INNOVACIÓN
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Instagram cede a la presión y lanza por fin una 'app' nativa para iPad tras 15 años de espera

La nueva aplicación, optimizada para pantallas grandes, llega con un enfoque en los Reels para competir con TikTok, poniendo fin a una de las ausencias más inexplicables y frustrantes del mundo tecnológico

Capturas de la nueva 'app' de Instagram
Capturas de la nueva 'app' de Instagram
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Llega con más de una década de retraso, pero Instagram ha puesto fin a una de sus deudas históricas más notorias. La compañía, ahora propiedad de Meta, ha lanzado finalmente una aplicación nativa y optimizada para el iPad de Apple, poniendo fin a quince años en los que los usuarios de la tableta más popular del mundo se han visto obligados a utilizar una versión pixelada y mal adaptada de la aplicación del iPhone.

Sin embargo, la llegada de esta esperada app no es un gesto de buena voluntad hacia los fotógrafos (una comunidad ya abandonada) o los usuarios que llevan años reclamándola, sino una maniobra estratégica y defensiva para competir contra TikTok.

La ausencia de una aplicación de Instagram para iPad ha sido durante mucho tiempo un símbolo de la obstinación de Silicon Valley y un motivo de burla recurrente en la comunidad tecnológica. Mientras que prácticamente todas las grandes redes sociales entendieron hace años que la tableta es un dispositivo habitual para el consumo de contenido visual, Instagram se ha mantenido firme en su postura de ser una experiencia exclusivamente diseñada para móviles, sin versión para tabletas u ordenadores convencionales.

Los usuarios de iPad que querían acceder a la plataforma se enfrentaban a una experiencia de usuario muy deficiente. Gracias al modo de compatibilidad con las aplicaciones de iPhone, se podía usar Instagram una pequeña ventana vertical que se podía ampliar a pantalla completa, pero a costa de ver imágenes y textos borrosos y una interfaz desproporcionada. Era una solución tan precaria que resultaba insultante viniendo de una de las empresas tecnológicas más ricas del planeta.

Durante años, el máximo responsable de Instagram, Adam Mosseri, ha puesto sobre la mesa toda una serie de excusas que nunca llegaron a convencer a nadie. Primero, que el número de usuarios de iPad no era lo suficientemente grande como para justificar la inversión. Después, que el equipo de desarrollo tenía demasiadas prioridades y no había recursos suficientes. Argumentos que se desmoronaban al considerar que Meta es una compañía con miles de ingenieros y que el iPad es un dispositivo utilizado por cientos de millones de personas, muchas de las cuales lo usan como su principal herramienta para editar fotos y consumir contenido multimedia.

¿Qué ha cambiado? La respuesta es sencilla. Instagram ha cambiado. La red social que nació como un refugio para fotógrafos, con sus filtros nostálgicos y su formato cuadrado, ha mutado en una máquina de consumir vídeo de formato corto. Los Reels, su clon de TikTok, no son ya una función más, sino el corazón de la experiencia. Y es precisamente esta transformación la que ha hecho que la ausencia en el iPad pasara de ser una molestia a una vulnerabilidad estratégica.

El iPad es un dispositivo de consumo. Es la pantalla que se usa en el sofá para ver series, vídeos de YouTube o, cada vez más, para sumergirse en el flujo infinito de vídeos cortos de TikTok. La empresa china ByteDance lo entendió perfectamente desde el principio y desarrolló una aplicación para iPad perfectamente adaptada al formato. Mientras tanto, Instagram comenzaba a perder una batalla crucial por el tiempo de pantalla en uno de los momentos de mayor consumo del día.

El lanzamiento de la aplicación para iPad, por tanto, no busca satisfacer a los fotógrafos que querían una mejor forma de subir sus imágenes de alta calidad sino capturar las horas que los usuarios dedican hoy en día a ver vídeos antes de dormir. El diseño de la app lo refleja. Está completamente volcado en la experiencia de los Reels.

Funcionalmente, es lo que se esperaba. "Hemos querido aprovechar la pantalla más grande para dar a la gente más funciones con menos toques, al tiempo que mantenemos una experiencia de uso sencilla", explican desde Meta. Pero la optimización para el vídeo deja en un segundo plano todo lo demás. La experiencia de subir y editar fotografías desde el iPad, un flujo de trabajo común para muchos creadores profesionales y aficionados que utilizan la tableta para su postproducción, no ha recibido recibido el mismo nivel de atención. Se puede usar la app para todo lo que permite la versión de iPhone, pero hay mucho espacio vacio en la interfaz y poca optimización de herramientas que no sea el consumo de vídeos o enviar y responder mensajes.

Para los millones de usuarios que ya usan Instagram a diario, en cualquier caso, la nueva aplicación es una mejora de calidad de vida innegable. Es poco probable que logre cambiar drásticamente los hábitos de consumo ya establecidos pero obedece a una decisión necesaria y pragmática. Aunque tarde y a regañadientes, Meta ha saldado su deuda.