteligencia artificial. De ella extrae el análisis de dato e interpretación de datos, la investigación para mejorar el producto que ofrece, la monitorización y, sobre todo, la personalización: "Con la IA puedes tener planes de entrenamiento adaptado y reconocer patrones personales entre distintos usuarios de la plataforma".

Una iniciativa que le ha supuesto no solo un éxito empresarial, sino un triunfo personal. Y más allá de ello, su idea también le ha llevado a ganar el Premio eAwards en España y a competir ahora a nivel mundial. Estos galardones reconocen proyectos tecnológicos de alto impacto, innovadores y sostenibles que mejoren la calidad de vida y sean responsables con el medio ambiente. A modo de ejemplo de tecnología aplicada a la sociedad, el proyecto de Diana competirá con una app de IA entrenada para detectar y prevenir el bullying y ciberacoso, unas lentes inteligentes que utilizan la tecnología para describir y nombrar objetivos, sonidos y colores para gente con discapacidad visual o una plataforma que emplea la inteligencia artificial para diagnosticar, monitorizar y tratar problemas del sueño y enfermedades neurodegenerativas.

Los finalistas de estos premios son un escaparate de lo que ocho de cada 10 encuestados del informe de la Fundación Randstad admiten: que su futura calidad de vida mejorará gracias a la IA.

Volviendo al proyecto que representará a España, la fundadora de Decedario Gym baja a tierra su idea para explicar cómo ayuda "a mejorar la vida de la gente". Para ella, los principales beneficios no se limitan a los avances de cada usuario, sino que tiene una repercusión positiva en las familias, que aprenden a atender y enseñar a sus familiares más allá de un centro sanitario.

En concreto, De Arias divide estos beneficios en tres. Primero, el empoderamiento: se adquieren conocimientos y habilidades para acompañar a sus familiares en el desarrollo de sus capacidades cognitivas. En segundo lugar, el vínculo familiar porque, explica, "involucrar a la familia fomento el compromiso". Como último punto de este triunvirato de virtudes, Diana destaca la comunidad que se genera, porque interconectar con otros usuarios "fomenta el apoyo mutuo e incrementa los conocimientos".

Integración y ética

Toda gran revolución implica oportunidades y riesgos. Por eso, toda la potencia de la IA debe aplicarse siempre de forma ética y con sentido. Es decir, "poniendo en primer lugar a las personas y sus necesidades y, a partir de ahí, desarrollar cómo la IA puede ayudarnos", razona la diseñadora gráfica y emprendedora.

No es un secreto que el desarrollo de la inteligencia artificial genera escepticismo en algunas personas. El informe La inteligencia artificial desde la perspectiva de las personas con discapacidad también recoge esta inquietud entre las personas con discapacidad, ya que el 35% de quienes participaron en el estudio expresan algún grado de preocupación sobre la privacidad y la seguridad; incluso un 38% de ellos consideran la privacidad, además de preocupante, una barrera significativa para su colectivo.

Lo cierto es que el espíritu de superación es un pilar psicológico fundamental -y muy común- entre las personas con discapacidad tanto adquirida como congénita. Y en cómo tomarse las nuevas tecnologías no iba a ser distinto ya que a pesar de las limitaciones que puedan existir -o que crean que existen-, un 66% tiene interés en aprender más sobre IA y muestran una actitud positiva hacia el uso de nuevas tecnologías (82% del estudio).

Muchos somos los que aprendimos que la unión hace la fuerza gracias a Alejandro Dumas y sus Los tres mosqueteros. Parafraseando aquel universal lema, "uno para todos y todos para uno", si se desarrolla una [inteligencia artificial] para todos, entonces todos se sentirán parte de ella.

Cuantas más mosqueteras como Diana existan, más se avanzará en fomentar una IA que "mejore la vida de la gente". Literalmente.