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Ana Rosa Quintana: "He votado bastante más a la izquierda que a la derecha, pero nunca voté comunista porque tengo cultura"

Después de muchos años siendo la reina de las mañanas, y tras superar un cáncer, saltó a la tarde para seguir siendo uno de los rostros de referencia de la tele... y del sector más crítico con Pedro Sánchez

Ana Rosa Quintana: "He votado bastante más a la izquierda que a la derecha, pero nunca voté comunista porque tengo cultura"
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A principios de verano se especuló con que te jubilabas, pero aquí estás de vuelta.
Ay, sí, son muy pesados. Lo que no saben es lo pesada que soy yo [risas]. Si hubiera seguido por las mañanas, igual sí se me hubiera cruzado la idea por la cabeza, porque tampoco vamos a estar ahí toda la vida con lo mismo, pero empezamos el proyecto de TardeAR hace sólo un año y tengo una redacción de 50 personas. Así que dejémoslo claro: no me voy a jubilar. Aparte de que, después de haber estado enferma casi un año, ahora valoro mucho más la actividad, el estar con los compañeros, el salir de casa todos los días, la emoción... Hay Ana Rosa para rato.
¿Cuánto te ha cambiado la perspectiva el cáncer?
La verdad es que somos todos un poquito inconscientes. Cuando estaba inmersa en el tratamiento empecé a pensar en que iba a dedicarme más tiempo a mí misma, a estar con la familia, a hacer no sé qué, a ir a no sé dónde... Luego, terminé el tratamiento, gracias a dios me encuentro estupendamente y, al final, te gusta lo que te gusta y a mí me encanta mi profesión. Así que he cambiado muy poco mi vida, mucho menos de lo que yo misma creía que iba a hacer.
¿Se te pasó lo peor por la cabeza?
No he pensado ni un minuto en la muerte. De verdad. Ni un instante en todo el tiempo que estuve enferma. Siempre he pensado que el cáncer de mama es una circunstancia que, desgraciadamente, una de cada tres mujeres vamos a pasar y que, gracias a dios, ahora hay unos tratamientos extraordinarios. Sólo he pensado en curarme y en seguir con mi vida. No he tenido pensamientos negativos en ningún momento.
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Tras tantos años siendo número uno de audiencia, ¿cómo llevas ahora verte segunda muchos días?
La verdad es que es distinto. Pasas de levantarte cada mañana con casi un 20% de audiencia a verte en una pelea muy ajustada. No es fácil. Las tardes son mucho más complicadas porque competimos en la primera parte con los culebrones, que tienen un público súper fiel. Luego, contra el magazine de Antena 3 [Y ahora Sonsoles], estamos prácticamente igualados, con lo cual lo vamos llevando bien y somos optimistas. Además, hay mucho más público viendo la televisión por la tarde que por las mañanas. Es decir, ahora nos ve mucha más gente que antes.
Cuando pierdes, ¿eres como esos deportistas que ni cenan ni duermen o lo llevas con naturalidad?
No, no, yo no sufro nada. No soy nada sufridora, en general.
Bueno, eres del Atleti.
Cierto, con el Atleti a veces sufro y me basta. Yo quisiera que fuera todo más fácil y lideráramos cómodamente, sobre todo por el equipo, pero hay compañeros que llevan 15 años siendo los segundos y siguen ahí. No pasa absolutamente nada. Así que voy con tranquilidad, pasito a pasito. Estamos contentas con lo que estamos haciendo. Llegamos para cubrir un horario en el que llevaba muchos años Sálvame, que tenía ya su audiencia, y hemos cambiado los contenidos. Además tenemos muchísima publicidad y eso es muy bueno para la cadena y para que puedan pagar los sueldos. Todo en la televisión lleva un tiempo y hay que tener paciencia.
Con Susanna Griso, tu competidora por las mañanas, te llevabas bien. ¿Qué tal ahora con Sonsoles Ónega?
Susanna y yo nos llevamos muy, muy bien. Y Sonsoles ha trabajado para mi productora durante muchos años y hemos tenido una relación muy estrecha de amistad, lo que pasa es que ahora competimos cada una en su cadena y queremos ser las mejores. Pero esa rivalidad profesional no salta a lo personal.
Ni un poco de carnaza me das.
Ya, es que desde fuera se piensa que esto es muy salvaje y para nada. Fíjate, cuando empecé en Antena 3, Susanna presentaba el informativo previo y nos veíamos todos los días en maquillaje. Luego, Concha García Campoy organizó un grupito que llamaba, en broma, reinas de las mañanas y quedábamos a comer ella, Susanna, Mariló Montero, a veces María Teresa Campos... Hemos tenido mucha relación. Cuando compites afecta y esa relación personal ya no es tan estrecha, pero Susanna siempre ha sido una mujer elegantísima y cuando hemos tenido algún problema lo hemos arreglado muy fácil.
¿Eras la abeja reina?
Lo dices por la edad [risas]. Bueno, supongo que durante muchos años lo era por la audiencia, pero no puedes ganar siempre.
¿Cómo una chica de clase trabajadora de Usera acaba liderando la fachosfera?
Vamos a ver, Iñako. Fachosfera también eres tú.
Yo ni pincho ni corto.
Tres cuartas partes del Parlamento son fachosfera. Fachosfera es todo lo que no es Sánchez, los independentistas o Bildu. Bueno, y Sumar, pero de Sumar ya queda poco. Todos los demás, que es la mayoría social de este país, somos fachas. Un honor. Me da exactamente igual que me lo llamen. Me molestan otras cosas. Me molesta que en el Parlamento de todos los españoles se den nombres y apellidos y se ponga en la diana a periodistas, porque eso es propio de otros regímenes y yo soy fundamentalmente una demócrata. Me molesta por mi país y no por mí, porque hoy soy yo y mañana será otro, aunque conmigo hay una especial obsesión desde el Gobierno. Bueno... Ladran, luego cabalgamos.
¿Es irreparable tu relación con Pedro Sánchez?
Con Pedro Sánchez tuve una magnífica relación antes de ser presidente. Nos llevábamos estupendamente y era un tipo afable y cercano, lo que pasa es que La Moncloa le ha sentado fatal.

