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Entrevista no vista

Antón Lofer, de la creación de contenido al cine: "En la industria hay gente que piensa que es intrusismo o que te llaman por tener seguidores, pero estudié interpretación"

Tiene un millón y medio de seguidores en redes sociales gracias a sus vídeos cortos de humor, lo que le ha abierto las puertas del cine, su sueño. Acaba de estrenar dos películas en una industria que tiene prejuicios hacia internet.

Antón Lofer, actor y creador de contenido.
Antón Lofer, actor y creador de contenido.Antonio HerediaEL MUNDO
Actualizado

Tiene un millón y medio de seguidores en redes sociales tras unos años siendo creador de contenido, pero ahora su carrera está en el cine, donde ha estrenado Coartadas y Bajo un volcán. ¿Le ha cambiado el chip?
Sí, cambia, no te voy a mentir. Yo reniego mucho de ser creador de contenido, pero también por los intereses que tengo. Siempre he querido ser actor. Empecé a subir vídeos porque quería interpretar y como no sabía cómo llegar a los castings, pues mi padre me regaló una cámara, empecé a hacer vídeos y como no sabía muy bien dónde colocarlos los subí a YouTube. Luego llegó Vine, una aplicación que duró poco pero en la que me hice más popular. Pero a partir del Covid a mí me hizo clic la cabeza y me volví a volcar en la interpretación. Y de momento la industria me está medio aceptando.
¿Nota un poco de «este no es de los nuestros cuando alguien llega desde internet al cine?
Sí, hay gente que puede pensar que es intrusismo y tal. En mi caso, siempre digo que estudié interpretación, pero la etiqueta que se te queda es que te llaman porque tienes seguidores. Aunque creo que antes más que ahora. Antes era más complicado acceder al sector. Y si ya era complicado, si te colocan una etiqueta del mundo de internet, pues más todavía. Hubo una época en la que me preocupaba el encasillamiento como creador de contenido, pero es que las redes son una ventana de la hostia.
¿Cuándo se unen la carrera de creador y la de actor?
En 2019 fiché a un cámara y me entró la vena de director y guionista, de no sólo hacer vídeos 'fast food'. Intento que mis vídeos no duren 30 segundos, que tengan una historia... Y en el Covid me separé un poco de mi parte de creador en redes, fueron meses de terapia, de pensar en olvidarme de Antón Lofer el creador de vídeos que grita y cuenta chistes y de crearme un nuevo perfil de actor, pero decidí mantener ambos.
¿Hay una parte de aceptación del personaje?
Sí, claro. Siempre digo que Antón Lofer es una máscara, porque en realidad yo soy muy introvertido, especialmente con la gente que acabo de conocer. Con mis colegas soy un puto loco, ahí sale el Antón Lofer de verdad. Sería muy difícil hacer algo que no soy.
¿Le obsesionan los números y los seguidores?
No lo pienso mucho, la verdad. Me hace ilusión, pero creo que no tengo tanto ego, que irá por ahí la cosa. Al final se hacen muchas clasificaciones, mucho top10... Y a lo mejor el que más seguidores o suscriptores tiene hace un contenido de mierda, fácil de digerir y a la gente le flipa, pero no por ello es la hostia. Creo que hay mucho ego y eso lo enturbia todo. A mí no me gusta compararme, o si me comparo lo hago por el contenido.
¿Siente la responsabilidad del tipo de discurso que da en redes?
Sí, ahora tengo muchísimo cuidado. Miro atrás y veo conductas en mis vídeos que a día de hoy rechazo. Nosotros hemos mamado mucho del contenido de Estados Unidos y allí... Cuando lo miras a día de hoy... Ahora tengo más cuidado. Procuro no guiar a nadie hacia una ideología o tal, porque nunca voy a ser certero al 100% en todo lo que diga.
¿Cómo era su vida antes de las redes sociales y la fama?
Trabajaba, estaba en la universidad, hacía teatro, ayudaba a mi padre que tenía una empresa de fruta... En un principio estudié ADE para continuar con la empresa de mi padre, pero en la universidad me apunté a teatro y ahí nació toda esa parte. Me encanta.
¿Cómo de diferente es preparar un vídeo a preparar una película?
Mucho. Dejo todos los vídeos de lado porque construir un personaje es un proceso, tienes que crear a una persona desde cero y se convierte en mi prioridad, claro. Si tengo tiempo puedo hacer un par de vídeos, pero todo el tiempo es para el papel.
¿Qué estilo le gusta?
En lo que más cómodo me siento es en comida, pero en Bajo un volcán había un poquito de drama, que es lo que más me gustaría ahora mismo, aunque la acción me mola mucho. Me encantaría trabajar con Isabel Coixet, con todos los de Muchachada, Luis Tosar, Javier Gutiérrez... Ahora consumo más cine español, pero de pequeño me gustaba más el estadounidense.
¿Ahora piensa en que los vídeos funcionen o en que le sirvan como currículum para castings?
Según cómo me pille. A veces necesito un vídeo que lo pete y pienso alguna idea que pueda ser viral, pero otras voy a algo más artístico, por probar aunque sé que no va a tener tantas visitas. El vídeo siempre llega a quien lo tiene que ver. Me pasó cuando me llamaron para una película de Dani de la Orden, que le gustaban mis vídeos y me llamó.

LA PREGUNTA IMPERTINENTE

Pregunta. ¿Cuál es la pregunta más impertinente que le han hecho? ¿Y qué respondió?

Respuesta. En un curso en el que no me conocían estaban hablando sobre el intrusismo de las redes en el cine... Yo estaba ahí callado hasta que me preguntaron: «¿Y tú qué haces?»