La Tierra tarda más o menos 365 días, cinco horas y 48 minutos en dar su vuelta completa al Sol. Para evitar que las fechas astronómicas y cronológicas se descuadren en nuestro calendario se estableció que cada cuatro años habría uno bisiesto en el que febrero sumaría un día más para compensar ese desfase de casi seis horas por año.
En la Antigua Grecia se fijó que cuatro años sería la unidad de medida sagrada que separaría las distintas ediciones de los juegos deportivos que Olimpia celebraría para honrar al dios Zeus. En 1896, cuando Atenas acogió los primeros Juegos Olímpicos de la era moderna, como herederos de estos, se decidió mantener esa unidad de medida. Así sigue siendo 129 años después, dotando al cuatrienio de una especial trascendencia.
Y, mientras la Tierra gira a su ritmo y el mundo espera unos nuevos Juegos Olímpicos, en la música urbana de este país está a punto de producirse una conjunción de tres factores astronómicos, cronológicos y casi sagrados que se repite cada cuatro años. El bisiesto del género es la reunión de Hijos de la Ruina, proyecto conjunto de Natos y Waor con Recyceld J que, casi por casualidad, empezó en 2012 y que el próximo 16 de enero se materializará en su cuarto volumen. El primero de sus 21 temas, Bajo Zero, el primer single tras cuatro años de silencio, se publica hoy y los tres miembros del grupo están sentados en tres puntos distintos de su estudio del barrio madrileño de San Blas, formando un perfecto triángulo equilátero.
«Todos nos nutrimos de todos porque yo soy una persona muy dubitativa, que le da muchas vueltas a todo. Aquí descubro que la vida no es la música, es simplemente la vida. Nos alimentamos un poco de ese mito de juntarnos cada cuatro años. Sabíamos que 2026 era el año y llevamos más de un año con esto». Quien habla es Jorge Escorial y a la vez lo hace Recycled J, el alter ego artístico bajo el que hace unos meses publicó San Jorge, su gran disco vital tras la muerte de su padre. Quienes escuchan son Gonzalo Cidre y Fernando Hisado, los nombres reales bajo Natos y Waor, que el pasado junio se convirtieron en el primer dúo de raperos españoles en llenar el Estadio Metropolitano. Y ahora, desde lo alto, los tres miran hacia los chavales que fueron en sus inicios.
Porque de eso va también el cuarto volumen de Hijos de la Ruina, de tres estrellas del rap salidas de barrios de Madrid revisando lo que les ha llevado hasta donde hoy están. Los tres juntos cantando a los chavales de una generación que nació, convivió y todavía arrastra una crisis económica tras otra crisis económica. «El proceso de hacer este disco ha sido el más enriquecedor, el más serio, el más enfocado y el más profesional. Es la primera vez que estamos descartando canciones o que hemos empezado algunas que no hemos terminado», detalla Waor sobre un álbum que está en marcha desde hace algo más de un año.
El 5 de octubre de 2024 estaba previsto el primer camp, una convivencia de varios días en una casa fuera de Madrid, para empezar a plantearlo. Un par de días antes se murió el padre de Jorge, ese día se celebraba su entierro y al siguiente él ya estaba dentro de esa casa para empezar a crear. «El carácter al principio fue muy oscuro y muy reflexivo porque pillamos ese momento y luego todo el invierno. Hay muchos detalles del disco que maman de eso. En este proyecto nos hemos abierto a decir cosas que creo que ni ellos en su proyecto, ni yo en el mío hemos hablado. Y yo le hice un disco entero a mi padre», explica quien ha construido el personaje de Recycled J.
A partir de ese momento, en mitad de sus respectivas giras, repitieron convivencias de dos o tres días una vez al mes y casi todas las semanas se han ido reuniendo en el estudio en el que ahora están sentados para dar forma a un disco que está en su fase final, pero no cerrado. De hecho, antes de que se inicie esta entrevista, Gonzalo aprovecha la espera para grabar una voz que aún no cuadra. Y, una hora después, concluida esta charla, tras un cigarro a las puertas del local, los tres integrantes de Hijos de la Ruina aprovecharán para una reunión que sirva para rematar algún detalle más del sonido que en 2026 se traducirá en una gira por España.
