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Por qué cada vez más ecologistas apoyan la energía nuclear: "Todos los temores a la radiación, a los residuos, a los accidentes, carecen de fundamento científico"

WePlanet, Econuclear, L'Avvocato dell'Atomo’, Nuklearia.... Cada vez más científicos europeos se visten de activistas climáticos y fundan ONG pronucleares para "combatir la desinformación con datos científicos"

Una pareja se fotografía frente a la central nuclear de Lemóniz.
Una pareja se fotografía frente a la central nuclear de Lemóniz.CARLOS GARCÍA POZO
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En mayo de 1974 el actor de cine Paco Rabal le escribió una carta a Félix Rodríguez de la Fuente: "Te envío unas hojas de petición de moratoria para las Centrales Nucleares, que habrá de dirigirse a la Presidencia del Gobierno (…). Esperamos tu firma de estas dos hojas de petición y, cuando puedas, y estén de acuerdo tus compañeros de Adena, para impugnarlo también por vuestra cuenta. (…) Y en fin, luchador entrañable, tu labor didáctica, humana y popular puede otra vez servirnos mucho".

Sin embargo, la respuesta del divulgador científico más importante de la historia de España no fue la esperada: "He estudiado con detenimiento los datos que has tenido la amabilidad de enviarme y mi postura no puede ser tan drástica como para oponerme formalmente a todo tipo de instalaciones nucleares generadoras de energía".

Casi 40 años después del desastre de Chernóbil, y 14 del de Fukushima, la energía nuclear vuelve a estar de moda y esta vez no es por un accidente. Tras el estallido de la guerra de Ucrania, la activista climática Greta Thunberg afirmó en una entrevista que sería "un error" que Alemania apagara sus centrales nucleares, tal y como ha previsto España, si eso significaba que el país iba a tener que quemar más carbón. Cuando la presentadora del programa le insistió con que si creía que había que cerrarlas lo antes posible en cuanto pasara la actual crisis energética, Thunberg respondió: "Depende. No sabemos qué pasará después de esto".

Pero lo que pasó, casi inmediatamente, fue una escisión en el entorno del icono verde sueco. Ia Aanstoot, otra niña sueca que a los 13 años participaba en las huelgas escolares de los viernes promovidas por Thunberg, lanzó su propia campaña. Quería que Greenpeace abandonara su campaña "anticuada y poco científica" contra la energía nuclear en la UE.

Para saber más

Aanstoot empezó con una recogida de firmas, Dear Greenpeace: "Greenpeace está anclada en el pasado, luchando contra la energía nuclear limpia y libre de carbono mientras el mundo literalmente está ardiendo. Necesitamos usar todas las herramientas disponibles para abordar el cambio climático, y la energía nuclear es una de ellas. Estoy harta de tener que pelearme con mis colegas ambientalistas, cuando deberíamos estar luchando juntos contra los combustibles fósiles".

La siguieron jóvenes activistas de Francia, Finlandia, Países Bajos y Polonia, como la bióloga de 22 años Julia Galosh: "Protesté horrorizada contra Greenpeace cuando hacían campaña para detener los reactores nucleares de Alemania. Ahora quieren impedir que mi país natal haga la transición del carbón a la energía nuclear. ¡Ya basta!".

James Hansen, físico, climatólogo estadounidense, profesor del Departamento de Ciencias Terrestres y Ambientales de la Universidad de Columbia, y ex director del Instituto Goddard para Estudios Espaciales de la NASA, se ha convertido en el científico del clima más pronuclear: "La oposición a la energía nuclear es una auténtica locura. Todos estos temores, a la radiación, a los residuos, a los accidentes, carecen de fundamento científico. Esta aversión es casi religiosa e irracional".

Pero no es el único. Científicos de todos los países de la Unión Europea se han puesto el traje de activistas climáticos y están fundando nuevas ONGs desde las que pretenden "combatir la desinformación con datos científicos". Quieren demostrar que la salvación de planeta depende, además de las renovables, de la fuente de energía que ha causado al menos dos de las catástrofes ambientales más graves de la historia de la humanidad. "Para nosotros el color verde está pasado de moda. La sostenibilidad pasa por la energía azul", apunta una de estas nuevas ONGs, la italiana L'Avvocato dell'Atomo.

