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El milagro de cultivar café en España: "Tenemos ya 5.000 plantas y podemos llegar a 25.000... Vemos que hay viabilidad"

Mientras el 'oro negro líquido' alcanza precios que no se veían desde 1977, varios proyectos en Canarias, Andalucía y Cataluña hacen historia adaptando este cultivo tropical. "Nuestra idea es abarcar desde la germinación de la semilla a la comercialización del grano", cuenta la pareja que está a punto de recoger su primera gran cosecha en la finca cafetalera más al norte del mundo

Joan Giráldez examina una planta en su finca, situada en Sant Vicenç de Torelló.
Joan Giráldez examina una planta en su finca, situada en Sant Vicenç de Torelló.
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Con su bigotazo negro, su sombrero de fieltro y su inseparable mula, Juan Valdez se convirtió a principios de los años 80 en el mayor icono de la publicidad latinoamericana. La agencia DDB había creado al personaje por encargo de la Federación Nacional de Cafeteros de Colombia, interesada en que el consumidor asociara un producto de calidad a un origen humilde y casi artesano. Varios spots hicieron que la identificación fuera efectiva incluso en Estados Unidos. Aquel campesino en alpargatas apareció durante décadas en las teles de todo el mundo y su rostro, el del actor antioqueño Carlos Sánchez, se estampó en miles de sacos cargados de grano como si fuesen los de un Papá Noel ecuatorial.

Hoy es probable que sólo los muy cafeteros -y entrados en años- se acuerden de Valdez. El mundo, el del marketing y el resto, ha cambiado mucho. Muchísimo. El último gran embajador de la tacita humeante ha nacido en Lexington (Kentucky) y se llama George Clooney. Los sacos de arpillera han sido desplazados en el imaginario colectivo por las cápsulas metálicas y los vasos de cartón con logo cuqui. Y quizá lo más increíble de todo: el café ha empezado a dejar ser un cultivo exclusivamente de latitudes tropicales.

Joan Giráldez y Eva Prat se han lanzado a la aventura de ser caficultores en España. Y de serlo, además, en el término municipal de Sant Vicenç de Torelló (Barcelona), prácticamente a los pies de los Pirineos. Lo que persiguen es poco menos que una quimera. Nadie ha intentado extraer oro negro líquido de un terreno tan al norte, allí donde Europa empieza a tiritar. De media, en la localidad hay 15º C menos que en cualquier región productora de Centroamérica, del cuerno de África o del sudeste asiático. De ahí que una plancha de madera de roble dé cuenta del hito a la entrada de la explotación: Primera finca cafetalera del mundo en clima continental.

"La visualizamos en 2016 y estuvimos estudiándola durante dos años. Analizamos los registros históricos de pluviometría, los niveles de radiación solar, la humedad ambiental, el PH del suelo...", explica Joan in situ y con la ilusión de saber que están haciendo historia como agroemprendedores. "Cuando vimos que todos los marcadores estaban cerca del 85% de lo que necesitábamos, decidimos comprarla e iniciar el proyecto. Durante el primer año y medio realizamos una selección de semillas de diferentes sitios y tres pruebas de germinación. Salió bien la primera, la segunda y la tercera... Salieron tan bien que nos quedamos sorprendidos. Es como si hubiera algo que nos dijera: 'Seguid adelante'".

Los romanos fueron capaces de llevar rinocerontes al Coliseo, superando los límites de lo imaginable en el mundo antiguo. El reto al que se enfrenta en 2024 la pareja catalana no tiene que ver con la logística y la ingeniería, sino con la experimentación biológica, porque las plantas de café no han venido de ningún sitio. "Hemos importado las semillas -no podemos decir de dónde- tras una profunda investigación para ver cuáles eran más idóneas. Los 23º al norte y al sur del trópico demarcan el eje cafetalero. Las plantas, al germinar aquí por debajo de las temperaturas que son normales para ellas, han seguido una evolución. Hemos intentado forzar esa evolución de alguna manera, estresándolas poco a poco y haciendo seguimiento del cultivo durante día y noche... Eso ha hecho que sea una planta específica para esta tipología de clima", contextualiza el caficultor.

