EH Bildu volverá a ganar las elecciones municipales en Vitoria en 2027 y si repite como candidata Rocío Vitero es muy probable que sea alcaldesa. Todo (parece) soplar a favor de la portavoz de EH Bildu en Vitoria que, por su discurso e imagen, menos se parece a la izquierda abertzale que la tutela. El último sociómetro del Consistorio vitoriano realizado antes de la última cesión del PSOE vasco a Bildu ha encendido las alarmas en el resto de fuerzas políticas vascas. Si Bildu logra 8 concejales en mayo de 2027 (no más que en 2023), solo una alianza entre el PSOE, el PNV y el PP de Feijóo evitaría la toma de Vitoria por las huestes de Arnaldo Otegi. Estas son las cinco claves de la mutación de Vitoria en una capital abertzale.
1.- Blanqueamiento de la mano de PNV y PSOE vasco. La izquierda abertzale controlada por Arnaldo Otegi ha contado con la apoyo incondicional de PNV y PSE-EE para edulcorar su complicidad política con el terrorismo de ETA y disfrazarse de partido institucional. Con Miren Larrion, primero, y Rocío Vitero, después, EH Bildu ha abandonado sus reivindicaciones ideológicas 'abertzales' para confrontar solo con la "derecha". El PNV aceptó su apoyo para resucitar en 2015 a Gorka Urtaran para ser alcalde tras haber sido el tercer candidato en votos en las urnas. Con Vitero ya como portavoz, Bildu ha tendido la mano a PNV y PSE-EE para apoyar los presupuestos. El pasado 20 de enero (un mes más tarde de la fecha en la que había concluido la recogida de datos del sociómetro), la alcaldesa Maider Etxebarria forzó un acuerdo presupuestario con EH Bildu. La teniente de alcaldesa Beatriz Artolazabal ni compareció ante la prensa para felicitarse por este acuerdo que el PNV interpretó -con acierto- como un regalo innecesario a la izquierda abertzale. Los socialistas aseguran que no hubo ninguna opción de firmarlo con Elkarrekin Podemos y necesitaban el presupuesto de 2026 para acelerar los compromisos de Etxebarria en este año preelectoral. "Los presupuestos de Gasteiz han sido un nuevo ejemplo de la capacidad de EH Bildu de llegar a acuerdos y a consensos que requieren de altura de miras, respeto y mucha colaboración", publicitó Vitero.
2.- El fracaso de un Ayuntamiento con dos 'gobiernos'. El sociómetro deja pocas dudas sobre el balance ciudadano a la gestión de un equipo de gobierno encabezado por la alcaldesa Maider Etxebarria (PSE-EE) que decidió ceder al PNV la gestión de las materias más complicadas por puro cálculo electoral. El 64% de los más de 1.300 vitorianos encuestados (la muestra más alta en un estudio electoral) considera que la ciudad ha empeorado en los últimos dos años. A apenas un año y tres meses de las elecciones de mayo de 2027 el dato obliga a PSE-EE y a PNV a reaccionar con urgencia. Solo un 12% de los encuestados vislumbra una mejoría. Al ser preguntados por la gestión concreta realizada por el Ayuntamiento la mayoría (36%) se sitúa en la ambigüedad (ni bien ni mal) pero un tercio (34%) descalifica el trabajo realizado por los equipos de Etxebarria y de Artolazabal. La valoración más negativa de los servicios municipales recae en la teniente de alcaldesa del PNV porque la calificación de malas y muy malas más altas se dan en el cuidado de los jardines (48%), el tráfico (40%) y en seguridad ciudadana (41%).
3. Un liderazgo decreciente. Maider Etxebarria, la primera alcaldesa de Vitoria, ha rehuido cualquier problema para reforzar una imagen institucional hueca. Etxebarria no ganó las elecciones y fue alcaldesa gracias a los votos del PP de Alberto Núñez Feijóo y no ha aprovechado la Alcaldía para sumar apoyos. El sociómetro desvela que cuatro de cada diez vitorianos no son capaces de nombrarla al ser preguntados por la alcaldesa de la ciudad y la nota media que obtiene es de un suspenso que roza el aprobado (4,6) que comparte con su sosias nacionalista Artolazabal. Vitero, menos conocida que ambas, obtiene el deseado aprobado (5,0) pero tiene a su favor la fortaleza de la marca EH Bildu.
4.- Una ciudad de 'extrema izquierda'. Hasta mediados de los años 50 del siglo pasado, Vitoria era una ciudad 'de curas y militares'. La presencia del seminario más importante del norte de España y los acuertalamientos militares en el 'paseo del cuarto de hora' al sur de la ciudad y de la base de instrucción de Araca convertían el Ensanche vitoriano en un desfile de sotanas y uniformes. En 2026, Vitoria es -según el sociómetro- una ciudad de 'extrema izquierda' aunque el estudio aglutina bajo este concepto al 41% de los encuestados que se han posicionado de izquierdas (0-4) en un baremo entre el 1 y el 10. El 37% se situaría en un restringido 'centro' (puntuaciones 5 y 6) mientras que el 10% se ubicaría en la derecha y el 2% en la extrema derecha. El sondeo muestra, además, que el sueño nacionalista de unificar bajo una doctrina identitaria a todos los vascos ha fracasado. Solo el 29% de los vitorianos se declaran nacionalistas, el 30% ni fu ni fa y el 33% se manifiestan como no nacionalistas; en un gesto de indudable valentía después de 40 años de inmersión ideológica bajo el liderazgo del PNV. La conversión en ciudad de izquierdas -especialmente notable en los nuevos barrios de Zabalgana y de Salburua- alimenta las opciones electorales de EH Bildu si mantiene como cartel electoral a Rocío Vitero. La debilidad extrema de la 'izquierda confederal' en el conjunto de España deja en el aire bajo qué siglas se presentarán los restos de Podemos, Izquierda Unida y de Sumar en Vitoria.
5.- Pactos imposibles. El sociómetro anticipa un reparto de concejales que multiplica la dificultad para un pacto que arrebate la Alcaldía a la candidata o candidato más votado. EH Bildu ganaría con 8 concejales (+1) al recibir el voto del 26,6% del electorado (23,1% en 2023). La socialista Etxebarria mantedría los 6 concejales pero con un caída del 2% respecto a los votos que logró hace 4 años. Este es el duelo que anticipan en la dirección socialista pero con la convicción de que Etxebarria derrotará a Vitero en las urnas en 2027. El PNV de Beatriz Artolazabal calcaría el porcentaje de votos (19,9%) y los concejales y, por tanto, se estancaría en el mal resultado que le llevó a perder la Alcaldía cuando la dirección nacionalista destituyó a Gorka Urtaran para sustituirla por la ex consejera de Urkullu. Los 'populares' liderados por primera vez por Iñaki García Calvo sufrirían la pérdida de un concejal para quedarse con 5. Podemos con 1 edil y Vox con su primer concejal de su historia en Vitoria completarían el pleno de 27 escaños del Consistorio. En este escenario, Vitero sería la alcaldesa ningún otro candidato suma los 14 síes para obtener una mayoría. Bildu puede ofrecer al PSE-EE cogobernar por primera vez un ayuntamiento e, incluso, proponérselo al PNV. Pero, además, Vitero también puede ser alcaldesa si el PP no se presta a regalarle a Etxebarria la Alcaldía tras comprobar que la socialista tiene como socio presupuestario a la izquierda abertzale. "Es lo que hay hoy", resume un destacado y brillante sociólogo vasco ante la compleja demoscópica que condicionará los inminentes movimientos de los partidos en la capital de Euskadi.