"Nos dimos cuenta de que el problema no era tecnológico… era Chernóbil y Los Simpson", cuenta el ingeniero nuclear Guillem Sanchís, quien hace dos años fundó la versión española de estos movimientos, Econucleares, que el pasado enero participó junto a 10.000 personas en una manifestación en Almaraz que pedía al Gobierno de España que no cerrase la planta.

Manifestación contra el cierre de la central del Almaraz el pasado enero.
Manifestación contra el cierre de la central del Almaraz el pasado enero.Sergio Enriquez-Nistal

¿Los Simpsons? "Claro, con esas chimeneas de las que sale humo, que en realidad es vapor de agua, o esos barriles amarillos de los que sale un líquido verde reflectante, o esos peces de tres ojos… Pues todo eso no existe, salvo el pez que se inventó Ecologistas en Acción".

En 2002 Ecologistas en Acción anunció la aparición de un pez con graves alteraciones genéticas en las cercanías de la central nuclear de Garoña (Burgos), logrando implicar a la revista Science, hasta que acabó reconociendo que había mentido deliberadamente. "Decidimos que sería un buen golpe de efecto difundir esta información y desmentirla unos días después", aseguraron, y con razón, porque Garoña cesó su actividad en julio de 2013.

"Es una energía que ocupa muy poco territorio, limpia, sin emisiones, y con todas las etiquetas verdes que le quieras poner", apunta Guillem Sanchís

-¿Pero la radiación?

-En un año te da menos dosis de radiación vivir al lado de una central nuclear que comerte un plátano (la fruta es ligeramente radiactiva por el potasio-40). Además las centrales son cada vez más seguras. Pero nadie habla de la radiación de los rayos X o de toda la que recibes cuando coges un avión por culpa de la radiación cósmica. Extremadura tiene mucha radioactividad por la geología de la zona. Radioactivo no es sinónimo de peligroso.

-¿Y los residuos?

-Eso es un problema resuelto. Es cuestión de tiempo, distancia y blindaje. Es más un problema social y político. Todo el combustible gastado por las centrales nucleares españolas en toda su historia ocupa un cubo de 13,5 metros de lado, que se podría almacenar en una superficie equivalente a la de un campo de fútbol.

-¿Y los cementerios nucleares?

-Claro, es que con la palabra ‘cementerio’ ya haces que suene mal. Se llaman depósitos geológicos profundos, como el que está haciendo Finlandia. Que son 48 kilómetros de túneles excavados en un lecho rocoso de granito. No supone un coste para las generaciones futuras, cero mantenimiento y cero riesgo. Pero en España no hay. Todo se almacena en los ATI (Almacén Temporal Individualizado), que son contenedores de hormigón dentro de los propios recintos, y no los barriles de Los Simpson. Pero, claro, eso es más caro, porque por ejemplo en España necesitas tener siete.

En contra de lo que dijera el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, la semana pasada en el Congreso de los Diputados, España sí tiene uranio. Según datos del Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) y del Instituto Geológico y Minero de España (IGME), se estima que España cuenta con entre 30.000 y 50.000 toneladas. El principal yacimiento es el de Retortillo-Santidad, en la provincia de Salamanca. La empresa australiana Berkeley Energía intentó extraerlo pero el Gobierno de España se lo impidió alegando razones ambientales.

"Da menos dosis de radiación vivir un año al lado de una central nuclear que comerte un plátano"

Guillem Sanchís, Econucleares

En estos momentos la dependencia energética de España en los siete reactores de sus cinco centrales nucleares ronda el 20%. En 2019 la ministra de Medio Ambiente Teresa Ribera anunció el plan para clausurar las cinco centrales nucleares que hay en España, que empezarán a cerrar de forma escalonada en 2027. "No se pueden cesar de repente porque es una industria compleja, y volver a arrancar también cuesta un montón, con lo que este 2025 es el tope para salvarlas y se acaba el tiempo", apunta Sanchís.