Y, para que quede constancia de la magnitud del desafío, compara: "Hemos tenido que ser autodidactas e indagar mucho por todas partes, porque la gente te cuenta pero sólo hasta cierto punto. En Sicilia llevan 120 años intentando hacer café...".

Para saber más

Faltan apenas seis meses para que Finca Cafetalera Castellvilar afronte su primera cosecha, prevista para mayo. Estamos, por tanto, frente el invierno decisivo en el valle frondoso de casi un kilómetro que se extiende justo debajo del Castell dels Moros y que hace las veces de toldo natural. Es el periodo clave que marca el tránsito del grano verde al rojo. O de la ocurrencia a la proeza. El año pasado sus impulsores recogieron suficiente carga como para someterla a un pequeño test de maduración de fruto. "Pero ahora viene una cantidad bonita para hacer las valoraciones de calidad y de propiedades organolépticas", avanza Joan, que cumple un cuarto de siglo dedicado al sector del café y en la actualidad se dedica a su distribución.

"No sabremos lo que saldrá, lo bonito es descubrir qué matices tendrá, partiendo de la base de que no hay ninguna otra finca que tenga encinas y robles alrededor. Tampoco queremos especular con si tendremos uno, dos, tres, cuatro o 10 kilos. Lo que venga será para nosotros un regalo", añade Eva, administrativa en una empresa de Manlleu.

A todo esto, ¿cuál fue el resultado de la cata de 2023? "Podemos decir que será un buen café. Eso seguro", afirma Joan.

La confianza ciega en las muchas horas de esfuerzo -"llevamos siete años sin irnos de vacaciones"- contrasta con las sacudidas del mercado del café, segunda commodity global por detrás del petróleo y la tercera bebida más demandada después del agua y el té. Su precio acaba de dispararse a máximos históricos ante la escasez de materia prima. Hacía medio siglo que el café no estaba tan caro como ahora. El coste ha aumentado casi un 70% en lo que va de año debido a las malas cosechas de Brasil (el principal productor de la variedad arábica, la más consumida en el planeta por su equilibrio, aroma y agradable acidez) y Vietnam (el mayor emisor de la variedad robusta).

Giráldez, junto a Eva Prat, su pareja, enseñando algunos granos cosechados en 2023.
Giráldez, junto a Eva Prat, su pareja, enseñando algunos granos cosechados en 2023.

Lo peor es que dicho alza, según los expertos, se va a mantener a corto plazo y está propiciada no únicamente por la climatología adversa. Javier Blas, periodista de Bloomberg experto en materias primas y coautor de El mundo en venta (Península, 2022), reconoce que el mercado del café se ve afectado regularmente por sequías o heladas que merman la producción. Situaciones similares se vivieron en 1902, 1918, 1955, 1975, 1977, 1981, 1994 y 1999-01.

"El cambio climático quizá contribuya a las sequías. Pero, históricamente, que se pierdan cosechas en Brasil debido al mal tiempo, sobre todo a las heladas, no es nada novedoso", analiza Blas. "A largo plazo, más que un año de malas cosechas, la tensión puede venir por el lado de la demanda, ya que nuevos consumidores están descubriendo el café. China, que hace unos años apenas lo consumía, es ahora el séptimo mayor consumidor mundial", cuenta a propósito de los gustos de su gigantesca, pujante y viajada clase media. Esa que hasta antes de ayer desconocía lo que era un latte, un capuccino o un ristretto.

Un informe de Rabobank agrega factores adicionales que podrían incidir en el aumento de precios, como el más que previsible endurecimiento de la política arancelaria de los EEUU de Trump, las interrupciones del transporte marítimo en el Golfo de Adén derivadas de la volatilidad geopolítica o el aplazamiento del Reglamento de Deforestación de la Unión Europea (EUDR).

En este horizonte de transición obligatoria -o de oportunidad inédita- asoman otros proyectos pioneros además del de Joan y Eva. Manolo Mateos fue el primer osado en cultivar café en la Europa continental. En 2016 comenzó a trabajar con su padre en la finca familiar, situada en La Herradura, en la costa tropical granadina. En 2017 realizaron juntos la primera siembra, de manera que hoy allí recogen mango, aguacate, chirimoya, caqui, caña de azúcar, plátano rojo, papaya, nuez de macadamia, mano de buda, caviar cítrico... y café.