¿Eres tan de derechas como te pintan?
Qué va. Yo he votado bastantes más veces a la izquierda que a la derecha. Me han colocado ese cartel porque les viene bien. Ahora soy una persona más de centro que antes, pero he sido votante del PSOE mucho tiempo. Lo que nunca he votado es comunista porque tengo cultura y sé lo que ha pasado y lo que está pasando en los países comunistas. Soy una persona de consenso, de centro. Lo que pasa es que esta izquierda se ha ocupado de enfrentarnos en vez de unirnos. En otros países, los partidos constitucionalistas más centrados han hecho gobiernos de coalición, pero Sánchez ha elegido otro camino y pactar con los extremos.
También pasa al revés, el PP ha pactado con Vox.
Bueno, es que el ambiente está muy enrarecido, hay mucho enfrentamiento. Eso habría que pararlo de alguna manera, pero ves los debates parlamentarios y te das cuenta de que no le puedes pedir a la ciudadanía que dé ejemplo si estamos viendo lo que estamos viendo con los políticos.
¿Sigues siendo feminista?
Por supuesto. Aquí hay gente que reparte carnets sin tener ni idea. No sólo soy feminista, sino que mi carrera es un ejemplo de feminismo. Ser feminista no es una cuestión de boquilla, es demostrarlo cada día y en mi trayectoria personal y profesional lo he demostrado y he luchado por la igualdad siempre. Entonces, a mí no me va a venir a quitar nadie el carnet de feminista.
¿Qué límites te pones a la hora de convertir en entretenimiento la intimidad de una persona?
Los límites están en la ley. Si una persona entiende que se ha vulnerado su intimidad, tiene los juzgados. Nosotros tenemos muy pocas denuncias porque somos bastante respetuosos y, sobre todo, hablamos de personas que ellas mismas quieren hablar y dan exclusivas, que a mí es algo que me parece fenomenal porque, si no, ¿de qué hablaríamos?
Y cuando te ves al otro lado y se habla de tu vida privada, ¿cómo te sientes?
He de decir que en los temas de honor e intimidad, conmigo siempre ha tenido todo el mundo un comportamiento exquisito. No son exquisitos los políticos que me insultan en el Parlamento, pero la gente y los medios de comunicación se han comportado siempre. Bueno, ahora también hay mucha gente que ataca en redes, pero eso no se debe ni tener en cuenta.
¿No miras las redes?
Claro que sí, ¿cómo no voy a mirarlas? Soy una periodista en activo, estoy en el siglo XXI y no me voy a quedar fuera de nada de lo que viene, pero lo que no hago es participar. Sigo a mucha gente y muchos temas que me interesan, incluso en TikTok, pero no participo. ¿Pa qué?
Esa imagen de señora seria y, con perdón, un poco estirada, ¿qué porcentaje de verdad tiene?
Soy consciente de que mucha gente me ve así y no sé por qué. Mi vida es súper normal y creo que soy una persona con sentido del humor e ironía, muy vital, a la que le encanta vivir, compartir y disfrutar con mis amigos. No sé de dónde sacan eso de la formalidad y la estirada porque si ves mi biografía... ¡Empecé de pinchadiscos! Esa señora no tiene nada que ver conmigo. Sigo siendo una chica de Usera y del Atleti. De hecho, ten cuidado conmigo porque como me salga el barrio verás. Sigo llevando el barrio muy dentro y con mucho orgullo.
¿Queda algo de aquellos inicios rockeros?
Siempre he ido a un montón de conciertos, pero ahora la verdad es que, son tan caros y es tan complicado, que cada vez menos. Nos hemos vuelto un poco locos con los planes. Quieres ir a un sitio y cuando vas a comprar el ticket ya no quedan, hay que pensarse las cosas con un año de antelación... Con eso no puedo, yo no hago planes ni para la semana que viene.
¿Has hecho algo exótico estas vacaciones?
Nada, desconectar. Mi verano es el de un ser humano normal. Tengo una casita en la playa y allí me voy a bañarme, estar con mis amigos, jugar al pádel, aprender a jugar al golf, leer, ir a comprar y dormir la siesta. Una cosa que disfruto muchísimo del verano es que cocino todos los días, cosa que no hago durante el año y me encanta. He pasado un verano tranquilo y estupendo en familia. Ahora, a currar como nueva.