El mes pasado China aprobó la construcción de 10 nuevos reactores nucleares, que se suman a los 30 que tiene en construcción, lo que representa casi la mitad de todos los proyectos nucleares a nivel mundial. Tras la catástrofe de Fukushima, Japón se planteó la eliminación gradual de todas sus centrales nucleares pero, parece que una vez pasado el susto, se ha retractado.

Canadá y Estados Unidos se han comprometido a triplicar la capacidad nuclear mundial para 2050, mientras el Reino Unido está llevando a cabo una ambiciosa expansión de su capacidad nuclear, con el objetivo de satisfacer el 25% de la demanda eléctrica con esta energía en 2050. Allí, el médico, meteorólogo, escritor, inventor, químico atmosférico y ambientalista inglés, famoso por la hipótesis Gaia, quien visualiza a la Tierra como un sistema autorregulado, James Lovelock, dejó escrito antes de morir en 2022: "El terreno alrededor de la fallida central nuclear de Chernóbil fue evacuado porque su alta intensidad de radiación lo hacía inseguro para las personas. Pero esta tierra radiactiva ahora es rica en vida silvestre, mucho más que las zonas pobladas vecinas. Llamamos residuos nucleares a las cenizas de la energía nuclear y nos preocupa su eliminación segura. Me pregunto si, en cambio, deberíamos usarlas como guardianas incorruptibles de los hermosos lugares de la Tierra. ¿Quién se atrevería a talar un bosque que albergaba cenizas nucleares?".

Sin embargo, en la Unión Europa, Francia, con 56 reactores que aportan entre en 70-75% de su energía, y ocho más que están en camino, acabó convertida en una isla nuclear en el corazón del continente. Especialmente desde que el gobierno alemán de Ángela Merkel, tras el accidente de Fukushima, tuviera la ocurrencia de cerrar todos sus reactores nucleares para pasar a disparar su dependencia del gas ruso. Bélgica y Suiza siguieron su estela pero, en el último momento, se retractaron. Finlandia acabó en 2023 el reactor más potente de Europa. Suecia, tras apostar durante décadas por su eliminación progresiva, acaba de presentar un plan para construir al menos 10 nuevos reactores para 2045. Tras Fukushima, Italia votó, simplemente, que no haría más, pero ahora la presidenta Giorgia Meloni las retoma en su hoja de ruta.

El turinés Luca Romano estudiaba física en la Universidad cuando ocurrió el accidente de Fukushima. "Fue la primera vez que descubrí lo mal informada que estaba la gente sobre el tema, pero no volví a interesarme hasta después del acuerdo de París de 2015, cuando empecé a preocuparme de verdad por el calentamiento global y cómo frenarlo".

Como no tenía tiempo, tampoco no hizo nada, hasta que en 2020 se vio encerrado en su casa por causa de la pandemia, y fundó la ONG L'Avvocato dell'Atomo. "El átomo ha sido sometido a un juicio mediático durante décadas. Y no es un proceso justo, por eso hemos decidido salir en su defensa", dice en su página web.

Niños jugado en Trillo, Guadajalara, junto a la central nuclear.
Niños jugado en Trillo, Guadajalara, junto a la central nuclear.Alberto di Lolli

Allí se definen como: "Un grupo de físicos, ingenieros y entusiastas hartos de la desinformación sobre la energía nuclear que decidimos combatirla con divulgación científica. Estamos convencidos de que no puede producirse una transición energética sin una estrecha colaboración entre la energía nuclear y las renovables: la nuclear como carga base y las renovables para la demanda máxima. Si siempre has asociado la energía nuclear con el color verde de los residuos, ¡ves demasiados Los Simpson!".

Allí se invita a los curiosos a documentarse a golpe de click: "Es la fuente de energía que produce menos CO2. ¿No lo crees? Haz click para más información". "Es el más denso: ¡con pocas materias primas genera mucha energía! ¿No lo crees? Haz click para más información". "Es tan seguro como las energías renovables y a los animales les encantan las áreas alrededor de las centrales eléctricas. ¿No lo crees? Haz click para más información". "Es el más adecuado para cubrir la carga básica, día y noche, los 365 días del año. ¿No lo crees? Haz click para más información".

-¿Y Meloni hace click?