«Es una bendición estar en un momento tan dulce en nuestra carrera, es el mejor momento de Recycled y de Natos y Waor, pero este disco se ha hecho sin ninguna presión. Lo hemos hecho con toda la libertad del mundo. Obviamente queremos que funcione, pero no tenemos ninguna ambición de pegar un pelotazo a nivel comercial, sino hacer el mejor disco que podamos y quedarnos contentos», expone Natos. Sigue Waor: «Nunca hemos empezado ninguna canción con la idea de intentar hacer un top uno mundial, ningún estribillo está pensado para TikTok». Y cierra Recycled: «No te voy a decir que esto nos ha caído del cielo porque sin talento y sin trabajo no salen las cosas. Entonces, ahora, pensamos: 'Hagámoslo al máximo'. Pero no tenemos ninguna pretensión de vender más discos que el anterior ni de que la gira sea mejor. Sonará romántico, pero a mí no perder eso me mola porque si no estaríamos siendo infieles a nosotros mismos. El éxito nunca nos ha obsesionado. Vamos a buscar lo mejor para nosotros y si luego nos va bien que sea una consecuencia de esto».
Pero, desde hace años, el éxito se agarra a ellos. El tercer volumen de Hijos de la Ruina fue el álbum de hip hop más escuchado en España, sumando más de 700 millones de streams y 2,5 millones de oyentes mensuales en Spotify. Y, sobre todo, fue la confirmación de que unos raperos que se habían conocido en batallas de gallos habían asaltado por la fuerza el mainstream. «Eso es un orgullo de la hostia, como ser los primeros raperos en llenar un estadio que se supone que nunca iba a poder ser. Y eso es porque tenemos unos seguidores súper fieles con los que tenemos conexión. El sentimiento de pertenencia que tienen con nosotros es brutal, es precioso y es por ellos que nos estamos codeando con el mainstream con una música que no debería serlo», aporta Waor. «Es que ellos son verdaderos hijos de la ruina. De donde nosotros venimos el respeto era lo más importante, a nadie le importaba los plays ni los conciertos. Yo me he podido mover más por el pop, por Los40 Principales y eso, pero nosotros hemos llegado hasta aquí sin un ultra hit de Los40, somos unas hormiguitas que han construido una puta colmena», completa Recycled.
"Si te esfuerzas y te dejas los cojones, seguramente tu vida irá mejor. Pero no te creas a los que te venden que así te vas a comprar un Lambo"
Y lo han hecho cantando sobre la precariedad que, como tantos otros de su generación, vieron en primera persona cómo carcomía barrios, familias y vidas. De eso sigue yendo su proyecto, aunque a ellos la música les sacó de ahí. «Nuestra esencia es ser chavales de barrio de Madrid que llevan buscándose las habichuelas toda la vida, que vacilan y que también lloran», resume Waor. Y lo hace también parte del primer single de este cuarto volumen, Bajo Zero, en el que cantan «con la que está cayendo no es fácil salir ilesos, estamos a bajo cero con el cora en los huesos» o «Somos el trío calavera, estamos de vuelta, 13 años la misma mierda». «Yo me he quitado todas las redes sociales, no tengo ni la televisión conectada porque cada vez que leo o veo cosas relacionadas con el mundo ahí fuera se me jode el día. Nosotros ahora tenemos una postura muy cómoda y despreocupada en algunos aspectos, pero la vida real no es la nuestra y somos conscientes de la que está cayendo y de lo que les está tocando vivir a las familias o a los jóvenes. Es la misma mierda que vivíamos hace diez años nosotros, ahora no nos podemos olvidar de eso», incide Waor, precisamente quien pone voz a esos versos.
