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Entrevista no vista

Nacho Montes: "¿Es que un maricón nace de izquierdas o cómo va la cosa? A mí me inquieta más la ultraizquierda que nos gobierna que Vox"

Periodista, novelista apasionado y rostro popular de la televisión por tantos programas, de los que salió como un Superviviente, publica Flores bajo la nieve (La Esfera de los Libros), una autobiografía con dosis de realismo mágico

El escritor y periodista Nacho Montes.
El escritor y periodista Nacho Montes.JAVIER CUESTA
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Pregunta. Su nueva novela es todo un estriptis emocional.

Respuesta. Es un estriptis absoluto que yo tenía mucho miedo de hacer. Me lo habían ofrecido antes y siempre decía que no porque no estaba preparado. Hasta que me dije 'sí, me atrevo'. Porque es una autobiografía en toda regla. Me da igual si el lector cree que he fabulado mucho, si hay un realismo mágico muy literario o si de verdad es la vida la que parece fantasía. Muchas veces vemos una película y decimos 'esto no le puede pasar a nadie'. Pues pasa. A mí me pasó. Yo conocí a mi marido en un avión viajando con mi ex mujer, recién divorciado, en un vuelo a Nueva York para celebrar que nos habíamos separado pero que todo estaba bien. He novelado, sí, porque soy un escritor de ficción. Pero todo es real. Sólo le pedí a la editorial que no lo llamaran memorias porque no tengo edad para hacer unas memorias ni espero morirme aún [risas]. Es una biografía pura y dura de muchas cosas que he vivido, pero en formato novela. Para eso hay que despelotarse, y yo me he despelotado vivo. Ha sido duro, difícil, pero sanador, muy sanador.

P. ¿Cuánto no se ha atrevido a contar?

R. Yo creo que he contado básicamente todo lo que me importa emocionalmente. He prescindido de chascarrillos muy íntimos, porque soy un autor bastante blanco, no me gusta por ejemplo el sexo explícito en mis novelas.

P. ¿Tenía necesidad de esta catarsis?

R. Creía que no, porque mira, yo me quedé de adolescente huérfano de madre, que murió con 56 años. Y cuando falleció mi marido, él tenía 33 años y yo me quedé viudo con 42. Tú ahí dices, ¿y cómo afrontas la vida con eso? Pues siguiendo adelante, porque la vida no para. Entonces, cierras una puerta creyendo que así estancas todo y que se va a sanar solo, con el tiempo. Pero no es verdad. Es como el que tiene una caja de Pandora y cuando la abre salen los males del mundo. Pues eso es lo que me pasó. Un día me enfrento al folio en blanco para escribir esta novela tras abrir esa caja que tengo en casa que guarda antiguos dolores pensando que se han amortiguado, que van a ser dulces... y no. Duele como si hubieras vivido todo ayer. Esto ha sido una catarsis y me ha limpiado de cosas que dolían; ahora sí he liberado mis males.

P. En su caso, se cumple eso de que la infancia es la verdadera patria.

R. Me encanta que tengas esa consideración de la novela porque es exactamente lo que yo pienso. Todo está ahí. Lo que yo he vivido en la infancia, los recuerdos del pueblo, la tierra, los abuelos, mi padre, la educación, la forma de vida... La nieve y la infancia son la base de esta novela.

Nacho Montes, durante la entrevista.
Nacho Montes, durante la entrevista.JAVIER CUESTA

P. Su infancia fue feliz. Pero también habla de otras infancias tan duras como la de su amigo Ramón Grosso, víctima de abusos en el colegio al que iban.

R. Sí, hablo de él porque es una forma de gritar que hay cosas que nunca perecen. Hay delitos que no mueren nunca. El daño porque sí a alguien, y más en la infancia, es un delito eterno. En este caso, aunque los abusos se produjeran en una institución religiosa como eran los agustinos, quien le infligió ese dolor era una persona laica.

"Parecía que con el Papa Francisco se iba a avanzar en la lucha contra la pederastia en la Iglesia pero se ha retrocedido de nuevo"

P. No dejan de salir casos de pederastia, de abusos, y ahí están las denuncias contra miembros de la Iglesia católica, como el ya ex obispo de Cádiz. ¿No se va a acabar nunca con esta lacra?