-Hasta ahora el Gobierno no se han tomado el tema muy en serio: tienen demasiado miedo de perder votantes, pero las encuestas indican claramente un cambio, con los jóvenes abrumadoramente a favor de la energía nuclear (El 65% de los jóvenes italianos entre 18 y 34 años se muestra a favor, frente al 58% de los mayores de 55 años, que están en contra, según la encuesta del Observador italiano SWG de 2023).

En 1975, el 45% de los españoles tenía una posición neutra sobre la energía nuclear. Tras lo de Chernóbil, el 63% se puso en contra. Un estudio de la Universitat Rovira i Virgili (URV) publicado en junio de 2024, decía que el 48,3% de los españoles está a favor del cierre de las centrales nucleares. Pero una encuesta de abril del mismo año realizada por Cluster 17 y beBartlet indicaba que el 58% estaba a favor de mantenerlas. El pasado abril, el Panel de Sigma Dos para EL MUNDO, arrojó que el 67, 8% de los españoles no apoyaría el cierre de las nucleares si ello implica un mayor coste en la factura de la luz.

-¿Y qué crees que hará España?-preguntamos a Romano.

-Cambiará de rumbo. No va querer encontrarse con la misma situación que Bélgica, donde cerraron dos reactores y estaban a punto de cerrar tres más cuando se dieron cuenta de que aumentaban tanto las emisiones como los precios de la electricidad. Salvaron los dos últimos, pero la mayor parte del daño estaba hecho. España todavía está a tiempo

-¿Entonces los miembros de las ONGs tradicionales son unos ignorantes?

-No es que sean unos ignorantes, simplemente son partidistas, y eso importa mucho más que su educación sobre la energía nuclear. Uno sus mayores problemas es el coste de tener que cambiar tu postura después de luchar toda tu vida por algo. El miedo nace por el miedo a las armas nucleares, que además es el origen de Greenpeace. Además están formadas por personas mayores. Los jóvenes tienen la mente más abierta. Ha sido un error no haber hecho comunicación pública antes. Eso se ha hecho muy mal.

Francisco del Pozo Campos, responsable de la campaña contra los combustibles fósiles de Greenpeace, califica de "testimonial", la presencia de estos nuevos movimientos ecologistas pronucleares europeos. "Es verdad que el debate ha vuelto, pero no se puede ser ecologista y pronuclear, y mucho menos pacifista", apunta Del Pozo. "No es el santo grial, no ven la parte negativa, no son conscientes de los riesgos, los deshechos y los costes. No convive bien con las renovables porque no es flexible, y se demostró durante el apagón en España, que ni ayudó a evitarlo ni a solucionarlo. No hace falta hablar de Chernóbil para demostrar que no vale. Y ahora encima hay una guerra cultural, que si eres de izquierdas eres antinuclear y como la derecha es pro, pues yo que soy de derechas, me hago pro. Me preocupa la postura pro nuclear de ERC, que siempre ha sido antinuclear, y ahora, tras el apagón, está a favor de prolongar la vida útil de las centrales".

Taxonomía verde

La ONGs pronuclear más importante de Europa es WePlanet, nacida en 2021, en un sótano de un hotel lowcost de Amberes, Bélgica, por parte de un pequeño grupo de científicos y ambientalistas de todo el mundo. "Nos unió la convicción de que, para salvar el planeta, la humanidad debe avanzar, no retroceder. Así que decidimos crear un nuevo y radical movimiento ambiental basado en datos, centrado en el progreso, la urgencia y el optimismo, que ama y abraza la ciencia en lugar de temerla y rechazarla", apunta su Jefa de Desarrollo Global, la bióloga y ambientalista finlandesa Tea Törmänen.

Su principal victoria ha sido la inclusión en enero de 2023 de la energía nuclear en la taxonomía verde de la UE. Una etiqueta "verde" que suponía dar incentivos financieros para que los países y las empresas europeas inviertan en energía nuclear. Aunque con algún matiz: "Para que pueda clasificarse como sostenible, es necesario que las centrales nucleares hayan recibido su permiso de construcción antes del año 2045 y tener un plan claro y detallado sobre la manera en que se van a eliminar sus desechos".

