EDITORIAL
Editorial

Un impulso económico que precisa de gestión

La aportación de los inmigrantes al crecimiento ha sido decisiva, pero no debería servir de excusa para eludir reformas

Inmigrantes en Barcelona, acogiéndose al proceso de regulación.
Inmigrantes en Barcelona, acogiéndose al proceso de regulación.Araba Press
Actualizado
Audio generado con IA

El pronunciado aumento de la inmigración ha provocado dos grandes hitos demográficos: en España ya viven 49,5 millones de personas y, por primera vez, hasta 10 millones de ellas han nacido en otros países. Hasta ahora, la inmigración ha servido para dar oxígeno a una economía que adolece de una productividad baja y una demografía en declive. El envejecimiento de la población representa un lastre que ha frenado nuestro crecimiento desde inicios de siglo, y que solo la llegada de inmigrantes ha logrado compensar. Desde el año 2020, la aportación de los inmigrantes al mercado de trabajo ha sido especialmente decisiva, al generar un saldo positivo en la tasa de empleo. Sin embargo, se trata de un alivio temporal que no debería servir de excusa para eludir reformas estructurales, y que plantea una serie de desafíos que el Gobierno no está acometiendo.

En primer lugar, la tasa de empleo, que ha aumentado en los últimos años gracias a la inmigración, no puede crecer indefinidamente. Cuando deje de hacerlo, compensar la crisis demográfica requerirá de una economía moderna y resiliente a los cambios, algo que solo se consigue incrementando la productividad. Si no mejora la estructura económica, que hoy depende en exceso de empleos de baja cualificación, la economía se estancará pese a la llegada de inmigrantes.

Además, gestionar grandes flujos migratorios acarrea problemas y responsabilidades que, por desgracia, el actual Gobierno no está asumiendo. Ayer se visibilizó con claridad en el Congreso la falta de rumbo del Ejecutivo, cuando los socialistas votaron junto PP, Vox y Junts el endurecimiento del castigo a la reincidencia en delitos leves. La medida, uno de cuyos objetivos es facilitar la expulsión de inmigrantes que reincidan, fue votada por los socialistas, entre críticas de sus socios de Gobierno, como una evidente concesión a Junts. En cualquier caso, esta última incoherencia subraya la creciente preocupación por un fenómeno que debe gestionarse para que no genere problemas sociales y de convivencia. No abordar de cara estos retos es una de las principales causas del crecimiento de los discursos populistas y del auge de la antipolítica.