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Rubén Martín, cantautor y compositor de Camela: "Son un himno de España, pero no se les ha reconocido su valor hasta que no ha quedado otra"

Hijo de Dioni y sobrino de Ángeles, los eternos Camela, creció junto a su tecno-rumba y a los 14 años se convirtió en compositor. Su gira homenaje Por Camela junto a Clara Cremades arranca el domingo por la noche en Parla

Rubén Martín
Rubén Martín posa durante la entrevista.CARLOS GARCÍA POZO
Actualizado

Hijo de Dioni y sobrino de Ángeles. ¿Eso le ha traído más ventajas o más inconvenientes?
Pues ni me ha beneficiado ni me ha perjudicado, en realidad. Yo siempre he intentado conseguir las cosas por mí mismo. A ver, no te voy a mentir, ha habido veces que sí me ha venido bien...
Pero no le pesa el apellido...
No, no, al contrario. En muchas entrevistas me plantean si me pueden preguntar por mi padre. No es que puedas, es que debes hacerlo.
Le pregunto por su padre, entonces. ¿Cómo se encuentra, después del susto del verano?
Tuvo una rotura en un músculo del cuello, el esternocleidomastoideo. Acabaron suspendiendo la gira porque le afectó a las cuerdas vocales y no podía cantar. Ahora está muy recuperado, al 90%. Camela vuelve el 27 de febrero en Las Ventas y ya p'alante.
Y usted arranca con su homenaje a Camela. ¿Qué lo hace especial?
Yo era un poquito reacio porque si lo hacía, quería hacerlo bien. Tenía que ser una cosa bonita, sin cachondeo, una cosa seria. Es especial porque yo quiero agradecerles todo. Yo gracias a mi padre estoy aquí. Gracias a mi padre empecé a componer, fue él quien me regaló el primer piano. Ahora cantaré muchas canciones que he compuesto para Camela y, para mí, es un orgullo.
¿Cómo fue esa infancia en plena eclosión del fenómeno Camela?
Sinceramente, yo no era muy consciente de lo que pasaba. Me decían los profesores: «Dile a tu padre que se venga un día», y yo pensaba: «Madre mía, qué habré hecho...». Cuando fui creciendo ya entendí lo que había conseguido. Es muy bonito, él empezó a hacer música para sacarnos adelante, y, gracias a Dios, lo ha conseguido.
Usted empezó a componer para Camela a los 14. ¿Se podía haber planteado otro futuro?
Yo creo que con la música se nace. Mi hija tiene 20 meses y te toca los pitos, te canta, te baila. Eso va en la sangre. Mi padre nunca me ha dicho que tuviera que tocar, pero cuando por mi 14 cumpleaños le pedí un piano, me lo regaló. Era un teclado bueno, pero no profesional. Y a la semana entró a la habitación y le canté una canción que había compuesto, Por siempre tú y yo, que hoy es una de las más conocidas de Camela. Me miró y me dijo: «Ponte a componer como un loco y mete el teclado en la caja». Fuimos a la tienda y lo cambiamos por el mejor que tenían.

"De pequeño no era consciente del fenómeno Camela. En el cole pedían que llevara a mi padre y yo pensaba que algo malo habría hecho"

Coincidió con la salida del anterior compositor de Camela, Miguel Ángel Cabrera. Menuda responsabilidad para un adolescente, ¿no?
No era consciente en ese momento, la verdad. Yo sólo iba cantándole a la grabadora y se lo enseñaba a mi padre. La sorpresa llegó cuando las presentamos a la compañía y de siete que compuse eligieron siete repartidas en dos discos.
¿Recuerda la primera vez que escuchó un tema suyo en directo?
Claro, fue en Barcelona. Yo estaba al lado del escenario, y cuando empecé a escuchar Por siempre tú y yo, a todo el mundo cantando una canción que yo hacía seis meses había hecho en mi habitación, fue increíble. No sé explicarlo. Aún hoy sigo yendo a los conciertos de Camela y me sigo emocionando al escuchar mis temas.
¿Qué ha significado Camela para la música española?
Camela es ya un himno de España, como Camilo Sesto, como Los Chichos. Tú escuchas la intro de una canción, escuchas esos violines y ya sabes que es Camela.

"Compongo desde los 14 años y me sigue emocionando escuchar mis temas en los conciertos de Camela"

Se les ha reivindicado un poco tarde. ¿Hemos sido injustos?
Cuando empezaron eran siempre los gitanos de barrio, los que cantaban con la cabra, los que solamente vendían en gasolineras. Pero Camela vendió un millón de copias de su primer disco. Ese año fue el grupo que más vendió en España, más que Julio Iglesias, más que Alejandro Sanz. Antes nadie reconocía que escuchaba a Camela, parecía algo malo, pero ahora estás en un garito y te ponen Cuando zarpa el amor y te lo cantas y te lo bailas.
Ha habido un poco de hipocresía, entonces...
No, tanto como hipocresía... Pero es verdad que ahora es cuando se está reconociendo a Camela todo lo que han hecho. Es que no quedaba otra. No hay otro artista que haga más conciertos al año que ellos, que a veces llaman al mánager para pedir que no les cierre más bolos.
¿Hubiera sido posible un fenómeno así con redes sociales?
Puede ser, en esto de la música nunca se sabe. Puede que te tires haciendo una canción ocho años y que no la escuche nadie, o que hagas una en media hora y le dé a todo el mundo por ella. Fíjate en su día el Chiki Chiki, dime tú qué canción es esa, y fue a Eurovisión.
¿Y usted, iría a Eurovisión?
No, no, mi hermana me propuso que me presentara al Benidorm Fest hace unos años, y no. En Eurovisión lo que menos se valora es la música y siempre quedamos penúltimos...

La última...

P. ¿Cuál es la pregunta más impertinente que le han hecho? ¿Y qué respondió?

R. Una vez me preguntaron si yo escuchaba Camela. Mira, para cuando sale un disco nuevo yo ya estoy harto de escucharlo. Así que escucho de todo, menos Camela.