R. Nunca. En eso soy súper tajante. Parecía que con el Papa Francisco se iba a reconducir la cosa con la firme voluntad en la Iglesia de que esto no se puede permitir, pero hemos vuelto atrás de nuevo. Esto va a ser siempre avanzar y retroceder, porque la inclinación es a tapar ese agujero. En la Iglesia católica trabaja gente maravillosa, altruista... Pero siempre habrá sinvergüenzas que intentarán tapar la vergüenza pública que supone esto. Que un señor de fe que maneja las emociones de la fe de otros pueda hacer una violación quede impune, me parece indecente. Cuando, al revés, la primera beneficiada de denunciar públicamente estas cosas sería la Iglesia, porque la fe no es esto.

P. Sobre avances y retrocesos, otro tanto pasa con las libertades individuales y la aceptación por ejemplo hacia la homosexualidad. Estos días está el caso de ese futbolista conquense víctima de constantes insultos homófobos durante un partido...

R. Es que eso sigue pasando en todos los ámbitos. El año pasado las redes ardieron de insultos contra un deportista de natación sincronizada porque iba maquillado y vestido como las nadadoras. Seguimos con una doble vara de medir social. Yo en los años 80 era más libre a la hora de contar ciertas cosas o al pintarme una raya del ojo.

"Esta ultraizquierda se ha bajado al lodo para gobernar a costa de todo, con quien sea, con etarras, con un prófugo tarado independentista catalán"

P. ¿Le inquieta a usted la ola neoconservadora?

R. Yo soy contrario a todo lo que sea ultra, o sea, A todo lo extremo. Me da igual que sea de la izquierda o de la derecha. Yo soy un señor más de derechas que de izquierdas, que es otra cosa que muchas veces me critican. ¿Es que un maricón nace de izquierdas o cómo va la cosa? Es una gilipollez identificar con quién me acuesto con quién voto. Creo que la política está completamente desclasada, igual que la sociedad en sí. Hemos involucionado, nos hemos convertido en gente mucho más abrupta, menos culta, más vulgar, menos respetuosos con el de enfrente. Creo que a la ultraderecha la demonizamos más incluso de lo que es. Hay gente estúpida en ambos sitios, claro, y eso cómo no me va a asustar. Pero es que a mí no sé si me parece más terrorífica esa ultraderecha con la que catalogan a Vox que la ultraizquierda que tenemos gobernando. A mí no me representa más un señor de ultra izquierda que cree que una niña puede abortar sin consentimiento de sus padres con 13 años. O que cree que un niño puede cambiarse de sexo sin consentimiento de nadie, sin un tutelaje, sin una administración de la emoción cerebral. A mí más miedo que Abascal me dan los señores con los que pacta el presidente del Gobierno, que se ha liado con gente que ha matado. Nos hemos olvidado de las víctimas del terrorismo. Mariló Montero no es una señora que me caiga especialmente bien y no la conozco personalmente, pero dice cosas tajantes que a mí me gustan mucho y por ello la tildan de carca, de derechosa. Como cuando dice que no podemos perder la memoria de ETA porque no han pasado tantos años. Yo he vivido en el País Vasco, y viví como periodista el asesinato de Miguel Ángel Blanco y todo el terror de la banda. No se puede gobernar con Bildu. Es que nos hemos vulgarizado hasta tal punto que nos parece que todo es normal. No sé, a mí me llamarán lo que quieran, pero me da lo mismo. Y con esto no estoy defendiendo a Vox, que tampoco me gusta cuando se van al extremo. Pero es que tiene muchas más cosas de raciocinio que esta ultraizquierda que se ha bajado al lodo para gobernar a costa de todo, con quien sea, con etarras, con un prófugo tarado independentista catalán que quiere hacer de Cataluña el reino de no sé qué. Es que no entiendo nada, de verdad.

P. Se confiesa un descreído de la política.

R. La política en este país es una puñetera basura. Y ha habido una política maravillosa en este país. Yo no he votado nunca al socialismo, pero seguramente si hubiese nacido 20 años antes habría votado a Suárez en la Transición, y luego habría votado a Felipe González, a Guerra, a Borrell. Claro que sí, grandísimos políticos, con muchos errores, pero con muchos aciertos sociales y de avance y progresión de verdad, no de esta progresión barata que hay ahora. Que creen que la progresía es dejar que cualquiera haga lo que quiera a costa de todo. He votado mucho al PP en otros momentos. Ahora no sé ni a quién votar porque todo me da vergüenza ajena. ¿A quién votas? ¿Al señor Abascal? ¿A Sánchez con todo este feudo de delincuentes a su servicio? Y no estoy diciendo nada raro aunque Gonzalo Miró se sorprenda. Tenemos un país divino con una clase política repugnante. Bueno, es la que está ahora en todo el planeta. El desclase, la vulgarización extrema... es en general, no sólo de aquí.

