EDITORIAL
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Caos en la izquierda ante el miedo a perder el poder

Sumar, IU, Comunes y Más Madrid anuncian una nueva confluencia, pero ni siquiera pueden acordar una cuestión elemental: el liderazgo.

Caos en la izquierda ante el miedo a perder el poder
EFE
Actualizado
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Los últimos movimientos en la izquierda española comparten un hilo conductor: la conciencia creciente de que el ciclo político se agota. Y ante la posibilidad de perder el poder, está reaccionando de dos maneras complementarias: el PSOE lo hace con la negación de la realidad; su periferia, con el desgobierno orgánico.

La debacle socialista en Extremadura y Aragón es un síntoma de una situación que trasciende ambos casos concretos. La estrategia de Ferraz y de Moncloa, consistente en culpar al PP del ascenso de Vox y esquivar cualquier examen de fondo, revela un partido más preocupado por proteger al líder que por reconstruir una mayoría social. El resultado es un PSOE que pierde implantación territorial, acumula derrotas y se aferra a consignas defensivas, incapaz de explicar por qué disminuye la confianza en sus siglas. Si el diagnóstico se reduce a «malos resultados» y el consuelo consiste en repetir que «no hay mejor candidata» que Pilar Alegría, no hay aprendizaje posible. Menos aún cuando Pedro Sánchez no se manifiesta sobre las debacles electorales ni sobre las críticas del ex presidente Felipe González a su modelo de gestión.

A la izquierda del PSOE, la escena es aún más elocuente. Sumar, IU, Comunes y Más Madrid anuncian una nueva confluencia, pero ni siquiera pueden acordar una cuestión elemental: el liderazgo. Yolanda Díaz aparece a la vez como activo y lastre, y su figura divide a quienes dicen buscar unidad. El llamamiento de Gabriel Rufián a una candidatura única exhibe que el problema no es sólo de siglas, sino de proyecto y de autoridad política. Y el rechazo simultáneo de Podemos a integrarse confirma que la fragmentación y el desnortamiento se han convertido en dinámicas habituales.

Este panorama abona una conclusión inquietante para la gobernabilidad: cuanto más frágil es el poder del bloque, más se multiplican los gestos tácticos, las alianzas de supervivencia y las maniobras de corto plazo. La izquierda ahonda en su estrategia en la que el cálculo interno sustituye al interés general. Y esa materialización de la legislatura en descomposición únicamente puede traer consecuencias negativas para la ciudadanía.