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Xenotrasplantes: los órganos de animales se acercan a la clínica

Los avances biotecnológicos impulsan los ensayos para usar riñones o hígados de cerdo en humanos. «Los datos son esperanzadores», dicen los expertos

Xenotrasplantes: los órganos de animales se acercan a la clínica
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Hace tres meses, científicos de todo el mundo se reunieron durante cuatro días en Ginebra para compartir los progresos alcanzados en un área que hasta hace muy poco se consideraba casi ciencia ficción. Hablamos del xenotrasplante, el uso en humanos de órganos procedentes de animales. Los resultados presentados en la ciudad suiza dejaron claro que, lejos de ser una utopía, este campo está experimentando un avance espectacular y ya se vislumbra su utilidad para paliar la escasez de órganos.

«Los avances científicos y biotecnológicos de los últimos cinco años han puesto sobre la mesa la posibilidad de que los trasplantes puedan ser una realidad clínica a medio-largo plazo», destaca Pablo Ramírez, jefe del Servicio de Cirugía General y Aparato Digestivo del Hospital Virgen de la Arrixaca, director científico del Instituto Murciano de Investigación Biosanitaria Pascual Parrilla de Murcia y uno de los investigadores españoles con más experiencia en xenotrasplantes. Su equipo ha pedido autorización a la Organización Nacional de Trasplantes (ONT) para llevar a cabo un ensayo clínico de xenotrasplante hepático de cerdo modificado genéticamente en pacientes que estén muriéndose por una hepatitis fulminante y no tengan un donante humano.

«Sería un trasplante puente para mantener con vida al paciente, hasta que apareciera el donante cadáver de persona», explica Ramírez, cuyo equipo realizó en 2000 una intervención pionera: el primer xenotrasplante hepático de cerdo transgénico a babuino.

Si el proyecto sale adelante se uniría a los veinte casos que se han realizado en los últimos años, principalmente en EEUU y China, con resultados prometedores. Los detalles de esos 15 xenotrasplantes clínicos de riñón, dos de corazón, dos de hígado y uno de pulmón se desvelaron en el citado encuentro en la ciudad suiza.

«Los resultados son esperanzadores, sobre todo por la supervivencia de dos casos de xenotrasplantes de riñón, que han permanecido vivos después de más de ocho meses», señala Ramírez, quien recuerda que los datos de esas dos intervenciones aún no han sido publicados en una revista científica. El especialista también destaca la supervivencia de dos meses alcanzada en un trasplante cardiaco y la de seis meses lograda en uno de los xenotrasplantes hepáticos.

«Todavía queda mucho por investigar para mejorar estas supervivencias», admite Ramírez. Pero los resultados que se están obteniendo permiten ser optimistas de cara al futuro, adelanta.

Reconoce también estos progresos Beatriz Domínguez-Gil, directora de la ONT, quien destaca que este campo está «avanzando realmente rápido en los últimos años» propulsado principalmente por dos cuestiones: las herramientas mejoradas de edición genética y los avances en el control del rechazo tras el trasplante. «Las técnicas de edición genética están permitiendo generar animales cuyos órganos tienen una mayor semejanza con el ser humano y, por tanto, son más aceptables. Permiten reducir el riesgo de rechazo hiperagudo, así como el riesgo de que se produzcan fenómenos relacionados con la activación de la coagulación». Además, añade, los avances en el tratamiento inmunosupresor empleado también han supuesto un importante impulso.

Para Ramírez, uno de los saltos biotecnológicos que han hecho posible marcar un punto de inflexión en los xenotrasplantes han sido las herramientas CRISPR, las tijeras moleculares que permiten editar el genoma. «Antes de la era CRISPR modificar dos o tres genes para crear un cerdo transgénico podía suponer varios años de trabajo en el laboratorio. Ahora, con la técnica CRISPR aplicada a la transgénesis, en pocos meses se puede obtener un cerdo con decenas y decenas de genes humanos», subraya. Por ejemplo, el corazón procedente de cerdo que en 2022 recibió David Bennett, un paciente estadounidense con una enfermedad cardiaca avanzada y sin tratamiento, tenía nada menos que 69 modificaciones genéticas.

En este año que finaliza, en Estados Unidos se han puesto en marcha varios ensayos clínicos para refinar las técnicas empleadas en el xenotrasplante, optimizar la edición genética y mejorar el control de la inmunosupresión o la bioseguridad. «A día de hoy los resultados que se obtienen con estos procedimientos todavía distan mucho de los que se consiguen con el trasplante de órgano convencional. Ahora mismo no es comparable con lo que logramos con los trasplantes de órganos entre humanos, que permiten alcanzar unas expectativas de funcionamiento y supervivencia extraordinarios», advierte Domínguez-Gil.

«Todavía queda mucho por investigar, sobre todo para incrementar el número de genes humanos adecuados para incorporar a los cerdos y lograr animales más humanizados», señala también Ramírez, quien recuerda que también es fundamental seguir profundizando sobre cómo conseguir una inmunosupresión más efectiva que permita preservar la función de los órganos durante años, como ya ocurre en el trasplante entre personas.

Sin embargo, pese a los desafíos que plantea el camino, el investigador cree que el objetivo es verdaderamente factible y que, a medio plazo, los xenotrasplantes podrían ser una realidad en los hospitales.

«En una primera fase se podrían beneficiar aquellos pacientes que no tuvieran acceso a un donante humano de cadáver», señala Ramírez, que espera poder aportar su «propio granito de arena» en este sentido, «como se está haciendo en EEUU y en China, pero no en Europa».

Domínguez-Gil asegura que el objetivo de la ONT es «dar soporte» al proyecto de Ramírez y que desde el organismo se está trabajando para que pueda salir adelante porque «se trata de un equipo que está muy preparado para contribuir al avance del xenotrasplante». Sin embargo, la directora de la ONT también reconoce que «hay dificultades» para lograr su puesta en marcha definitiva.

Una de ellas tiene que ver con la regulación, ya que en Europa la consideración del xenotrasplante todavía no está clara. Pero, además, también hay obstáculos logísticos ya que «a día de hoy, las empresas que están generando cerdos modificados genéticamente están en EEUU y en China», si bien hay un consorcio de universidades alemanas que también está trabajando en esta vía, pero todavía no ha recibido la autorización de las agencias regulatorias. Otro reto fundamental es el coste, subraya Domínguez-Gil, quien con todo, subraya que «se está trabajando para que este proyecto pueda contribuir al avance del xenotrasplante».

«Buscar alternativas al trasplante convencional es una urgencia a nivel global», remarca la especialista, que recuerda que cada año en el mundo se hacen en torno a 173.000 trasplantes en todo el mundo, pero, para cubrir las necesidades de la población deberían llevarse a cabo aproximadamente dos millones. Tener alternativas, incluso en un país como España, líder desde hace décadas en donación y trasplante, es fundamental, señala Domínguez-Gil. Y concluye: «Existe tanto el interés, como el apoyo institucional, como equipos preparados para llevarlos a cabo, como el grupo de Murcia».