P. En el libro también relata su caída del caballo con el Orgullo gay.

R. Tuve durante muchos años una relación distante y fría con el Orgullo. A mí me parecía una pantomima terrorífica, porque que a mí no me representa un señor con 50 piercings vestido con un tanga rosa de puntillas y pinta de ramera. Ni define mi condición sexual, ni mi libertad, ni lo que yo quiero ser en la vida. Pero luego me hicieron ver que el evento sirve para empoderar por ejemplo a tantos niños que en sus pueblos todavía a día de hoy no pueden gritar lo que son, que siguen siendo castigados por la sociedad porque son diferentes, porque se pintan un ojo, porque se ponen un tacón o porque se ponen un tutú rosa. Entendí que una cosa era lo hortera del Orgullo y otra lo que se escondía detrás de lo hortera. Entonces dije, claro que entiendo el Orgullo y le di la vuelta a mi pensamiento. Tiene que haber horteras que griten para un montón de niños que siguen siendo los maricones del pueblo y a los que les meten una pedrada, una paliza o que sufren bullying. Y decidí que el Orgullo, aun con todo lo feo que me sigue disgustando, tenía que existir y que yo tenía que participar en ello.

P. Usted ha hecho mucha televisión y además fue un rostro muy popular de una cadena en concreto, Telecinco, en tiempos de enorme repercusión.

R. Ahora no haría televisión que he hecho en estos últimos 25 años. He hecho muchas cosas que me han gustado y otras que no me han gustado nada, aunque en su día decidí hacerlas. No me gusta la televisión actual en general, aunque sí participaría en algún reality por placer como cuando fui a Supervivientes. Y me encantaría volver a la radio, me chiflaría a esa Cope que tanto me han criticado por estar. Volvería de rodillas si me lo pidiesen. Creo que ha habido un declive evolutivo y una degradación espantosa en la tele. Cuando yo trabajaba en el medio, era muy agresivo en muchas cosas, pero era efervescente. Ahora no tiene ni eso. No hay nada interesante informativo que no esté contaminado por esta puñetera política y esta repugnancia de sociedad.

P. ¿Qué le parece lo de Lecquio?

R. Yo nunca he trabajado con él pero he coincidido muchas veces y siempre ha sido un señor correctísimo conmigo. Es complicado. Si ha cometido el delito que Antonia Dell'Atte dice que ha cometido, tendrá que penar por ello, y si no lo ha cometido, tendrá que hacerlo ella por decir algo que no es real. ¿Quién tiene la razón? Es que son versiones completamente distintas. Yo creo en la Justicia de este país, más allá de que hayamos tenido a un fiscal general conchabado con un señor que hace negocios con puticlubs. Entonces, la Justicia dirá.

"Leonor necesitará un estilista y su hermana, la Infanta Sofía, un estilista y un alicatador, porque van las dos que parecen dos pendencieras"

P. Se cumplen ahora los 50 años de la reinstauración de la Monarquía, ¿qué opinión le merece la institución?

R. Yo siempre he sido juancarlista por lo que hizo en la Transición. Y que haya sido un vividor, un pagador de señoras de alto standing, no puede tapar aquello tampoco. Pero para mí un rey es lo que es Felipe VI, y una reina lo que fue y sigue siendo Doña Sofía, una mujer discreta, trabajadora, con clase, educada, amable, humanitaria, positiva. La Reina Letizia también ha sabido acomodarse perfectamente para salvar el naufragio en el que estaba la Monarquía española. Y creo que tendremos una reina maravillosa que será Leonor, aunque necesitará un estilista obligatorio. Y su hermana, la Infanta Sofía, un estilista y un alicatador, porque van las dos que parecen dos pendencieras, necesitan un restyling, pero quitando eso, me parece que tenemos actualmente una Monarquía divina. Letizia empezó con una imagen de tía soberbia bastante hortera en su forma de vestir, muy Varela, tan recargada de señora rancia que no representaba para nada a una periodista joven, trabajadora. Y las hijas van a necesitar eso, que alguien de repente entre y convierta a estas niñas en lo que es ahora su madre, un icono de estilo.

¿Cuál es la pregunta más impertinente que le han hecho? ¿Y qué respondió?

En una cadena en la que trabajaba, estando mi marido a punto de morirse, me dijeron, '¿tú no habrás hecho más grande de lo que es la historia porque la estás idealizando, porque tu marido se va a morir?'. Y yo respondí: 'Mi madre se murió de un cáncer de páncreas con 56 años. ¿Crees que necesito agrandar algo de lo que pase con mi marido para sentarme en este plato del que tú comes?'.