"Nuestra rentabilidad no está en vender paquetes, sino tazas"

José Manuel Sosa, ingeniero agrónomo, caficultor y asesor

"Te puedes imaginar que no es una tarea fácil. Tienes que mezclar pasión, tenacidad e imaginación... Además, hay que tener conocimientos previos y yo no tenía ningún background agrícola, porque había estudiado Administración y Dirección de Empresa", admite Mateos en conversación telefónica. "Pero al final lo hemos conseguido. Ya sabes: las cosas que se hacen con amor, al final suelen salir adelante".

Cuenta el caficultor, labor que compagina con el trabajo de guía de montaña en Asia y los Balcanes, que el microclima local es similar al canario. La Sierra de La Almijara le sirve de parapeto al municipio granadino. El río Jate baña sus tierras y hacen que sean singularmente fértiles. Y la orilla del Mediterráneo actúa como regulador térmico. "Cultivamos la variedad arábica, que supuestamente sólo se da a partir de los 1.000 metros sobre el nivel del mar... Y nuestra plantación está a 22".

Manolo vivió en Granada capital y estudió idiomas en Berlín, donde el descubrimiento del universo cafetero fue su particular big bang. Decidió regresar a casa y montar una cafetería en la vecina Almuñécar. Luego fantaseó contar con ofrecer su propia producción en el establecimiento. Para ello, se formó como barista y, específicamente, como sumiller de café. Eso le llevó hasta Agaete, la cuna del café made in Spain desde finales del siglo XVIII.

"Lo que vi allí me abrió los ojos. Tenían profesionales punteros y conocimientos específicos relacionados con este cultivo. Ví utensilios de laboratorio para medir la dureza del agua o la temperatura exacta en el momento de la extracción. Me di cuenta de que es un mundo parecido al del vino... y de que yo no tenía ni puñetera idea", confiesa con amago de carcajada un tipo que se considera más un kamikaze que un connaisseur.

Hace dos años, Manolo plantó 120 cafetos. La cosecha de La Herradura Coffee Farm / Finca de café se malogró porque, tras recoger las bayas, no las protegió de la humedad y se estropearon. En 2023 volvió a la carga habiendo tomado nota del tropezón. "Cosechamos nada, entre 80 y 90 kilos. Una lágrima. Lo tengo para la gente que viene a visitar la finca y a oírme hablar. Hazte a la idea de que una cafetería consume entre cinco y 10 kilos cada día. No pudo ampliar la plantación porque carezco de agua, pero espero tenerla en el futuro", enfatiza. "Cada planta se bebe seis litros al día. El equivalente a una descarga de cisterna".

¿A qué sabe su café? "A la gente le gusta. En cualquier caso, lo que ofrezco no es un producto, sino un proyecto de vida. Hay más intangibles. Me quedo con la gente que cuando termina la visita me da las gracias y un abrazo".

Cervantes menciona La Herradura en la segunda parte de las peripecias del Caballero de la triste figura. Así que la pregunta procede: ¿cómo de quijotesco es cultivar café en España en 2024? "Cuando le digo a alguien que cultivo café piensa que estoy de broma. Luego, cuando ve que no lo estoy, se queda fascinado... El otro día llegó un americano que tiene una finca en Hawái y estaba haciendo un tour por Europa porque no se lo podía creer", se anima Manolo.

Aunque ya vende su ruta agroturística, tiene tienda online y le encantaría entrar en el sector del café de especialidad, ése que está seduciendo al cliente joven y al hastiado del torrefacto, es sincero: "Esto es un proyecto romántico. Que nadie se anime a hacer lo mismo buscando rentabilidad económica".

El agroemprendedor busca granos de café en una de las 5.000 plantas de su finca.
El agroemprendedor busca granos de café en una de las 5.000 plantas de su finca.