Los tres miembros de Hijos de la Ruina vivieron esa realidad en sus adolescencias, pero había matices con el tiempo presente. «Nosotros vivimos el paro juvenil, la precariedad y la dificultad de salir adelante, pero la anestesia de las redes sociales no la tuvimos. No estábamos tan embobados mirando al de al lado ni teníamos los ejemplos irreales de estos falsos triunfadores que te venden su éxito. Porque la meritocracia es una verdad y una mentira a la vez. Si te esfuerzas y te dejas los cojones, seguramente tu vida irá mejor. Pero no te creas a los que te venden que así te vas a comprar un Lambo [se refiere a un Lamborghini]», aporta Natos. Y el cierre lo vuelve a poner Recycled: «Le cantamos a una generación que ha crecido con nosotros, que tiene entre 30 y 35, pero también a los de 18. Y vuelvo a la honestidad de este proyecto. Cuando hablamos de nuestros éxitos no queremos restregarle nada a nadie, sabemos de dónde venimos. Tenemos una responsabilidad con los problemas de esa gente».
Eso no quiere decir que por ahí no pasen la exaltación del éxito, las referencias a coches de lujo, el vacile propio del rap... Pero todo aparece en píldoras muy controladas. «Somos raperos y el flexeo está, pero no tenemos que estar restregando lo que hemos conseguido porque eso es de mal gusto, sobre todo cuando hay gente que las está pasando putas», apunta Natos, a quien Waor ayuda a cerrar esa idea: «Se puede hacer con buen gusto y con gracia. Tenemos dos o tres temas de vacile en el disco y ninguno somos especialmente materialista ni superficial, no elegimos a nuestras amistades por los seguidores que tienen en las redes. Pero un vacile de vez en cuando está bien, es el ego del rap, lo que le da sal y pimienta al juego. Tampoco somos monjes ni adalides de la moral perfecta».
-¿El paso de los años han ido atenuando también este tipo de cuestiones? Si el éxito hubiera llegado en otro momento, ¿sería distinto?-, les preguntamos.
-Es algo que nunca sabremos, pero creo que es importante la crianza y la educación que nos han dado nuestros padres. Los valores que nos han inculcado a los tres son muy parecidos, de que tuviéramos los pies en la tierra y que no se nos olvidara quiénes somos. A la gente a la que se le va la olla con el éxito es porque son personas perdidas, sin valores, gente que se pone una máscara de exitoso para permitirse hacer cosas que no haría si no tuviera éxito. Es decir, son unos cobardes porque, en otro caso, no tendrían cojones a comportarse con la gente como se comportan, con esa altivez ni esa soberbia-, inicia Natos.
-Esto se refleja igual en lo personal que en lo profesional a la hora de hacer los vídeos, el márketing o de elegir los featuring. No hemos buscado gente que esté en el Top 50 de Spotify para este proyecto. Si hay gente que es muy gorda es porque nos une algo con ellos. Y eso pasa en todo el que está implicado en este proyecto, aquí tiene que prevalecer el respeto y que seamos una familia-, agrega Recycled J.
-Llevamos muchos años en esto, conocemos al 90% de los artistas de nuestra generación y hemos compartidos momentos con algunos que son súper famosos y otros que no lo son tanto. Tenemos una cena de Navidad de raperos y ahí ninguno está en el Top 50 de Spotify, vamos con los que mayor conexión tenemos y nos parecen buena gente. Nosotros procuramos juntarnos con personas normales que a día de hoy, dedicándonos a lo que nos dedicamos, casi es lo más bonito. A nuestro alrededor queremos buena gente y no tanto que te vean entrar al garito con quien tiene el tic azul de Instagram-, concluye Waor.
Y, antes de que se cierre la conversación, aún tiene una puntualización que hacer Natos: «Los que lean esta entrevista y no estén en esa cena que no se piensen que nos caen mal. Pon esto, eh. Que hay gente estupenda con la que a lo mejor no tenemos tanto trato o no nos conocemos desde hace tantos años».
Si alguno de ellos quisiera conocerles tendrá que esperar otros cuatro años. Como los bisiestos o los Juegos Olímpicos. Ahora lo que podrán hacer será escucharles. Porque Hijos de la Ruina ya están de vuelta.