"Es verdad que el debate ha vuelto, pero no se puede ser ecologista y pronuclear, y mucho menos pacifista"

Francisco del Pozo Campos, Greenpeace

La propuesta no se vetó de milagro: 278 eurodiputados en contra de la nuclear, 328 a favor y 33 se abstuvieron. Pero el veto requería una mayoría absoluta de 353. "Etiquetar como inversión sostenible la energía nuclear es una irresponsabilidad medioambiental, financiera y social. El lavado de imagen de estas energías nocivas obstaculiza y ralentiza la transición energética y socava los propios objetivos climáticos de la UE", afirmó Ariadna Rodrigo, responsable de la campaña de finanzas sostenibles de Greenpeace en la UE, que ha llevado la lucha a los tribunales, donde también se ha personado, pero en sentido contrario, la excompañera de Greta Thumberg, Ia Aanstoot.

Tea Törmänen cuenta que nunca se sintió cómoda en las ONG tradicionales. "Durante mucho tiempo no pude afiliarme al Partido Verde de Finlandia porque nunca me he opuesto a la energía nuclear. Siempre he pensado que retroceder en el tiempo no nos salvará y ahora, como madre, no quiero eso para mis hijos". Para 2019, el Partido Verde de Finlandia abandonó su postura antinuclear para convertirse en lo que Tea llama "el Partido Verde más progresista del mundo", del que se siente miembro orgulloso. "Ahora hemos extendido la vida útil de nuestras plantas nucleares más antiguas y tienen licencia para operar hasta 2050, y espero que duren aún más. Es una de las acciones climáticas más rentables que podemos desarrollar", apunta Tea.

-¿Y qué opina de lo de España?

-Que el Gobierno está cometiendo un error peligroso. Si sigue adelante enviará un mensaje preocupante: que la ideología sigue pesando más que la ciencia, incluso mientras el planeta se calienta.

En abril, con su campaña "Apaga a Putin", WePlanet proyectó mensajes sobre las torres de refrigeración de la central nuclear de Grohnde (Alemania), denunciando que son los combustibles fósiles importados de Rusia los que debían reducirse, y no la energía nuclear. Junto a ellos estaba Nuklearia, la versión alemana de la ONG pro nuclear. Su vicepresidenta es la profesora de matemáticas Britta Augustin: "Al crecer en la RDA me criaron con una mentalidad pronuclear".

Augustin está convencida de que con el cambio de Gobierno en Alemania "todo puede cambiar, porque los Verdes han sido marginados". La matemática cree que la postura antinuclear de los Verdes "está profundamente arraigada por un trauma generacional: muchos se asustaron de niños por el desastre de Chernóbil, y nadie los ayudó a procesar o reevaluar ese miedo. Existe una gran necesidad de educación en torno a la energía nuclear pero, desafortunadamente, muy pocos la están abordando. La mayoría de la gente todavía cree en mitos por culpa de muchos años de desinformación".

Augustin cree que "el apagón en España ha sido una llamada de atención para muchos, no sólo para España". E incluso al otro lado del charco, Heather Hoff, una trabajadora de la planta nuclear de Diablo Canyon, en el centro de California, cuenta que siguió al minuto las noticias: "Me enteré enseguida porque mi algoritmo de noticias debe saber que presto atención a los temas energéticos". Y a los pocos días empezó a sacar sus propias conclusiones: "No me gusta que las empresas de servicios públicos y las entidades gubernamentales intenten tapar la verdad".

Heather Hoff es la fundadora de Mothers for Nuclear, una ONG fundada el Día de la Tierra de 2016, en defensa de la energía nuclear. Su logo es una madre acunando a su bebé, rodeada de anillos de electrones. Hoff confiesa que la energía nuclear no le gustaba nada al principio. «Nuestros temores estaban, en gran medida, mal dirigidos». O como apunta la periodista y escritora Elizabeth Kolbert, Premio Biophilia de Comunicación Medioambiental de la Fundación BBVA, en un reciente artículo publicado en The New Yoker: "El problema no es que las centrales nucleares sean propensas a fusiones catastróficas, sino que la gente es propensa a pensar catastróficamente".