En Sant Vicenç de Torelló, sin embargo, no comparten esa visión. "Nuestra idea es abarcar todo el proceso: desde la germinación de la semilla a la comercialización del grano. Es decir, siembra, recolección, tratamiento, despulpado, lavado, secado, tueste, envasado... Y divulgación. La gente no sabe lo que hay detrás de cada taza que se bebe", detalla Joan. Con Eva ha trabajado en diferentes líneas de salida de producto desde el inicio. Cultivan dos variedades 100% arábica: la geisha, la más cotizada en el mundo en este momento, y otra más comercial pero igualmente de elevada calidad, la castillo superior. Su voluntad es crear un café gourmet único.

La voz de la experiencia en esta historia la pone el ingeniero agrónomo José Manuel Sosa. Asesora desde hace años a caficultores de Tenerife, La Palma y La Gomera y experimenta en su propia finca familiar, La fragancia, ubicada en el mencionado valle de Agaete. "Cultivar café en España en 2024 es quijotesco 100%. Y hacerlo habiendo prescindido de la sabiduría agrícola de nuestros padres y abuelos, un milagro", resume.

Para llegar a semejante conclusión no se remonta a la inauguración del Jardín de aclimatación de La Orotava, creado en 1788 por orden de Carlos III para sembrar y plantar ejemplares procedentes de América y Asia. José Manuel se refiere al doble abandono que el sector cafetero canario sufrió en el siglo XX. La primera crisis se produjo en los años 40, cuando la producción desapareció de todo el archipiélago... a excepción del reducto agaetero, donde el uso de máquinas descascarilladoras en varias fincas de terratenientes facilitó la limpieza del grano y, en consecuencia, posibilitó la supervivencia de la variedad arábica typica en el valle. Un café -dicen quienes lo han probado- con frescura en boca, sabor achocolatado, notas a frutas maduras y acidez cítrica.

La segunda crisis tuvo lugar entre los años 60 y 70. Tras alcanzar su pico de producción (5.000 kilos de café) y con el éxodo generalizado a las ciudades, las explotaciones agrarias quedaron en manos de personas mayores que siguieron cultivando "por el orgullo de ofrecerle su propio café a un familiar, vecino o amigo". También, en un ejemplo de trueque enternecedor, para pagar en especie la consulta del médico especialista en Las Palmas, por ejemplo.

"Podemos convertirnos en una potencia no en producción, pero sí en investigación"

Iñaki Hormaza, profesor e investigador del Instituto de Hortofruticultura Subtropical y Mediterránea (IHSM) La Mayora

En el año 2000, el ayuntamiento de Agaete y el Cabildo de Gran Canaria decidieron emprender un proyecto para poner en valor el cultivo como atractivo turístico. Se dejó de pensar en la producción (4.000 kilos el año pasado) en términos de comercialización para hacerlo en términos de degustación y gratificación. "El objetivo del proyecto no es vender cantidad, sino exclusividad", sintetiza José Manuel. "La rentabilidad de este café no está en vender paquetes, sino tazas: las que se beban quienes vengan hasta aquí. No podemos competir con países que venden café de una calidad excelente a un precio bajo, porque eso nos llevaría a los 25-35 euros por 250 gramos. A los que habría que añadir 10 euros más si pasa por aduanas... Pero a alguien que visite una finca productora le puedes cobrar entre dos y tres euros la taza. Y de un kilo salen 100 tazas".

En la actualidad, en el valle hay tres plantaciones que ofrecen recorridos por sus cultivos de café: Los castaños, Platinium y La Laja. Sólo ésta última recibe 80.000 visitantes al año. Es la actividad más demandada a los touroperadores grancanarios. Prácticamente no pasa un día sin que tres guaguas circulen por la estrecha carretera que lleva a Agaete. "Atrae a quien en vez de pegarse un viaje de 12 horas hasta Centroamérica prefiere volar cinco", observa el ingeniero. "Han venido televisiones de todo el mundo. Aquí hasta se grabó una telenovela alemana".

Y concluye: "El café ha permitido que muchos reciban un ingreso extra. Un vecino mío me comentaba que sus 1.000 metros cuadrados de café le reportaban entre 3.000 y 4.000 euros al año. Me decía: 'Me da para la matrícula del chiquillo'". El proyecto, además, ha promovido la creación de un semillero colectivo para los caficultores locales e iniciativas como Café de mujeres, la exposición que se inaugurará a principios de 2025 y reivindica el esfuerzo femenino local.

