El CNIO descartó por «falta de novedad suficiente» y de «actividad inventiva» la patente sobre la que el científico español Mariano Barbacid ha anunciado recientemente que podría construir en pocos años una cura estable para el cáncer de páncreas, el que menor esperanza de vida ofrece a sus enfermos en todo el mundo.
El Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas renunció a la patente (o más en concreto a la solicitud de ella, que es lo que se encuentra actualmente en trámite) a finales de 2023, justo antes de que Barbacid pusiera en marcha, en abril de 2024, Vega Oncotargets, la firma con la que pretende desarrollar la terapia que ha llegado a difundir en vídeos en las redes sociales y en programas de televisión como El Hormiguero (Antena 3), y con la que ya ha recaudado 3,5 millones de euros desde que la anunció hace tres semanas.
Sin embargo, según documentos internos del CNIO a los que ha tenido acceso EL MUNDO -y confirmados por la institución-, la European Patent Office informó negativamente ya en 2023 sobre la posibilidad de conceder la patente a la triple terapia que Barbacid pretende desarrollar con tres compuestos químicos. Por ello el CNIO, como siempre suele hacer, decidió renunciar a ella y se la dejó a sus impulsores, Barbacid y sus compañeras Carmen Guerra y Vasiliki Liaki, por si querían explotarla, como en efecto se disponen a hacer tras lograr un enorme aluvión de donaciones ciudadanas de la mano de la Fundación Cris contra el Cáncer, de la que el reputado científico es presidente de honor.
En realidad, según certificaron al centro tanto valoradores del regulador europeo como otros consultados por el departamento de Innovación, la conjunción de esos tres fármacos se consideraba una evolución «obvia» de otra terapia que el centro ya estaba intentando patentar, y que a día de hoy continúa en su acervo, creada igualmente por Barbacid y Guerra en el marco de sus investigaciones dentro del CNIO, pero no despatrimonializada desde la casa en favor del sector privado.
Esa primera posibilidad de patente (sobre la que se funda la actual de Barbacid), que en vez de usar tres de estos compuestos usaba sólo dos, en realidad también fue declarada débil a futuro por los reguladores europeos, a consulta del gran centro español de la lucha contra el cáncer. En su análisis, al que ha tenido acceso EL MUNDO, la European Patent Office señalaba textualmente que no veía «verosímil» la combinación de compuestos para dar un «resultado terapéuticamente relevante».
Esa patente ya débil según ese análisis, la CNIO-077, era la base sobre la que se construía la que ahora trabaja Barbacid porque la entidad le cedió su explotación, la CNIO-107, que directamente no pasó el corte del propio centro, según informe al que ha accedido este diario, por considerarse una mera evolución de la anterior. En el departamento de Innovación de la casa se valoró la solicitud de patente como «cosmética» y «muy débil», y por ello se abandonó. Dicha renuncia se oficializó legalmente el 14 de noviembre de 2024, según ha sabido EL MUNDO.
Algo más de un año después, el 27 de enero pasado, Barbacid convocaba a los medios para anunciar, con profusión de entrevistas e incluso con un vídeo de él mismo solicitando ayuda económica a la investigación en redes sociales, que había conseguido curar un tipo de cáncer de páncreas en 45 ratones y necesitaba financiación para llevarlo a humanos. El último en sumarse a dicha financiación ha sido, la pasada semana y con gran comunicación pública, el actor Antonio Banderas.
El tenor del anuncio de Barbacid ya fue en su momento tachado de precipitado y excesivo por parte de la comunidad científica, toda vez que la cura de cáncer en ratones inmunodeprimidos es algo relativamente habitual en terapias experimentales (regularmente, aunque no siempre, pasando después a ratas y perros), y la verdadera dificultad reside en trasladar esos efectos a seres humanos.
En distintos sectores del CNIO se produjo esa misma sensación, unida al conocimiento de la enorme cercanía de Barbacid con el recién despedido gerente, Juan Arroyo, sobre quien pesa actualmente una amplia investigación de la Fiscalía Anticorrupción, tras denunciar el director de Operaciones de la casa que durante 17 años varias empresas creadas por ex directivos y vinculadas a Arroyo habrían desfalcado 25 millones de la lucha contra el cáncer. El propio Barbacid ha defendido publicamente la ejecutoria de Arroyo ya con la investigación iniciada.
Este diario se puso en contacto ayer con Barbacid con el objeto de conocer su perspectiva sobre la negativa del CNIO a explotar la patente 107, sin conseguir respuesta. El científico ha limitado drásticamente sus apariciones públicas en las últimas semanas, anulando algunas apariciones televisivas delicadas, como ha podido comprobar este diario.
Fuentes de la Fundación Cris Contra el Cáncer, que acompaña a Barbacid en su desarrollo del nuevo tratamiento, no entraron a valorar la renuncia del CNIO, pero aseguraron que la comunicación pública fue «exquisita» a la hora de «trazar la línea» del «momento» en que se halla el «tratamiento experimental», y culparon a las «redes sociales» de echar «las campanas al vuelo» sobre la viabilidad real de un tratamiento definitivo.
En cuanto el anuncio se produjo, en el CNIO comenzaron a recibirse solicitudes de pacientes para entrar en la aún lejana fase de ensayos clínicos, y dentro de la institución causó extrañeza y malestar el ruido generado «para una perspectiva científica muy lejana, puede que inviable».
«Vega Oncotargets, por ejemplo, ni siquiera tiene la propiedad de los compuestos que se deben usar para este tratamiento, a no ser que consigan sintetizar una molécula determinada, lo que también es muy muy difícil, tristemente improbable», explican estas fuentes.
Las voces apenas se alzaron de puertas afuera del centro, señalan, por el carácter «ya muy público» de la figura de Barbacid, que en realidad no consiguió publicar su hallazgo en ninguna de las revistas científicas referenciales del ámbito más que en la de la institución a la que él mismo pertenece, la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos, beneficiándose de un escrutinio más somero, el 2 de diciembre pasado.
De una forma u otra, la lluvia de fondos para la nueva terapia continúa, y algo más: una iniciativa en Change.org ya ha recogido 80.000 firmas para que a Barbacid le sea concedido, por aclamación popular, el Nobel de Medicina.
Barbacid ya anunció en 2011 haber descubierto un importante avance científico contra el cáncer de pulmón en otro ensayo experimental con ratones, solicitando igualmente aportaciones privadas al censurar la ausencia de públicas. La respuesta del Ministerio de Ciencia, con Cristina Garmendia a la cabeza en aquel momento, fue fulgurante, acusándole de "jugar con el dolor" de cientos de miles de enfermos y llamándole a no exagerar sus hallazgos. Quince años después no hay desarrollo en humanos para aquel descubrimiento.