Hito en madera de roble con la latitud de la finca.
Hito en madera de roble con la latitud de la finca.

Iñaki Hormaza es científico titular del Instituto de Hortofruticultura Subtropical y Mediterránea (IHSM) La Mayora, un centro mixto del que forman parte la Universidad de Málaga y el CSIC. O, en otras palabras, un laboratorio al aire libre donde se investiga la optimización de las frutas tropicales. Hace dos años, empezó a estudiar si era posible producir café en la costa malagueña. Empezó con unas pocas plantas... y ya se ha expandido al cuarto de hectárea.

Reconoce -y el caso de Manolo Mateos así lo avala- que la planta se adapta bien a la climatología de la zona y que el cultivo es posible en la costa de Málaga, Granada y Almería. "La ventaja que podemos tener es la de un café producido de forma ecológica y con un coste del transporte mucho menor en emisiones de CO2", matiza. Hormaza intuye que "puede haber una pequeña producción para un mercado de cercanía" y alerta de que el impacto del cambio climático no sólo trae noticias positivas para la adaptación de especies tropicales gracias a los inviernos más templados. A su juicio, también hay que prestar atención a la radicalización de las temperaturas en verano y a la repetición de eventos climatológicos catastróficos. Nefastos ambos para el café.

Procedentes del mundo de las agencias de publicidad y hartos de no encontrar un café de calidad en Madrid, Santiago Rigoni y Patricia Alda decidieron en 2011 obtenerlo con sus propios medios, propiciando en la capital el nacimiento de un fenómeno: la apertura de locales dedicados al café de especialidad. Hoy Toma Café cuenta con cuatro locales en la ciudad y es una referencia para el sector.

"Se habla mucho del factor climático y poco del humano: por lo que se paga, muchos recolectores no quieren trabajar. La recolección es manual y exige varias pasadas por los cultivos, porque no todo el fruto madura al mismo tiempo. En Centroamérica quienes se encargan de esta labor cobran muchísimo menos de los 10 dólares la hora que cobran quienes se van a EEUU a lavar coches", expone Rigoni, que trabaja con productores de Etiopía, Honduras y Colombia.

Sobre el potencial de España, matiza: "La producción es anecdótica... de momento. Puede dar lugar a un volumen de café interesante. Ojalá suceda y sea la punta de lanza de algo importante. Ahora puede sonar un poco loco, pero de las locuras salen cosas increíbles. Sería mágico".

Rigoni es consciente de que el precio va a seguir escalando. "Llevamos cuatro años dramáticos y el último ha sido dramático ya en serio. En 2025 el precio se puede descontrolar. Sigo pensado que un café a tres euros es un regalo".

Según el Informe del sector del café en España 2022-2023, esta codiciada materia prima ya genera 12.200 empleos (la mitad de ellos, directos) en nuestro país. ¿Puede aspirar éste a multiplicar esas cifras? "Podemos convertirnos en una potencia cafetera no en producción, pero sí en investigación", zanja el experto de La Mayora.

Regresemos a Sant Vicenç de Torelló con Joan y Eva. "En la actualidad tenemos 5.000 plantas, 300 de ellas ya en suelo, con floración y carga de grano. El resto las iremos sembrando valle arriba. Podríamos llegar a tener 25.000 plantas en el futuro... Vemos que hay viabilidad, pese al poco optimismo que percibimos", matiza. "Aquí se piensa siempre en proyectos a corto y medio plazo, nunca a largo".

La explotación dispone de nueve hectáreas de superficie cultivable (producción íntegramente ecológica), cuenta con un pequeño prado dedicado al arándano y es frecuentada por jabalíes como si se tratase de la aldea de Astérix. La pareja vive allí con dos hijos pequeños y gestiona su agua y energía. Ha invertido en su proyecto entre 800.000 y 900.000 euros sin recibir un céntimo de subvención. Su vida gira en torno a una especie de miniselva que hace viajar mentalmente a destinos exóticos y obliga a cualquiera a frotarse los ojos.

"¿Por qué no?", se pregunta por millonésima vez Joan en voz alta. "En Alemania están plantando arroz de montaña".